Descubrir la cultura japonesa

El libro "El elogio de la sombra" es un manifiesto sobre la estética japonesa en la que el autor, Junichirõ Tanizaki, ofrece una visión desde dentro de las artes, la artesanía y la forma de vida de su país, Japón.

“El elogio de la sombra” es un ensayo sobre la estética japonesa, nacionalidad del autor, Junichirõ Tanizaki, y las diferencias culturales entre Oriente y Occidente. Nunca un escritor de primera fila ha descrito un aseo con tanta delicadeza, dado una receta de cocina y hablado de arquitectura con tanto rigor. Todo, en el mismo libro. Por eso, ante Tanizaki nos quitamos nuestros occidentales sombreros.

Por Candela Touza-Vidal

La prosa de Tanizaki es 100% japonesa: es meticulosa, delicada, escueta y poderosa. El elogio de la sombra es un manifiesto sobre la estética japonesa en la que el autor ofrece una visión desde dentro de las artes, la artesanía y la forma de vida de Japón. Para el lector occidental es, además, un ensayo de valor incalculable que abre las puertas de una cultura y una tradición tan diferentes a la nuestra.

Entra la información y la sonrisa

"El elogio de la sombra", de Junichirò Tanizaki, publicado por la editorial Siruela.
“El elogio de la sombra”, de Junichirõ Tanizaki, publicado por Siruela.

Este libro arranca con lo difícil que es construir una casa de puro estilo japonés cuando la claridad de la bombilla eléctrica occidental, las tuberías, el cableado y demás importaciones de Oeste han conquistado Japón. Es muy probable que el autor esté describiendo su experiencia cuando decidió construir su propia casa. Señala que él no trata de ser un purista, sino que prefiere lo mejor de las dos culturas, una combinación perfecta entre comodidad y belleza.

La narración no solo es increíblemente informativa, sino que además tiene sus puntos de gracia debido a la frustración de cuando las cosas no salen como uno quiere. Uno de los problemas con los que el autor se encuentra es el de la división de las estancias que tradicionalmente en Japón es de papel translúcido, pero que él considera poco prácticas cuando piensa en la luz natural y la seguridad. El bruto cristal occidental en este caso sería la mejor opción, pero no demasiado estética en una casa de este tipo. A esta duda se le suman otras en torno al ventilador, las bombillas, la calefacción…

El libro abre la puerta de una cultura y una tradición muy diferentes a las occidentales

Las anécdotas siguen unas a otras, página tras página. Nunca un autor ha descrito un aseo con tal lujo de detalles, con tanta poesía y tanta gracia como lo hace Tanizaki. Uno de los principales problemas que se encuentra aquí es que el retrete, normalmente, se sitúa en una pequeña construcción independiente de la casa, lo que supone una incomodidad en plena noche. “El refinamiento es frío”, se lee.

Claroscuro filosófico

“En realidad, la belleza de una habitación japonesa, producida únicamente por un juego sobre el grado de opacidad de la sombra, no necesita ningún accesorio. Al occidental que lo ve le sorprende esa desnudez y cree estar tan solo ante unos muros grises y desprovistos de cualquier ornato, interpretación totalmente legítima desde su punto de vista, pero que demuestra que no ha captado en absoluto el enigma de la sombra.”

“He aquí por qué un buen día decides poner baldosas e instalar una taza con cisterna, pertrechos, sin duda, mucho más higiénicos y más fáciles de mantener, pero que, en cambio, ya no tienen la menor relación con el ‘refinamiento’ o el ‘sentido de la naturaleza’. Colocado bajo una luz cruda, entre cuatro paredes más bien blancas, se perderá toda gana de entregarse a la famosa ‘satisfacción de tipo fisiológico’ del maestro Sōseki.”

“Los colores que a nosotros nos gustan para los objetos de uso diario son estratificaciones de sombra: los colores que ellos prefieren condensan en sí todos los rayos del sol.”

“… los viejos de todos los países del mundo dicen lo mismo, que el hombre que va adquiriendo edad parece siempre inclinado a creer que, bajo todos los aspectos, el ayer era preferible al hoy.”

