El filósofo catalán Salvador Pániker nació en Barcelona el 1 de marzo de 1927 y murió en esta misma ciudad el 1 de abril de 2017. Esta es una de las últimas entrevistas que hizo, poco tiempo antes de morir a los 90 años, con una gran lucidez.
El filósofo catalán Salvador Pániker nació en Barcelona el 1 de marzo de 1927 y murió en esta misma ciudad el 1 de abril de 2017. Esta es una de las últimas entrevistas que hizo, poco tiempo antes de morir a los 90 años, con una gran lucidez. Imagen por cortesía de la editorial Kairós.

Se cumple un año de su fallecimiento. El 1 de abril de 2017 moría el filósofo catalán, a los 90 años. Pudimos hacerle la que sería una de sus últimas entrevistas, esta. Con él hablamos de Dios, del paso del tiempo, de la necesidad de escribir, de la ignorancia de nuestra sociedad… Y, por supuesto, del derecho a morir dignamente. En este aniversario recordamos sus palabras y todo lo que tenía que decir.

Por Jaime Fdez-Blanco Inclán

Había publicado ya el libro Diario del anciano averiado y acababa de reeditarse una versión revisada de su obra Asimetrías. Culto, lúcido y con las cartas boca arriba. Ese fue el Pániker que nos encontramos en la última entrega de los diarios del pensador catalán, un documento donde pudimos vislumbrar tanto su pensamiento como al hombre que había detrás de sus páginas. Charlamos con él acerca de todo.

"Diario del anciano averiado", la cuarta entrega de los diarios de Salvador Pániker, editado por Literatura Random House.
“Diario del anciano averiado”, la cuarta entrega de los diarios de Salvador Pániker, editado por Literatura Random House.

En Diario del anciano averiado hace referencia en varias ocasiones a la idea de escribir como terapia, como un proceso casi meditativo con el que alcanzar la paz. ¿Es esa la clave de estos diarios? ¿Sería positivo que la gente escribiera más para sí mismos? ¿Puede tener la escritura un fin terapéutico?
La mayoría de la gente no sabe verbalizar sus propias emociones, lo cual es fuente de no pocas patologías. Escribir un dietario es una manera de ejercitarse en este contacto con el yo profundo, y en este contexto tiene un claro valor autoterapéutico. Aunque no se acierte a la primera.

“La gente, esa gente que dice Virginia que hay que amar, ah, esa gente  casi nunca es nada del otro jueves”. ¿Qué caracteriza, para usted, a los que sí merecen ser amados?
¿Amados? El verbo se me antoja excesivo. Yo lo que siento es una cierta compasión difusa hacia el resto de la humanidad. Una solidaridad de origen. Esto aparte, mi gente son los lúcidos con sentido de la trascendencia. Los que profesan, como yo mismo, un cierto agnosticismo místico.

En otro momento del libro se plantea que usted “pasa” a estas alturas de defender de un modo encarnizado sus ideas. ¿Conlleva la madurez un decaimiento del ego, cierto “pasotismo”? ¿Lo acerca a uno a la ataraxia?
Si me lee con atención verá que no me refiero a “pasotismo”, sino a relativismo. Algo muy próximo al pragmatismo filosófico. Se pueden tener convicciones firmes sin necesidad de absolutizar ninguna idea.

“La mayoría no sabe verbalizar sus emociones, lo cual es fuente de no pocas patologías”

“Cuanto más avanza nuestro conocimiento científico del mundo, mayor es nuestra ignorancia”. ¿Somos la generación más ignorante de la historia?
Ciertamente, lo somos. Y ciertamente, la ciencia actual –tan denostada por Heidegger– nos acerca inesperadamente a la primera intuición de los presocráticos, a la recuperación de lo oculto: cuanto más avanza nuestro conocimiento científico del mundo, más avanza también nuestra ignorancia. Más aún: ni siquiera los científicos físicos creen hoy que las ecuaciones de la física cuántica describan realmente lo que hay. La ciencia comienza a parecerse a la teología apofática. El gran científico Richard Feynman declaró: “No me importa no saber; no me da miedo no saber”. De modo que la cuestión es ambivalente. Cuanto más sabemos, más sabemos también lo que no sabemos. Esto nos hace lúcidos más que ignorantes

Y aquí va la segunda parte de esa pregunta: solemos decir –y personalmente me parece cierto– que es más peligroso un estúpido que un malvado. ¿Es la ignorancia igual a la estupidez? ¿No estaremos, por tanto, cavando nuestra propia tumba? Por aquello de que, a mayor conocimiento, mayor ignorancia.
Sí. La estupidez consiste, precisamente, en ignorar que somos ignorantes.

Conciliación del empuje de la innovación y la prudencia conservadora. ¿Es esa la esencia de la retroprogresión?
El meollo de la retroprogresión está en ser, a la vez, adultos y niños. En haber desaprendido lo aprendido y recuperar la espontaneidad originaria. Lo cual se traduce, ciertamente, en conciliar innovación con conservación. Hegel habló de Aufhebung (supresión, conversación, elevación).

“Cuanto más sabemos, más sabemos también lo que no sabemos. Esto nos hace lúcidos”

La mística es la lucidez. "Filosofía y mística", de Salvador Pániker, editado por Kairós.
La mística es la lucidez. “Filosofía y mística”, de Salvador Pániker, editado por Kairós.

