El semblante de Nietzsche, con su mirada penetrante, sus gafas pequeñas y su bigote largo y denso, ha contribuido, sin duda, a la celebridad de un autor clave de nuestra tradición. La vida de Nietzsche es un aspecto fundamental para comprender su pensamiento. Ilustración de Antonio Marín Segovia (tomada de Flickr, CC).
El semblante de Nietzsche, con su mirada penetrante, sus gafas pequeñas y su bigote largo y denso, ha contribuido, sin duda, a la celebridad de un autor clave de nuestra tradición. La vida de Nietzsche es un aspecto fundamental para comprender su pensamiento. Ilustración de Antonio Marín Segovia (de Flickr, CC).

Friedrich Nietzsche es uno de los filósofos más populares. Su figura y sus célebres sentencias —como su famoso «Dios ha muerto»— han convertido al filósofo alemán en uno de los más leídos, citados y conocidos. Su obra constituye un giro radical en la filosofía occidental y todavía hoy es necesario leerlo para comprender las claves de nuestro tiempo. ¿Cómo fue la vida de Nietzsche? ¿En qué contexto vital insertar sus obras? En este artículo, desgranamos la biografía de un filósofo atormentado por la enfermedad y la incomprensión de sus coetáneos.

Por Javier Correa Román

El comienzo de la vida de Nietzsche

El día 15 de octubre de 1844, en un pueblo pequeño de la región de Sajonia, muy cercano a Leipzig, en la antigua Prusia (actual Alemania), Franziska Oehler da a luz a su primogénito. Tiene 18 años, y hace únicamente un año que se ha casado con su esposo, Carl Ludwig Nietzsche. Ambos provienen de familias muy religiosas, pues los dos son hijos de pastores protestantes. Ese día, el 15 de octubre de 1844, nace el primer hijo del matrimonio y al que deciden llamar Friedrich, por ser esa fecha el 49 aniversario del nacimiento del rey Federico Guillermo IV de Prusia.

Dos años después del nacimiento del que se convertirá en uno de los filósofos más importantes de nuestra historia, en 1846, Franziska y Carl Ludwig tienen un segundo bebé, esta vez una niña, a la que llaman Elisabeth. Otros dos años después —andamos ya en 1848—, nace el último hijo del matrimonio: Ludwig Joseph.

Lamentablemente, la desgracia siempre llega cuando menos se la espera. Un año más tarde del nacimiento del hijo pequeño, fallece el padre de la familia Nietzsche, Carl Ludwig Nietzsche. Friedrich Nietzsche tiene tan solo cinco años cuando su familia empieza a romperse. La educación del futuro filósofo y la de sus hermanos corre plenamente, y a partir del fallecimiento de su esposo, a cargo de su madre. Una educación que se caracterizará, principalmente, por la rigidez social y la fuerte religiosidad. En la casa de Nietzsche, Dios todavía no ha muerto.

A pesar de esta desgracia, el dolor no da tregua y se acentúa: en 1850, tras un año del fallecimiento del marido, cuando apenas empieza la familia a salir del luto, fallece el pequeño de los Nietzsche, Ludwig Joseph, con tan solo dos años de edad. Friedrich Nietzsche ha asistido en menos de dos años a la muerte de dos seres queridos y su madre, destrozada, tiene que sobreponerse al dolor para sacar adelante a sus dos hijos, Friedrich y Elisabeth.

La educación de Nietzsche, que fue muy religiosa, corrió a cargo de su madre tras el fallecimiento de su padre, pastor protestante

De esta forma, buscando ayuda entre sus parientes más cercarnos, la madre de los pequeños, Franziska, decide emigrar para apoyarse en su familia. Marcha entonces a Naumburgo, a 30 kilómetros de su hogar, donde viven su madre y las hermanas del esposo fallecido. En su diario, con 14 años, Nietzsche recordará de esta manera aquel viaje:

«Todavía me acuerdo del último día y la última noche que pasamos allí. Al atardecer, jugué con otros niños sabiendo que esa sería la última vez. La campana vespertina extendía su melancólico tañido sobre los campos, un mate oscuro se cernía sobre la tierra, en el cielo brillaban la luna y las trémulas estrellas. No pude dormir mucho tiempo. […] En aquel momento me parecía imposible que mi hogar pudiese estar en otra parte. ¡Qué doloroso era separarse del pueblo en donde habíamos sentido tanta alegría y tanto dolor, donde quedaban las queridas tumbas del padre y del hermanito, en donde los habitantes del lugar nos habían tratado siempre con amor y amistad!».

En Naumburgo, Friedrich Nietzsche asiste primero al colegio y después a una academia privada, donde hace algunos amigos. Cuando cumple 10 años, ingresa en el Somgymnasium de Naumburgo, una antiquísima escuela cuyos primeros registros datan del siglo XI. Dos años después, cuando la vida parecía darle un respiro al joven Nietzsche, el destino le da otro revés: fallece su abuela, la madre de su madre, la que los acogió cuando huyeron de la muerte de su padre y su hermano pequeño.

Es entonces cuando Nietzsche decide refugiarse en su interior y comienza, a sus 12 años, un diario que le permita narrar su vida y dar rienda suelta a sus sentimientos. Así comienza su primera entrada:

«[26.12.1856] Por fin he decidido escribir un diario en el que confiar a la memoria todo aquello, tanto triste como alegre, que conmueva a mi corazón. Mi intención es que, pasados los años, pueda aún recordar la vida y los ajetreos de este tiempo y, en particular, los que a mí se refieren. Ojalá que esta decisión se mantenga firme aunque surjan en el camino multitud de obstáculos importantes. Y así, pues, quiero comenzar: Ahora precisamente nos encontramos en medio de las alegrías de la Navidad».

Nietzsche es apenas un adolescente, pero su prosa es apabullante y su sensibilidad es la propia de un alma adelantada a su edad. El gusto por los detalles, las descripciones riquísimas en matices o la profundidad psicológica de sus escritos permiten atisbar las enormes capacidades literarias que harán del estilo de Nietzsche un estilo único, metafórico, tremendamente alejado de la densidad y sobriedad propia de los ensayos filosóficos. Buena prueba de su dominio literario es que Nietzsche empieza a escribir poemas cuando tiene solamente 15 años:

«[10 de agosto de 1859]
Las hojas caen de los árboles,
Presas del salvaje viento;
¡En polvo se transforma
La vida con sus sueños
!».

Con 12 años comenzó un diario y, ahí, Nietzsche dio buena cuenta de una prosa propia de un escritor maduro. Era un alma adelantada a su tiempo

Después del Somgymnasium, Nietzsche ingresa en Schulpforta, un colegio situado a las afueras de Naumburgo. Schulpforta es otra institución histórica dentro de la educación alemana y en ella habían estudiado algunas de las figuras intelectuales más importantes de Alemania, como Johann Gottlieb Fichte o August Ferdinand Möbius. En esa institución, el joven Nietzsche recibe una excelente educación literaria y descubre a los clásicos griegos y romanos. La lectura de los clásicos resulta clave en todo su desarrollo intelectual y su impronta puede rastrearse desde sus primeras obras, como en El nacimiento de la tragedia, hasta sus escritos póstumos.

Con 20 años, Nietzsche comienza los estudios de Teología y Filología clásica en la Universidad de Bonn, una institución por la que han desfilado a lo largo de su historia autores de la talla de Karl Marx o Jürgen Habermas. Sin embargo, sus planes de estudio cambian radicalmente después del primer semestre. Tras unos pocos meses de su matriculación, Nietzsche abandona sus estudios de Teología y rompe con toda la tradición religiosa que rodeaba a su familia. En su camino filológico, en cambio, no hay rechazo alguno y se convierte en un alumno excelente, brillante como hacía tiempo que no se veía uno.

Al año siguiente, en 1865, acontecen dos eventos fundamentales en su vida. El primero ocurre en el plano filosófico: lee a Arthur Schopenhauer, que marcará definitivamente su devenir intelectual. Schopenhauer había muerto unos pocos años antes y, a pesar de que en el final de su vida ganó cierta notoriedad, cuando Nietzsche lo lee no era tan usual hacerlo. La cultura alemana de aquel tiempo era profundamente hegeliana y la lectura de Nietzsche de Schopenhauer le permite acercarse a algunas cuestiones filosóficas de una forma diferente a como lo venían haciendo sus coetáneos.

En el plano vital, el segundo gran acontecimiento que vive Nietzsche en 1865 es el contagio de la sífilis, una enfermedad venérea que contrae al visitar con unos amigos un prostíbulo —o eso creen los estudiosos de su vida—. Esta enfermedad marcará su vida, pero lo hará especialmente durante sus últimos años, cuando los síntomas de la sífilis son más duros y empiezan a afectar a su desarrollo intelectual y su salud mental.

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El despertar intelectual de Nietzsche

Entrado en la veintena, Nietzsche empieza a despegar intelectualmente. En 1868 sufre un accidente ecuestre que, aunque no tiene fuertes implicaciones para su salud, le permite esquivar el servicio militar y consagrarse al estudio y el pensamiento. Nietzsche se pasa el día leyendo, estudiando y escribiendo. En esas largas jornadas de estudio y de contacto con otros intelectuales de su época, conoce al compositor Richard Wagner.

Wagner ejerce sobre Nietzsche, al menos en su primera etapa, una considerable influencia. La conexión entre ambos es instantánea: los dos tienen en común su admiración por Schopenhauer. Nietzsche absorbe de Wagner la importancia del arte ante la pujante industrialización y el lugar central que tiene la música dentro del campo de la estética. Sendos elementos se observan en la obra temprana de Nietzsche y, a pesar de que romperá con las ideas de Wagner años después, el diálogo con el compositor —a veces implícito —nunca cesará.

Vida de Nietzsche
El nacimiento de la tragedia, de Friedrich Nietzsche (Losada).

Por otro lado, con tan solo 24 años, incluso antes de licenciarse, Nietzsche es contratado como profesor en la Universidad de Basilea, convirtiéndose en unos de los profesores más jóvenes de la historia de la institución. Allí da clases de Filología y muestra un intelecto y una capacidad analítica fuera de lo común. Sus estudios sobre la métrica poética de los antiguos, por poner un ejemplo, suponen unos avances sin parangón en la filología clásica. Sus compañeros de profesión quedan asombrados ante los trabajos de Nietzsche.

Debido a su brillantez intelectual y dado el éxito de sus investigaciones, en 1869 la Universidad de Leipzig concede a Nietzsche el doctorado sin pasar examen o disertación alguna. La lista de logros no para de aumentar y, tan solo un año después, la Universidad de Basilea le nombra profesor honorario. Nietzsche tiene 26 años y ya es reconocido como un gran filólogo y como una joven promesa de la academia. Sin embargo, en plena efervescencia académica el destino trunca la proyección de Nietzsche y su salud sufre dos embistes más: contrae difteria y disentería, lo que agudiza, más aún, sus problemas.

Pero estos aún no son incapacitantes y Nietzsche sigue su vida sin relativa dificultad. Su relación con los Wagner marcha viento en popa por aquel entonces. Buena prueba de ello es que en 1870 Nietzsche le regala a Cósima Wagner (la mujer del músico) el manuscrito de su primer libro: El nacimiento de la tragedia. Esta obra se edita en 1872 y supone toda una revolución intelectual. Su originalidad reside en el acercamiento al pensamiento griego a través del método filológico. Sin embargo, los intelectuales de su época no aprecian adecuadamente este nuevo método. Nietzsche había estudiado Filología y desde esa lupa se le mira en la academia, así que sus incursiones en temas filosóficos no se ven con agrado.

Tras la publicación de su primer libro, los filósofos del momento no le toman en serio y los filólogos piensan que se permite demasiadas licencias y que su método no es riguroso, sino puramente especulativo. Comienza aquí el aislamiento intelectual que, de una forma u otra, sufre Nietzsche a lo largo de su vida. Solo algunas figuras intelectuales, como Rohde o Wagner, salen a defenderle públicamente. El rechazo de su cátedra en la Universidad de Basilea, proyección natural para una carrera meteórica como la suya, hay que entenderlo desde esta creciente animadversión a Nietzsche por parte de sus colegas.

En los cuatro años siguientes, Nietzsche publica una serie de escritos (que podríamos considerar «menores» respecto a sus obras más influyentes) que hoy se compilan bajo el título de Consideraciones intempestivas. Los temas se mantienen —el interés por la Antigua Grecia, la conciencia histórica, su mirada crítica— y la primacía del método filológico también, pero se profundiza en algunas ideas y se perfilan algunas propuestas originales.

Nietzsche fue un intelectual brillante durante su juventud, pero su primera publicación (El nacimiento de la tragedia) despertó animadversión entre sus colegas filólogos

Escritos intermedios

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Humano, demasiado humano, de Friedrich Nietzsche (Tecnos).

A partir de aquí, el joven Nietzsche da paso a un Nietzsche más maduro, con pensamiento propio, un Nietzsche que abandona sus derivas juveniles en pos de un camino personal. Rompe su amistad con Wagner y se aleja definitivamente de él. Además, sus escritos empiezan a alejarse del pesimismo que había heredado de Schopenhauer. Nietzsche es, en estos instantes, un pájaro preparado para estrenar sus alas.  

