Yin-Yang, Tai-Chi… El universo taoísta

El Yin y el Yang son los conceptos más famosos del taoísmo, encargados de representar la dualidad que se atribuye a todo lo existente al universo.
El Yin y el Yang son los conceptos más famosos del taoísmo, encargados de representar la dualidad que se atribuye a todo lo existente en el universo.

El taoísmo es una filosofía de gran fama, pero, como suele ocurrir con las modas, no se conoce con la profundidad necesaria. La solución a esa carencia es este libro de José Luis Vázquez Borau, que nos ofrece una mirada exhaustiva y completa de este movimiento filosófico-religioso, uno de los más influyentes de la historia.

Por Jaime Fdez-Blanco Inclán 

Taoísmo: Ying-Yang, Feng-Shui, Tai-Chi y Falun-Gong, de José Luis Vázquez Borau (Digital reasons)
Taoísmo, de José Luis Vázquez Borau (Digital reasons).

Todos hemos oído hablar del taoísmo. Lao Tsé, el Tao Te King, el Taijitu, etc. Pero lo cierto es que esta disciplina filosófica va mucho más allá de lo que nos imaginamos, especialmente en la cultura china. China no puede ser entendida sin el conocimiento profundo del taoísmo (y del budismo y el confucianismo), que impregna su cultura, sus artes, su medicina tradicional y su metafísica.

El taoísmo es una filosofía muy seductora que ha atraído poderosamente a medio mundo desde hace milenios. Su visión del mundo como un entorno perfectamente interconectado, con una mecánica muy precisa y unas normas lógicas que seguir, ha despertado el interés tanto de orientales como de occidentales. Sin embargo, como toda moda, ha pagado un alto precio por su fama, principalmente al haber visto sus tesis diluidas, malinterpretadas y aplicadas de una manera terriblemente superficial. Es la tasa que se suele pagar por la popularidad.

Para solucionar esto tenemos el libro Taoísmo. Yin-Yang, Feng-Shui, Tai-Chi y Falun-Gong, de José Luis Vázquez Borau, profesor y doctor de Filosofía y Teología, además de escritor especializado en ciencias religiosas y espiritualidad. Borau nos ofrece un profundo estudio del taoísmo, pero no solo de él, sino también de lo que es China y su cultura intrínseca, puesto que este movimiento filosófico-religioso forma parte de la esencia íntima de su país de origen.

«Volver es el movimiento del Tao. Llegar significa regresar». Lao Tsé

Qué cuenta

¿Qué es el taoísmo? ¿Qué es lo que establece como filosofía? Fundamentalmente, nos explica Borau, el taoísmo es la creencia en la afirmación de que todo lo que existe está interconectado de alguna manera y en perpetuo fluir, como si de una corriente de agua subterránea se tratara. Esa es la principal característica del famosísimo Tao -el camino- que rige el mundo: el movimiento constante y cíclico de la naturaleza, tal y como lo explicó, de un modo muy poético, Lao Tsé, el fundador del taoísmo: «Volver es el movimiento del Tao. Llegar significa regresar».

Los taoístas creen que una energía, el Quí, recorre toda la creación. Utilizarla de manera controlada y armónica es la clave de la vida feliz, pero para conseguirlo ha de existir un equilibrio entre dos fuerzas equivalentes y opuestas, el Yin y el Yang. Y es que un desequilibrio entre estas fuerzas provocará que debamos enfrentarnos a situaciones negativas, tales como enfermedades, achaques, o incluso, desastres naturales.

Un planteamiento que está perfectamente hilvanado con la cultura tradicional china, que acepta desde hace milenios la creencia de que, si permitimos que una situación se desarrolle hasta su extremo, terminará dando la vuelta y se transformará en su opuesto. Una visión, por cierto, que ha ayudado a que la sociedad china sea como ha sido, fuerte frente a las calamidades que le ha tocado sufrir y prudente y modesta cuando ha saboreado las mieles del éxito. Una mentalidad, la del taoísmo, que ha ejercido en Oriente del mismo modo que en Occidente lo hizo la ética aristotélica: para mantenernos en el justo medio.

La cultura tradicional china cree que, si permitimos que una situación se desarrolle hasta su extremo, terminará dando la vuelta y se transformará en su opuesto

Otro de los conceptos más famosos y tristemente malinterpretados del taoísmo es el Wu-Wei, que técnicamente se entiende como la «no acción», dejarnos llevar por ese fluir permanente que establece el Tao. Sin embargo, este «dejarnos llevar» no significa que debamos permanecer inertes, pasivos o perezosos frente a los sucesos de la vida, sino que nos conmina a actuar conforme a la dinámica del Tao, esto es, siguiendo el camino natural de menor resistencia. Vivir sin forzar, atendiendo a donde nos lleva la corriente y conociendo cuáles son nuestros límites, de la misma manera que un barco, aunque navegue y esté sometido a los vaivenes  del mar, es capaz de orientar sus velas para establecer su rumbo. En este sentido, el taoísmo nos recuerda al estoicismo griego y la invitación de este a preocuparnos únicamente de aquellas cosas que dependen de nosotros, ignorando todas aquellas que no lo hacen.

Por qué hay que leerlo

El taoísmo, nos explica Borau, es una filosofía eminentemente personal. Mientras que el confucianismo exhorta al individuo a someterse al grupo para formar un sistema social, el taoísmo disiente e invita a mantenerse al margen. Más aún, como si de un libertario se tratara, invita a la persona a ignorar los dictados de la sociedad. El taoísta es un individualista que solo se somete a una cosa, al Tao y sus pautas para ordenar el universo. Mediante el ya citado Wu-Wei, el taoísta alcanza la vida plena al vivir de manera sencilla y autosuficiente en comunión con la naturaleza.

De esta manera, podemos comprender por qué el taoísmo lo ha tenido tan difícil para hacerse compatible con una teoría política, pues para él toda norma es arbitraria; toda jerarquía, un sinsentido; toda comparación, un error de perspectiva. Puesto que todo está unido, lo pequeño puede ser tan vital como lo grande…

Quizá todo ello explique por qué, a nivel social, el confucianismo ha influido mucho más en China, mientras que el taoísmo lo ha hecho más en otros aspectos de la cultura, dejando una huella permanente en las artes, la estética, la higiene, la medicina y la religión.

Precisamente este último es uno de los aspectos en los que más se centra el libro, pues, aunque el taoísmo no era inicialmente una religión, terminaría convirtiéndose en ello por influencia del budismo -y al contrario, pues el taoísmo fue muy importante para la corriente budista Chan, hoy una de las más famosas del mundo en su vertiente japonesa, el Zen-. Sin embargo, ha predominado su esencia filosófica y, más concretamente, ética, ya que, a fin de cuentas, en eso consiste el Tao: en aprender a llevar una vida plena, moderada y completa, que nos permita aceptar las cosas buenas y malas de la existencia sin que nos afecten. Ese es el gran secreto que el taoísmo ha tratado de ofrecernos desde hace milenios: que la felicidad no es otra cosa que la vida lejos de los extremos, viviendo en armonía con las fuerzas naturales encargadas de regir la vida. Y así nos lo enseña esta obra, de lectura obligada para los seguidores de este movimiento.

Haz clic aquí.
Haz clic aquí.

DEJA TU COMENTARIO

Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre