La vida también se piensa, siempre

"La vida también se piensa", de Miquel Seguró Mendlewicz, con epílogo de Slajov Zizek (publicado por Herder).

La vida también se piensa es el nuevo libro del filósofo Miquel Seguró. En él el autor se aleja del academicismo de sus anteriores obras (Hartos de corrupción, Sendas de finitud, etc.) y nos ofrece un estupendo manual de filosofía concentrada que analiza el papel de esta para nuestro día a día.

Por Jaime Fdez-Blanco Inclán

El lector que se adentre en las páginas de La vida también se piensa puede quedarse ligeramente extrañado frente al libro durante sus primeros compases. Y es que es un libro de filosofía, sí, pero no “habla” como lo haría un libro de filosofía. O, al menos, no todo el tiempo. Seguró alterna entre autores como Aristóteles, Ortega y Gasset, Kant y toda la tropa filosófica de la historia, pero también hace incursiones en el cine, la literatura, el arte, etc. En ese sentido, el libro es un precioso recorrido por la historia de la filosofía, pero no del modo que la materia nos tiene acostumbrados. No hay cronología, no hay división por temáticas, no hay compartimentos estancos. Y se agradece. Mucho.

La utilidad de la filosofía

investigador de la Càtedra Ethos de la Universitat Ramon Llull y profesor de Filosofía de la Universitat Oberta de Catalunya. Coordina la revista Argumenta Philosophica. Revista de la Encyclopaedia Herder.
Miquel Seguró, investigador de la Càtedra Ethos de la Universitat Ramon Llull y profesor de Filosofía de la Universitat Oberta de Catalunya. Coordina la revista Argumenta Philosophica, de Herder.

Todo nace, nos cuenta Seguró en el prólogo, de una reunión de antiguos compañeros. Reuniones de esas en las que hace mucho que no te ves, el vino y la cerveza fluyen y la gente se pone al día. En el caso del autor, de la sorpresa entre los demás contertulios de que él se gane la vida “pensando”. Y eso llevó a Seguró en reflexionar acerca de la función de la filosofía, del valor del pensamiento en nuestro día a día. El resultado es este tomo que nos presenta Herder, y que se acerca a nuestra materia favorita de un modo más divulgativo del que nos tienen acostumbrados y que atraerá, o debería atraer, a lectores de todos los ámbitos.

Frente a cuestiones como: ¿Es la filosofía paranoia? ¿Tiene el corazón razones que la razón ignora? ¿Es la religión la respuesta a las grandes preguntas? ¿Sirve de algo la filosofía?, Seguró ofrece un compendio magnífico de filosofía portátil que recorre obras y autores de todas las épocas, y armado con ellos, confronta sus ideas con temáticas de lo más interesante para el lector, como pueden ser los conflictos y las relaciones personales, la importancia o utilidad de la fe espiritual, el conflicto entre razón y pasión o el valor de la ética para desenvolvernos en nuestra vida cotidiana. Y lo mejor de todo es que no se resguarda únicamente en la filosofía, sino que también toma prestadas ideas, reflexiones y aplicaciones de clásicos literarios y otras formas artísticas. Así, el lector discurre por una montaña rusa en la que Stendhal se cruza con Unamuno, Ortega y Gasset con Tolstoi o la filosofía de Epicuro con la de Martin Heidegger. Es, en suma, un manual de cultura en todos los órdenes, pero siempre usada de manera que sea relevante para la discusión filosófica que el autor quiere abordar.

El libro aplica ejemplos filosóficos a cuestiones que afectan a nuestra vida cotidiana y analiza el valor práctico de dichas ideas

Supone, además, un buen ejercicio intelectual. Obviamente, no todo lo que escribe Seguró se adecuará a nuestras propias ideas –y lo que dice Slajov Zizek, en el epílogo que firma, puede que menos aún–, pero ahí está la gracia del asunto. Uno va leyendo, párrafo a párrafo, página a página, y se ve a sí mismo debatiendo mentalmente con la obra –que es como decir que debate con quien la firma– al tiempo que se hace preguntas sobre sus propias creencias. Pero eso no es lo que más disfruta, sino el aprendizaje que se puede hacer. Una cita, una idea, una aplicación práctica sobre este o aquel libro se puede traducir en un interés por una determinada filosofía que nos lleve a querer investigar a ese autor. También al contrario, que nos haga decidir que no queremos saber nada más de tal o cual personaje. En esencia, nos permite conocer en unas pocas páginas el pensamiento de algunos de los nombres más relevantes de nuestra cultura, lo que supone un regalo inestimable para todo aquel que se interese por el mundo de la inteligencia y desea conocer más cada día que vive.

El reto de atraer al lector

"La vida también se piensa", Miquel Seguró (Editorial Herder)
Podéis leer los primeros fragmentos del “La vida también se piensa”, pinchando en la foto.

Parece fácil, pero no lo es en absoluto, el lograr despertar el interés por la filosofía en alguien que no muestre aprecio por la misma. O en alguien que, aprenciándola, tras estudiar la Crítica de la razón pura en el instituto, jurara que Kant era insoportable (como es el caso de un servidor). Seguró lo consigue. Y lo hace porque rompe la barrera tradicional de los libros de filosofía, al presentar todas estas teorías enlazadas con temas que, a quien más y a quien menos, le han dado algún dolor de cabeza. Se crea el interés antes de empezar el capítulo, y casi sin darnos cuenta nos encontramos inmersos en las disquisiciones del imperativo categórico y sus aportaciones en nuestro día a día a la hora de aprender a vivir bien. Lo mismo ocurre con otros nombres como Lévinas o Freud en diferentes preguntas que nos acosan en el día a día.

La gran virtud del texto no es sólo aquello que podemos aprender de sus páginas, sino el interés que puede generar respecto a los autores que en ellas aparecen

No se llamen a engaño, esto no es un libro de autoayuda. A pesar de todo, se trata de un libro de filosofía, por lo que alberga mucha profundidad. Pero lo interesante es la manera de presentarla y la función que cumple: atraer hacia el mundo filosófico y ampliar el interés –que es exactamente lo que una obra de divulgación ha de hacer– de quien lee. Y eso es oro puro, porque en el lector con un mínimo de curiosidad intelectual puede despertar la necesidad de saltar a otro autor, a otro libro, a otra faceta del pensamiento que no conocía. Eso en el mejor de los casos. Y en el peor, a otra que sí conocía, pero que no sabía cómo explicar correctamente… y nada es más grato que sentir ese cosquilleo de orgullo al encontrar que uno ha llegado, por sí mismo, a la misma reflexión que algunos de los hombres más inteligentes de la historia. Y el que diga que no, miente. En ambos casos, el resultado es un éxito. Y eso es lo que hace de este un gran libro.

1 COMENTARIO

  1. todos los que no estudian filosofía se dividen en dos grupos: uno de ellos son los que dicen que la filosofía no sirve para nada, y otros que la ponen en un pedestal, como algo inalcanzable y de hecho la admiran, y no saben que admiran algo que esta dentro de ellos mismo.

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