Panikkar nació en Barcelona el 2 de noviembre de 1918 y murió en su casa de Tavertet cuando iba a cumplir 92 años.
Panikkar nació en Barcelona el 2 de noviembre de 1918 y murió en su casa de Tavertet cuando iba a cumplir 92 años.

Nos adentramos en la vida de Raimon Panikkar, uno de los grandes pensadores que abordó el tema del diálogo interreligoso e intercultural, para comprender cómo la influencia que sus experiencias vitales y personales se reflejaron en su obra.

Por Leonardo Reyes Jiménez, filósofo y máster en Ciencias de las religiones

Raimon Panikkar nació el 2 de noviembre de 1918 y partió de este mundo el 26 de agosto de 2010. Es decir, hace muy poco tiempo. Demasiado poco, quizá, como para que pueda asimilarse la densidad y amplitud de su obra, una obra que siempre mantuvo entrelazada con su vida. No obstante, ha quedado en la memoria de muchos como la síntesis más lograda entre ámbitos de la realidad que parecen irreconciliables: Oriente y Occidente, ciencia y filosofía, secularidad y sacralidad, silencio y palabra, mito y racionalidad. En un mundo cada vez más global donde las especificidades de cada cultura corren el riesgo de perderse, y donde, ante este riesgo, muchos deciden encerrarse en sí mismos, Panikkar aparece como el hombre que siempre estuvo dispuesto a ir al encuentro de los otros.

Raimon Panikkar es una de las figuras más importantes del pensamiento de finales del siglo XX y comienzos del XXI, sobre todo en lo referente al  diálogo interreligioso

Un mediador entre el hombre y Dios

El agua de la gota, fragmentos de los diarios, de Raimon Panikkar (Herder).
El agua de la gota, fragmentos de los diarios, de Raimon Panikkar (Herder).

Panikkar nació en Barcelona el 2 de noviembre de 1918. Fue el primero de cuatro hijos (su hermano, Salvador Pániker, también alcanzó renombre como filósofo, escritor y editor). Desde su nacimiento parecía haber sido destinado a encarnar el diálogo entre culturas, pues su madre era española y católica y su padre, indio e hindú. Con todo, el filósofo tuvo que emprender el camino del diálogo superando muchos obstáculos.

Desde niño, Panikkar fue un alumno brillante tanto en las asignaturas teóricas como en el deporte. Cuando llegó la hora de ir a la universidad, se decantó por estudiar Química con el objetivo de incorporarse al negocio familiar, pero, debido al estallido de la guerra civil en 1936, tuvo que continuar sus estudios en Alemania. Terminada la guerra en 1939, Panikkar fue a Barcelona a pasar las vacaciones con su familia, sin imaginar que no podría retornar a Alemania debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial. De ahí que tuviera que reiniciar sus estudios en Barcelona.

Ese mismo año ingresó en un grupo de seglares católicos dirigidos por el sacerdote José María Escrivá de Balaguer (1902-1975), que más tarde sería conocido como Opus Dei. Este grupo buscaba realizar la plenitud de la vida cristiana no en los monasterios, sino en la vida diaria y en el ejercicio de la propia profesión. La pertenencia de Panikkar a esta organización de la Iglesia católica es un dato que suele sorprender a la gente que ha conocido el pensamiento de Panikkar sin conocer antes su biografía. Conociéndola, es una de las cosas que hacen ver la fuerza y la riqueza de la personalidad de Panikkar, quien, aun en ambientes hostiles a todo pensamiento propio, supo sacar lo mejor de sí mismo. Aunque Panikkar nunca ocultó que formó parte del Opus Dei, su pertenencia a esa organización no es un tema sobre el que haya hablado mucho.

Después de estudiar Filosofía, fue ordenado sacerdote en 1946, cuando tenía veintisiete años. Ese sería uno de los acontecimientos más importantes de su vida y uno de los aspectos que él interpretaría, como todo, desde un punto de vista muy personal, puesto que él se consideraba a sí mismo como un «sacerdote cósmico», un mediador entre los hombres y Dios.

En un mundo cada vez más global, donde las especificidades de cada cultura corren el riesgo de perderse, y donde, ante este riesgo, muchos deciden encerrarse en sí mismos, Panikkar aparece como el hombre que siempre estuvo dispuesto a ir al encuentro de los otros

Obras completas vol. 1, de Raimon Panikkar (Herder).
Obras completa. Vol. 1, de Raimon Panikkar (Herder).

En 1953, el mismo año que muere su padre, Panikkar fue destinado a Roma con el objetivo de continuar sus estudios teológicos. La muerte de su progenitor sería un momento de inflexión en su vida que le motivó a buscar sus raíces culturales, pues, después de su ordenación como sacerdote, la relación entre su padre y él se había enfriado. Es así que, con el consentimiento de su instituto religioso, viajó a la India, donde estudió sánscrito y profundizó en la filosofía india.

Allí conoció a tres monjes cristianos que lo marcarían profundamente: Jules Monchanin (1895-1857), Henri Le Saux (1910-1973) y Bede Griffiths (1906-1993), quienes habían decidido sumergirse de lleno en la experiencia religiosa del hinduismo. Quien más influiría en él y con quien mantendría una larga amistad sería Le Saux, también conocido como Swami Abhiṣiktānanda.

Después de haber permanecido tres años en la India, Panikkar volvió a Roma con el objetivo de asentarse allí definitivamente; pero en 1964, debido al aumento de los roces con el Opus Dei, fue destinado nuevamente a la India con la prohibición de retornar a Europa. Este traslado fue, por tanto, un exilio. En 1966, de vuelta a Roma, y tras un encuentro con Escrivá de Balaguer, terminó su relación con el Opus Dei. Luego, Panikkar volvió inmediatamente a la India para rehacer su vida prácticamente desde cero.

De la India al mundo

Después de una larga etapa especialmente difícil en todos los ámbitos, Panikkar comenzó a ser conocido en todo el mundo. En 1967 fue invitado como profesor visitante a la universidad de Harvard, y a partir de ahí se mantuvo dando conferencias a nivel internacional: Estados Unidos, Argentina, Italia, Alemania, India, Israel, Japón y China, etc. En 1971, se instaló en California, al obtener una plaza como profesor de Filosofía Comparada de la Religión e Historia de las Religiones en la UCSB (Universidad de California, Santa Bárbara).

«Mi gran aspiración era y es abarcar, o más bien llegar a ser, a vivir, la realidad en toda su plenitud». Raimon Panikkar

La última y más fecunda etapa de su vida la vivió en un remoto y bello poblado de su Cataluña natal: Tavertet. Allí se trasladó en 1984 con el fin de terminar su obra y también fundó allí el centro de estudios Vivarium con el fin de profundizar en la investigación intercultural. En esta época contrajo matrimonio con la filósofa y teóloga María González-Haba (1930-2011), a quien Panikkar había conocido en Madrid a finales de los años cuarenta cuando ella era estudiante de filosofía y él empezaba a trabajar como capellán universitario. Al parecer, de un modo u otro, ambos estuvieron en contacto durante todos esos años. Este matrimonio le causó fricciones con la autoridad eclesiástica debido a que Panikkar, aunque había salido del Opus Dei, continuaba siendo sacerdote católico y, por tanto, estaba obligado al celibato. Por este motivo, años más adelante, se le impidió ejercer como sacerdote. Este conflicto terminó a principios de 2008, cuando Panikkar se retractó y pidió perdón por su conducta. Sin embargo, nunca se divorció de María, pues, al parecer, no se le había requerido.

Nuestro filósofo murió en su casa de Tavertet cuando casi iba a cumplir noventa y dos años de edad. Siguiendo su voluntad, su cuerpo fue incinerado. Parte de sus cenizas fueron enterradas en el cementerio ajardinado de la iglesia de Tavertet y otra parte fue lanzada al río Ganges.

Los 5 círculos de Panikkar

Podemos organizar el pensamiento de Raimon Panikkar en cinco zonas, cinco círculos concéntricos. Esta especie de mapa nos permitirá captar lo esencial del pensamiento de Panikkar y, a la vez, nos ayudará a conocer algunas de sus obras fundamentales.

La primera zona es la zona del diálogo. No faltan motivos para llamar a Panikkar «artista del diálogo», como lo hizo Anchille Rossi. Y es que consagró gran parte de sus esfuerzos a establecer un diálogo que empezó siendo inter e intrareligioso para evolucionar después a un diálogo entre culturas, donde no quedaron marginados los temas de la política y de la paz. Algunas de las obras donde podemos encontrar su pensamiento sobre estos temas son El diálogo indispensable: paz entre las religiones (2003) y El espíritu de la política: homo politicus (1999).

La segunda zona es la de la mística. Para Panikkar, la mística es una experiencia donde confluyen, sin confundirse, lo divino, lo humano y lo cósmico. Es este el centro de gravedad en torno al cual giró toda su obra y su vida. Algunos libros donde trata el tema de la mística son Invitación a la sabiduría (1991) y De la mística. Experiencia plena de vida (2005).

La tercera zona es la de la reflexión cristológica. Aquí Panikkar va más allá de las reflexiones cristológicas tradicionales y de la discusión sobre el «Jesús histórico» para detenerse en la experiencia mística de Jesús de Nazaret. El propósito de Panikkar es conectar la experiencia mística de Cristo con la experiencia mística que puede tener toda persona. Las obras donde mejor aparece tratado este tema son El Cristo desconocido del hinduismo (1970) y La plenitud del hombre. Una Cristofanía (1999).

Paz e interculturalidad, de Raimon Panikkar (Herder).
Paz e interculturalidad, de Raimon Panikkar (Herder).

La cuarta zona es la del «cosmoteandrismo». Este neologismo de Panikkar quiere expresar, en esencia, que el cosmos, el hombre y Dios forman una unidad armónica inseparable. Este ha sido uno de los principales temas tratados por Panikkar en sus escritos. Las obras más destacadas donde se aborda este tema son La intuición cosmoteándrica. Las tres dimensiones de la realidad (1993) y The Rhythm of Being (2010).

La quinta zona es la de la ecosofía y la teofísica. Panikkar mostró preocupación por la actual cultura tecnocrática y a ella dedico varias reflexiones. Para Panikkar no se trata de rechazar los avances tecnológicos y científicos, sino de humanizarlos y teologizarlos. Por lo que respecta al tema ecológico, el modo en que lo vio tratado por muchos contemporáneos le pareció insuficiente, pues considerar la tierra de un modo eco-lógico podría ser otra forma de colonialismo antropocéntrico. Él prefería utilizar la palabra «ecosofía», término con el cual quiso mostrar que la tierra tiene una sabiduría que hay que escuchar. Los libros donde Panikkar trata estos temas son La puerta estrecha del conocimiento. Sentidos, razón y fe (2005) y Ecosofía. Para una espiritualidad de la Tierra (1993).

Con estas cinco zonas nos podemos hacer una idea de la gran cantidad de temas que Panikkar trató a lo largo de su vida así como de su manera de abordarlos. La tendencia principal que mantuvo fue la de abrirse a todo lo real trazando puentes y superando obstáculos. Así lo expresó él mismo en su Autobiografía intelectual. La filosofía como estilo de vida: «Mi gran aspiración era y es abarcar, o más bien llegar a ser (a vivir) la realidad en toda su plenitud». No obstante, quizás esto tuvo la contrapartida de que sus soluciones concretas no hayan tenido el mismo nivel de creatividad que su capacidad para dar solución a los problemas globales. Además, a Panikkar se le ha hecho la crítica de haber asumido como principio metodológico la exigencia de que una religión, para ser comprendida, no puede ser estudiada desde fuera. Con esto Panikkar habría confundido el punto de partida de la teología con el de las otras disciplinas dedicadas al estudio de las tradiciones religiosas.

Con todo, estamos, sin duda, ante la vida y la obra de un gigante de nuestro tiempo y de todos los tiempos. Su lectura se hace especialmente urgente en estos momentos en que queremos construir muros en vez de puentes y levantar vallas en vez de derribarlas.

Para saber más… El pensamiento filosófico de Raimon Panikkar
Para saber más… El agua de la gota

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