Un paseo por los libros del Tao

El taijitu, símbolo chino que representa las conceptos del yin y yang, la norma que marca la dinámica de todas las cosas.
El taijitu, símbolo chino que representa las conceptos del yin y el yang, la norma que marca la dinámica de todas las cosas.

De la mano de Iñaki Preciado Idoeta y la editorial Trotta nos llega uno de los libros de filosofía oriental que más hemos disfrutado: La ruta del silencio. Un paseo cercano y personal a través de la interpretación del autor de los tres libros más famosos, influyentes y geniales del taoísmo: Tao Te Ching, Zhuang ziLie Zi, los libros del Tao.

Por Jaime Fdez-Blanco Inclán 

En esta obra, Preciado Idoeta -monje bonpo y traductor de los principales libros del taoísmo y de otras obras clásicas de Asia, entre otras actividades en favor de la región del Tíbet- nos ofrece un comentario personal sobre las enseñanzas de la filosofía taoísta, junto a interesantes reflexiones respecto a sus sinergias e influencias. No es, por tanto, un manual o un tratado como tal, sino la manera del autor de atraernos en este congestionado, masivo, ruidoso y sobreinformado mundo de hoy, hacia un camino más sencillo y silencioso en armonía con el Tao. Una ruta de libertad y dignidad individual definida por el “Anciano Maestro” (Lao Tsé) a la manera en que lo hace en la actualidad el Dalai Lama, Tenzin Gyatso: “La libertad es la fuente del verdadero progreso, tanto para el individuo como para la sociedad”.

“La libertad es la fuente del verdadero progreso, tanto para el individuo como para la sociedad”. Tenzin Gyatso (Dalai Lama)

Qué cuenta

"La ruta del silencio: viaje por los libros del Tao", de Iñaki Preciado Idoeta (Trotta).
La ruta del silencio: viaje por los libros del Tao, de Iñaki Preciado Idoeta (Trotta).

Uno de los aspectos más gratificantes como lector es encontrar concordancias entre nuestros pensamientos y los autores de los libros que leemos, máxime cuando los admiramos. En este caso, al tratarse de una exposición más bien personal y no tan centrada en sentar cátedra acerca del asunto, esto ocurre a menudo, en mi caso concreto con respecto a las relaciones que establece el autor entre el taoísmo y filosofías de otras épocas y lugares.

Preciado nos muestra las similitudes que existen entre el taoísmo, el budismo, el confucianismo, el cristianismo o la filosofía griega, al tiempo que nos explica con detalle qué es lo que las diferencia. De esta manera encontramos explicación a las coincidencias entre el perpetuo juego de contrastes que para Heráclito gobernaba el Logos, con el taijitu taoísta en constante conflicto, o el papel central del sufrimiento en la existencia, que explican tanto el taoísmo como el budismo y la religión cristiana, así como las múltiples soluciones que, si bien no pueden eliminarlo por completo de nuestra vida, sí pueden mitigarlo.

El libro muestra algunas de las semejanzas existentes entre el pensamiento taoísta y otras tesis, como el budismo, el cristianismo o la filosofía griega

No terminan aquí las sinergias. Quien haya leído la entrevista que le hicimos a Gabriel Albiac sobre su nueva edición de los Pensamientos de Pascal y lea este libro, hallará grandes similitudes entre el pensador francés y Lao Tsé, principalmente en la apuesta por ambos autores de la necesidad de hacer desaparecer el Yo: “Si no estuviera asido a un Yo, ¿qué sufrimiento habría de padecer?”. Hemos de sumergir el Yo, dicen ambos, pues solo de esa manera, renunciando, podremos alcanzar la plenitud (en el caso de uno, con Dios; en el caso del otro, en el Tao).

Algo similar ocurre con los pensadores estoicos y cínicos en su apuesta por vivir una vida más sencilla, sin lujos y atada a las decisiones del destino. Pese a que la fama se la han adjudicado los griegos, muchas de esas ideas estaban ya en Lao Tsé, incluso de un modo mucho más radical a través del wuwei. El no actuar. El dejarnos fluir en el mundo sin forzarlo. La felicidad no puede encontrarse persiguiéndola. Como el Tao, ésta no puede asirse ni controlarse, por lo que el esfuerzo es siempre inútil. De esta manera, el wuwei ni siquiera respeta el ideal estoico de desarrollar las virtudes y elaborar exquisitas reflexiones. Es mucho más simple, mucho más básico.

La base de la actitud taoísta es el wuwei, la no-actuación. La felicidad no se encuentra persiguiéndola. Como el Tao, no puede asirse, controlarse o alcanzarse mediante el esfuerzo

Por qué hay que leerlo

Como el budismo y el zen, los taoístas nos instan a volver al inicio, a la pureza original de la mente y su vacuidad interior como consecuencia de la meditación. Y como los citados cínicos, nos pone en guardia frente a nuestro principal enemigo: el deseo. Solo sin desear podremos contemplar la esencia del Tao. Solo en el wuwei, en el camino de la renuncia, del actuar sin voluntad de hacerlo, podremos alcanzar una vida plena que esté en consonancia con el Tao.

Vemos, por tanto, que el Tao es igual en buena parte a la ataraxia que buscaban los filósofos griegos y romanos. La ansiada paz, la tranquilidad, la ausencia de deseos y expectativas. Más aún, nos retrotrae a las enseñanzas de los primeros textos judeocristianos. ¿Acaso no fue el gran pecado de Adán y Eva desear demasiado? ¿El querer ser iguales a Dios? Su soberbia les condenó a vivir presas de los deseos, sin posibilidad de sentirse jamás satisfechos. Ese fue el castigo que Dios, teóricamente, nos impuso y que tan bien supo ver Lao Tsé desde otro punto de vista: el gran castigo de la humanidad es el desear. Pero el taoísmo nos da una salida sin tener que esperar a la otra vida. Renuncia al deseo, vacía tu mente de él. Vuelve a la vacuidad, al Tao, al origen. Cuando has eliminado todos tus deseos, todos ellos se cumplen. Cuando renuncias al Yo, a la voluntad, aceptas la de Dios, aceptas vivir según el Tao. Es cierto que para ello hemos de ser ignorados, desconocidos, y eso duele. Pero es el objetivo. Si queremos ser sabios, no podemos llamar la atención, porque la máxima fama que buscamos es la no-fama.

Renuncia al deseo, vacía tu mente de él. Vuelve a la vacuidad, al Tao, al origen. Cuando has eliminado todos tus deseos, todos se cumplen

Nuestros deseos son una cualidad innata de la humanidad. No podemos eliminarlos, pero podemos controlarlos, mitigarlos. Hoy por hoy decenas de escuelas de pensamiento se concentran en cómo dominar nuestras emociones, ante el creciente aumento de depresiones, angustias, ansiedades y estrés que padecemos. Sociedades que viven bajo el hedonismo más exagerado, gobiernos que tratan de moldear sus pensamientos y ciudadanos que no quieren cargar con la responsabilidad de cuidar su propia parcela. Y en estos aspectos el taoísmo tiene mucho que decir, una filosofía milenaria que ofrece paz para la mente individual, que reconstruye su propia esencia de manera espontánea, no forzada, y logra con ella la satisfacción, que no es otra cosa que el no necesitar nada, no anhelar nada, pensar que no nos falta nada. Lograr la no existencia de la necesidad y hacerlo no a través del conocimiento, sino de los sentimientos.

Este estupendo libro nos permite ahondar en nuestra mente y aprender a moldearla, de manera que no se quede anclada en lo pasado ni caiga en el temor permanente del futuro. Un libro para comprender los secretos Lao Tsé (Tao Te Ching), de Zhuang zi (autor del libro del mismo nombre) y de Li Yukou (autor del Lie zi). Todo ello de la mano de un gran experto en el tema como es Preciado Idoeta, quien lleva buena parte de su vida estudiándolos. Un descubrimiento muy agradable.

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