“…que la luz es pobre, ¡pues que lo sea!, es más, nos hundimos con deleite en las tinieblas y les encontramos una belleza muy particular.”

La sombra es bella

En este ensayo se habla de “la sombra” como algo que se aprecia en la cultura japonesa y que Occidente ya ha catalogado como negativo. La estética occidental reconoce la belleza en lo blanco, la luz, lo brillante… Y todo aquello que tenga cierta conexión con lo opaco y lo oscuro queda inmediatamente relegado a la categoría de negativo. Este contraste entre lo claro y lo oscuro es la herramienta perfecta para describir con sencillez y elegancia las diferencias en tradición, cultura, estética y perspectiva entre las dos caras del planeta.
Arquitectos y diseñadores de interiores de todo el mundo aprecian en este ensayo el cuidado estudio del espacio.

El detalle para crear un ambiente de luces y sombras placentero y funcional a la vez requiere una sensibilidad especial

La fascinación por la construcción y división de la casa tradicional japonesa, así como la austera ornamentación de la misma, han llenado y siguen llenando muchas páginas en literatura tanto técnica como puramente de ocio. La atención, el detalle y el esfuerzo para crear un ambiente de luces y sombras cómodo a la vista, calmado, placentero y funcional a la vez, es algo que requiere un alma con una sensibilidad especial, casi superior. Una sensibilidad como la de Tanizaki.

La aceptación de lo imperfecto

Uno de los conceptos más curiosos y peculiares de este texto es el de wabi-sabi que representa, en la estética japonesa, la aceptación de lo imperfecto, lo temporal; en otras palabras, la asimetría, la irregularidad, la austeridad y la modestia. La apreciación de los objetos a través de su naturalidad.

Este breve ensayo es, ante todo, un manifiesto personal sobre las artes, la artesanía, la tradición, la cultura y el diseño nipón, por lo que hacen su aparición disciplinas como arquitectura tradicional, el arte del origami, las marionetas, la moda, las máscaras, la elegancia personal.

La sombra, las sombras que enmascaran parte de la realidad, que no enseñan sino que sugieren, es un arte que necesita ser cultivado para convertirse en realidad. La sombra de la que en Occidente nos hemos olvidado porque lo exponemos todo, porque nos sentamos bajo un foco de luz que nos hiere los ojos y no nos importa. La sombra, esa misma, convierte a la tradición japonesa en una de las más misteriosas del mundo, con más capacidad de sorprender y de las menos conocidas; por eso mismo, porque parte de su realidad se mantiene escondida.

Tanizaki: miedo, viajes y erotismo

Junichirõ Tanizaki (1886-1965).
Junichirõ Tanizaki (1886-1965).

Junichirõ Tanizaki (1886-1965) nació en una familia acomodada y disfrutó, como él dijo, de una infancia llena de cuidados y atenciones. Cuando era niño, un terremoto destruyó la casa familiar, lo que le causó un miedo que arrastraría hasta sus últimos días.

Su carrera literaria comenzó con la publicación de una historia corta titulada Tatuaje, en la que mezcla fuerzas demoníacas con el erotismo, este último un tema que incluirá en prácticamente todas sus obras.

Tanizaki viajó mucho por China, Corea y su nativo Japón, país que le vio cambiar de residencia con cierta regularidad y que inspiraría sus novelas. Algunas de sus obras más destacadas y publicadas en castellano son Naomi, Hay quien prefiere ortigas y Arenas movedizas. En todas ellas se hace referencia a las relaciones íntimas y al erotismo (o falta de) y se incluye la obsesión tanizakiana de las diferencias entre el Este y el Oeste, así como la fuerte influencia occidental sobre las jóvenes generaciones japonesas.

Tanizaki dejó un legado literario muy rico y reconocido en todo el mundo. En el año de su muerte, la editorial Chūō Kōronsha Inc. instituyó el Premio Tanizaki, uno de los reconocimientos literarios más importantes de Japón.

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