Estas alas vuelan por primera vez en Humano, demasiado humano, que sale publicado en 1878 y muestra desvíos originales, síntomas significativos de una nueva filosofía. Una nueva forma de pensar que trastocará por completo, y con la ayuda del resto de su obra, el destino de la historia de nuestro pensamiento. Además, su estilo aforístico rompe con el de sus obras anteriores y muestra la libertad creativa que caracterizará a Nietzsche durante toda su vida.

Pero su salud sigue siendo crítica. En 1879, cuando tiene únicamente 35 años, sus fuerzas son mínimas. Nietzsche da muestras de una debilidad continuada y su vitalidad es raquítica, ni siquiera la suficiente para sostener un puesto de trabajo en la universidad. Tiene que abandonarlo. Decide entonces, por recomendación de su médico, irse a climas menos agresivos, climas que puedan darle un respiro a su salud. Preso de su mal estado, Nietzsche abandona su país natal y marcha en dirección a Italia y al sur de Francia.

Humano, demasiado humano muestra el comienzo del genio de Nietzsche tanto en la forma como en el contenido. Este libro, publicado en 1878, fue el comienzo de un martillo que arrasó poco a poco con toda la herencia filosófica

Escritos de madurez

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La gaya ciencia, de Nietzsche (Ariel).

En los tres años siguientes, el original vuelo intelectual de Nietzsche se consolida con Aurora, publicado en 1881, y La gaya ciencia, escrito en 1882. En Aurora, Nietzsche sienta las bases de su crítica a la moral como un sistema impuesto más que como una realidad existente que ya esté ahí y que pueda estudiarse racionalmente. Este libro contiene, además, una mirada crítica sobre su propio tiempo y cultura (lo que será una constante a lo largo de sus textos).

En La gaya ciencia el período negativo de crítica empieza a dar paso a un período afirmativo. En esta obra, la crítica al cristianismo y a la decadencia de la sociedad occidental culminan en la declaración de la muerte de Dios y la constatación del nihilismo europeo. En La gaya ciencia encontramos también los primeros esbozos del eterno retorno, que será desarrollado plenamente en Así habló Zaratustra.

Después de la publicación de estas tres obras (Humano, demasiado humano, Aurora y La gaya ciencia) la pluma de Nietzsche habla con voz propia. El relativo aislamiento intelectual al que es sometido no parece frenar el pensamiento de un autor empeñado en demoler los vicios de una tradición platónica y sentar las bases para una nueva forma de pensar.

En el plano personal, un hecho crucial ocurre durante estos años: conoce a Lou Andreas-Salomé, de la que cae profundamente enamorado. A pesar de sus acercamientos y de una buena sintonía inicial, ella lo rechaza como pareja. Este rechazo resulta demasiado duro para Nietzsche. A sus constantes y cada vez más agravados problemas de salud mental se le suma ahora un rechazo sentimental que ahonda su soledad.

En el año 1885, Nietzsche escribe su libro más importante, o al menos el que condensa mejor toda su filosofía: Así habló Zaratustra. Su crítica es feroz y no deja títere con cabeza: critica la metafísica platónica y toda la historia de la filosofía, la moral cristiana, los estudios clásicos de moral, el nihilismo de su tiempo… Zaratustra, el personaje del libro, anuncia, a su vez, la llegada del superhombre, de la persona que superará por fin la enfermedad intelectual de la que adolece Occidente. No creerá en mundos que estén más allá, sino más acá, en esta vida. La moral del superhombre será una moral de la afirmación y no una moral de los débiles y del rechazo al cuerpo.

En La gaya ciencia el período negativo de crítica dio paso a un período afirmativo. En esta obra, la crítica al cristianismo y a la decadencia de la sociedad occidental culminaron en la muerte de Dios y la constatación del nihilismo europeo

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Así habló Zaratustra [versión manga], de Friedrich Nietzsche (La otra H).

Al año siguiente ve la luz Más allá del bien y del mal. Uno más tarde, en 1887, lo hace otra de sus obras clave: La genealogía de la moral. En este libro, Nietzsche lleva hasta la perfección la aplicación del método filológico para resolver problemas clásicos de la filosofía. Observa, por ejemplo, que usamos la palabra «noble» para referirnos a un estrato social determinado y a un tipo de carácter muy particular. Esta observación le lleva —de forma sucintamente explicado— a postular que la moral es una creación de un determinado estrato social. Además, sus análisis sobre la culpa, que en alemán se dice igual que «deuda», serán muy influyentes en filosofía ulterior a su obra.

El método genealógico también tendrá una influencia crucial en las generaciones posteriores a Nietzsche. Este método consiste en pensar la realidad no tanto como un conjunto estático, sino como resultado de un proceso, lo que conlleva adentrarse en el origen de los fenómenos y sus cambios históricos. La genealogía supone una concepción viva e histórica de la realidad frente al estatismo de muchas filosofías racionalistas. El método genealógico es una de las mejores herencias que Nietzsche nos ha legado.

Dada la importancia de estas obras, se reeditan sus trabajos juveniles y el interés por Nietzsche, escaso hasta la fecha, empieza a crecer. Sigue levantando recelos, pero la originalidad de su pensamiento empieza poco a poco a llamar la atención de algunos de sus coetáneos. Nietzsche se encuentra en plena efervescencia filosófica y durante los dos años siguientes publica El crepúsculo de los ídolos, El Anticristo y Ecce Homo, su particular autobiografía. Sin embargo, esta efervescencia se ve truncada en 1889, cuando sufre un ataque mental en Turín al ver a un cochero dar latigazos a su caballo. Después de acercarse llorando al animal, se desvanece y cae al suelo.

Los últimos once años de su vida, desde 1889 hasta 1900, y debido a su mala salud, Nietzsche se encuentra encerrado y en absoluta soledad. Totalmente derrotado por una salud lamentable que durante décadas no dio tregua, Nietzsche muere al comienzo de un nuevo siglo, el XX.

En Así habló Zaratustra, la crítica de Nietzsche es feroz y no deja títere con cabeza: se critica a la metafísica platónica y a toda la historia de la filosofía, a la moral cristiana y a los estudios clásicos de moral, al nihilismo de su tiempo… 

Algunas conclusiones

La filosofía de Nietzsche ha influido en los grandes pensadores de nuestros días. Heidegger, Foucault, Deleuze o Derrida son algunos ejemplos de los epígonos de Nietzsche. Incluso sus grandes detractores siguen necesitando dialogar con él para poder hacer una filosofía que esté a la altura de nuestro tiempo. El nihilismo que Nietzsche diagnosticó y su tesis sobre la decadencia de una sociedad marcada por la filosofía platónica están todavía más que vigentes y sus críticas a la metafísica tradicional no pueden no ser escuchadas por los pensadores actuales.

Sobre Nietzsche se ha dicho mucho y su estilo literario permite, ciertamente, la lectura múltiple y plural: si hay un Nietzsche político o no, si de sus textos se puede derivar esto o lo otro… De todas las interpretaciones que se han hecho del autor, quizá merezca la pena desmentir la única que ha calado en el imaginario popular y que no hace gala a sus escritos: la idea de que la filosofía de Nietzsche es una filosofía de carácter nazi.

Esta interpretación se debe al acercamiento que su hermana tuvo al nazismo y a la interpretación personal que hizo de la filosofía de Nietzsche. Los textos del filósofo alemán rezuman misoginia, antisemitismo y otras similitudes con el ideario nacional-socialista. Sin embargo, el rechazo al rebaño y el llamamiento a la creación de uno mismo gracias a la libertad personal, por ejemplo, suponen serias dificultades para cualquiera que pretenda asumir la tesis de un Nietzsche nazi avant la lettre.

Quizá lo mejor para saber qué dijo realmente Nietzsche sea leerlo. Es probablemente el consejo que él mismo nos daría: dejar de ser una oveja del rebaño que dice y repite lo que escucha para ser alguien que lee y actúa con agencia propia. Pensar qué versión de uno queremos ser, qué tipo de personas queremos llegar a ser. Inventarnos. Leer. Crear. Decir. Hacer. Tremendo legado para unos tiempos tan convulsos.

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2 COMENTARIOS

  1. Excelente literatura ,sinceramente la cultura está en buscar e indagar desde la profundidad de los deseos del saber ,descubriendo,buscando desde el principio filosóficos desde esa mirada filosófica desde lo infinito con estos grande como zoroaustro digno de admirar ;que posteriormente van naciendo nuevas visiones con nuestros filosofía sensible esas voces ocultas que no se pronuncian pero se descubren y universalmente abre camino a este ramillete de saberes en el desarrollo intelectual ; he quedado como se me hubiera comido el mejor pastel digiriendo,embriagando pensamiento

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