“Dios es la espantosa crueldad del cosmos. Dios es cualquier cosa: si parece inaccesible es por su absoluta cercanía. Dios es todo lo que existe, ha existido, existirá. El azar, la imaginación, también la nada.” ¿Es Dios el Tao?
La gran cuestión, para la religiosidad actual, está en decidir si Dios –culturalmente un mito– es de alguna manera experimentable. Un cierto parecido con el Tao es innegable. Yo sostengo que la única experiencia de lo divino reside en una cierta lucidez mística. Esto no significa ningún arrebato emocional, sino el resultado de la misma razón crítica.

Cerebro vs corazón. Razón vs pasión. Vida “exterior” vs vida “interior”. ¿Tienen sentido estas visiones duales de la existencia? ¿No son aspectos de una misma cosa, la propia vida?
Sí. La enseñanza más profunda del advaita hindú es que la realidad es no-dual.

Un tema recurrente a lo largo de todo el libro es el de la salud, los achaques que lleva asociada la vejez. Habla de ello mucho más que de la muerte, lo que me lleva a preguntar: ¿está sobrevalorada la muerte en la filosofía, la literatura, etc.? ¿No es realmente el dolor que la antecede aquello a lo que de verdad tememos?
Personalmente pienso que la vejez es una devastación, pero que la senectud puede ser sabia. Tocante a la muerte, su brutalidad es tal que, en contra de lo que pensaba Heidegger, ni siquiera genera angustia. De modo que estoy de acuerdo: lo que realmente tememos es el dolor y el sufrimiento. ¿Y cómo se concilian el sufrimiento y el mal con una supuesta bondad divina? En un libro mío, cuya última edición revisada acaba de salir a la luz, titulado Asimetrías, trato de explicar que un mundo imperfecto es la contrapartida de un mundo que se hace a sí mismo.

“Vivir pensando en el futuro es un poco inútil”

Afirma que a usted, en su día, la idea de Dios le fue útil. ¿Qué aporta, en su opinión, la fe al ser humano?
Yo defiendo una fe sin creencias. Fe en la realidad, que eso es la salud mental. Y defiendo una pedagogía que fomente esta clase de fe, más allá de toda religión (aunque si la religión, en un contexto pluralista, sirve para el caso, también puede ser útil). Personalmente me defino, tal como le dije antes, como un agnóstico místico, es decir, como un agnóstico con sentido de la trascendencia.

Otro hecho relacionado con el anterior que me ha llamado la atención ha sido el de la “eternidad” de vivir en el momento presente, así como de la necesidad de hacer las cosas por el valor que tienen en sí mismas, no por la recompensa que producen. Lo curioso, en mi opinión, es que es precisamente esa mentalidad la que termina generando más recompensas. ¿Cuando vivimos la vida pensando en el futuro perdemos esa “fluidez” con lo que nos motiva en cada momento?
Pensar en el futuro es un poco inútil. Lo que cuenta es la experiencia no-dual del presente. Y sí, hacer las cosas por el placer de hacerlas, no por fines trascendentes. El placer de una última espontaneidad.

“La eutanasia es básicamente un derecho humano, un derecho de libertad”

Versión revisada de su libro "Asimetrías" editada por Kairós.
Versión revisada de su libro “Asimetrías” editada por Kairós.

“Si uno plantea un problema y trata de resolverlo, está perdido. Lo que hay que hacer es resolver primero el problema y después plantearlo”. ¡Me parece una frase genial! Parece sacada del Tao Te Ching.  Pero, y disculpe mi ingenuidad, ¿eso cómo se hace?
En mi libro Asimetrías, explico el trasfondo taoísta de mi posición. El taoísmo tiene que ver con el arte de acertar, no con la obediencia a una ley; tiene que ver con el obrar indeliberado y desapegado que coincide con la espontaneidad de la natura (tzu-jan).

Siendo esta una entrevista a Salvador Pániker, es inevitable, antes de terminar, una pregunta acerca del derecho a morir dignamente (fue presidente de honor de la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente). ¿Cree que para las próximas décadas ese derecho será moneda corriente, al menos en occidente?
Más que creerlo, lo deseo. La eutanasia es básicamente un derecho humano. Y de la primera generación de derechos humanos. Un derecho de libertad. Un derecho que se inscribe en el contexto de una sociedad secularizada y pluralista, en la que se respetan las distintas opciones personales, y en la que no se cree ya que el sufrimiento innecesario tenga ningún sentido. Llegará un día, sí, llegará, en que el animal humano entre en posesión de su destino.

           La vida de Salvador Pániker de un vistazo

Salvador Pániker es uno de los pensadores españoles más famosos de las últimas décadas. Doctor en Ingeniería y Filosofía, fundador de la editorial Kairós (que hoy dirige su hijo Agustín), fue también el presidente de honor de la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente. Era hermano del también filósofo Raimon Panikkar, que murió en 2010, siete años antes que él.

Hijo de padre indio y madre española, la filosofía de Pániker trataba de unir ambas genealogías: oriente y occidente, racionalismo y misticismo. Desarrolló el concepto conocido como retroprogresión, “un concepto que no puedo resumir en dos palabras. Sólo diré que se trata de unir los dos grandes legados de Oriente y Occidente”, dijo.

DEJA TU COMENTARIO

Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre