Pere Lluís Font, profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona, ha dedicado gran parte de su vida al estudio de autores modernos como Pascal, Montaigne, Spinoza, Kant y Descartes.
Pere Lluís Font, profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona, ha dedicado gran parte de su vida al estudio de autores modernos como Pascal, Montaigne, Spinoza, Kant y Descartes.

Pere Lluís Font ha editado recientemente los Pensamientos de Pascal en catalán para la editorial Adesiara. Es uno de los principales expertos de nuestro país en este autor. En esta entrevista nos habla de Pascal y de la influencia que este tiene en la filosofía contemporánea.

Por Miquel Seguró

Pere Lluís Font (1934) es profesor en la UAB, la Universitat Autònoma de Barcelona, y vicepresidente del Patronato de la Fundación Joan Maragall. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Toulouse (Francia), ha dedicado gran parte de su vida como profesor al estudio de autores modernos como Pascal, Montaigne, Spinoza, Kant y Descartes, y ha realizado diversas traducciones de sus obras al catalán. Ha sido miembro del Colegio de Filosofía y de la sección de Filosofía y Ciencias Sociales del Instituto de Estudios Catalanes. En 2003 recibió la Cruz de San Jordi y en 2005 fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Lleida.

Pere Lluís Font es uno de los principales expertos en Pascal y recientemente ha editado sus Pensamientos en catalán en la editorial Adesiara.

Filosofía & co. - COMPRA EL LIBRO 4
Pensaments i opuscles de Blaise Pascal (Adesiara).

Para el gran público, es mucho más conocido Descartes o Spinoza que Pascal. ¿A qué cree que se debe esta situación?
Puede que al gran público le suenen más Descartes o Spinoza que Pascal en la medida que una parte de la población ha pasado por alguna clase de filosofía en la enseñanza media, en la que es más probable que haya oído hablar más de los primeros. El nombre de Pascal, en ese grado de la enseñanza, ha quedado asociado, a lo sumo, al conocido principio de la hidrostática.

En otros tiempos, saber que Pascal era autor de los Pensamientos y de las Provinciales formaba parte de la «cultura general» (concepto ahora venido a menos), como lo era saber que Descartes es el autor del Discurso del método y de las Meditaciones metafísicas, o Spinoza lo es de la Ética y del Tratado teológico-político.

Para el reducido público filosófico, Descartes y Spinoza son indiscutiblemente filósofos de primerísimo orden, mientras que a Pascal algunos le regatean esa condición porque es un pensador inclasificable, que rompe todos los esquemas. La crisis de la cultura general y el carácter atípico de Pascal como filósofo podrían explicar la supuesta situación actual.

La figura de Pascal, sin embargo, parece muy contemporánea. Por ejemplo, en su obra se escribe en forma de aforismos o flashes, en la que se destila una racionalidad muy emotiva. ¿Estaría de acuerdo con que se trata de una figura que podría sernos más próxima?
Pascal puede parecer a algunos un contemporáneo por esas razones, que no estoy seguro de que sean las buenas. El Pascal de los Pensamientos no es un autor de aforismos a la manera de algunos coetáneos suyos, como por ejemplo François de La Rochefoucauld, sino de textos fragmentarios y de notas que iba escribiendo mientras meditaba la que había de ser su gran obra en defensa de la religión cristiana (aunque esas notas tengan a veces apariencia aforística). 

En cuanto a la «racionalidad emotiva», la expresión podría aceptarse si con ello se quiere decir que conocemos no solo con la razón, sino también con el corazón, como escribe Pascal. Pero es verdad que esos fragmentos funcionan a veces como flashes, y algunos críticos consideran que como tales son incluso superiores a lo que imaginan que habría sido la obra acabada, que creen que habría perdido viveza. En este sentido, tiene un aire literario que puede sernos muy próximo.

A mi parecer, lo que hace de Pascal un contemporáneo es, tanto o más que la forma expresiva o la supuesta emotividad, el fondo de su pensamiento filosófico. La obra de Pascal se mueve críticamente dentro del espacio mental abierto por Descartes y anticipa ideas importantes de Kant, que es el filósofo que abrió el espacio mental en el cual todavía nos movemos nosotros. No en vano la crítica le ha considerado a menudo como un existencialista avant la lettre.

Por otro lado, el tiempo lo ha consagrado como un clásico, y los clásicos, si bien escriben para los lectores de su tiempo, parece como si hubiesen escrito para nosotros.

«Pascal no es un autor de aforismos, como algunos coetáneos suyos, sino de textos fragmentarios, escritos a medida que meditaba»

¿Cree usted que el hecho de que un autor escriba en forma de pensamientos o aforismos (a pesar de que esta no fuese la intención última de Pascal) lo hace más enigmático e interesante?
Depende de la calidad de esos pensamientos o aforismos, porque creo que un aforismo, como un poema, solo es bueno si es muy bueno. Un tuit no es un aforismo.

La edición catalana de los Pensamientos de Pascal preparada e introducida por usted que acaba de publicarse es un trabajo de muchos días y muchas noches. ¿Qué relación ha tenido a lo largo de su vida con los Pensamientos de Pascal?
Descubrí en mi época de estudiante de Filosofía en Francia la maravillosa tríada de pensadores-escritores formada por Montaigne, Descartes y Pascal, que me ha acompañado toda la vida. Son autores que he leído, releído, estudiado y explicado en la universidad y cuyas obras me llevaría a una isla desierta.

Centrándome en Pascal, puedo decir que quedé deslumbrado por su formidable potencia intelectual y creadora y por la abundancia de ideas luminosas sobre casi todo: sobre Dios y el hombre, el universo y el terruño, la naturaleza y la cultura, el individuo y la sociedad, el pensamiento y el lenguaje, la sabiduría y la locura, la estética y la política, la ciencia y la religión…

Luego fui descubriendo que era la primera figura europea del momento especialista en cuatro campos: en la ciencia, en la filosofía, en la literatura y en el pensamiento religioso, caso único en la historia universal de la cultura. En particular, me impresionó la originalidad de su filosofía, y me sorprendió (y sigue sorprendiéndome) que tantos supuestos filósofos no se lo reconozcan. Por eso, en esta edición lo reivindico como un filósofo de primera magnitud.

Últimamente está dándose un mayor interés por la filosofía. ¿Cree usted que la filosofía está de moda?
Eso parece, en parte porque se ha aguado el sentido del vocablo. Por ejemplo, se habla de la filosofía de una empresa o de un partido, y en los estantes de filosofía de algunas librerías se encuentran hasta los libros de autoayuda.

Pero hay la filosofía «dura», que siempre será minoritaria, y la filosofía como entrenamiento en el pensamiento crítico (con recurso a las grandes figuras históricas), que siempre habrá que reivindicar para todo ciudadano y que periódicamente los gobiernos parecen interesados en reducir al mínimo.

«Lo que hace de Pascal un contemporáneo es el fondo de su pensamiento filosófico: anticipa ideas importantes de Kant, que es el filósofo que abrió el espacio mental en el que todavía nos movemos nosotros»

En este sentido, hay también un creciente interés, también académico, por la filosofía desarrollada en los tiempos del Barroco. ¿Comparte usted la idea de que nuestros tiempos son un poco barrocos también, por su emotividad o sensación de crisis, por ejemplo?
¿Tiempos barrocos, los nuestros? Depende de qué entendamos por «barroco», que es un concepto complejo y escurridizo. Definirlo a partir de la emotividad lo acercaría al Romanticismo. En cambio, la idea de crisis sí que parece convenirle a la época del Barroco y a la nuestra.

Es indiscutible que hay un gran potencial filosófico en la época del Barroco. Y, si las tendencias filosóficas del siglo XX pueden parecernos escurriduras de las del XIX, no estaría mal que las del XXI mirasen más hacia el XVII, que es un saeculum mirabile de la filosofía.

¿En qué nos puede interpelar directamente hoy la lectura de la filosofía de Pascal?
En el libro que da pie a esta entrevista presento a Pascal filósofo como uno de los grandes poscartesianos, por los que supuestamente hay ahora entre nosotros un renovado interés.

Creo que Pascal es digno de figurar al lado de los racionalistas continentales (Spinoza, Malebranche y Leibniz) y de les empiristas británicos (Locke, Berkeley y Hume), y que, además, como ya he apuntado, anticipa muchas de las ideas de la filosofía crítica de Kant, en cuya estela todavía nos encontramos.

Creo que poner a Pascal en esa nómina aportaría al estudio del conjunto una coloración crítica avanzada. En todo caso, se puede aprender mucho de su filosofía de la ciencia, de su filosofía de la religión, de su axiología y de su antropología filosófica, sin olvidar su filosofía política y su estética.

Por otra parte, puede que haya algo de verdad en la afirmación de Bergson según la cual Descartes y Pascal originan dos estilos de filosofía que perduran hasta la actualidad. Hay en Pascal una dimensión de frescura y de conciencia de los factores no intelectuales que intervienen en el pensamiento, capaz de ablandar y de poner en un aprieto cualquier sistema cerrado.

Además de la de Pascal, usted es un gran conocedor de la filosofía de Descartes y de Kant, que son las dos referencias en el tiempo de lo que se ha considerado que es la filosofía moderna. Hoy en día, ¿es la filosofía moderna una filosofía válida para entender nuestro mundo?
Tradicionalmente se distingue entre Edad Moderna y Contemporánea, poniendo el punto de separación en la Revolución francesa. Esa idea restringida de «Edad Moderna» lleva a considerar que la filosofía moderna acaba con Kant y que la filosofía contemporánea comienza con los poskantianos.

Pienso que toda gran filosofía, leída desde la actualidad, nos puede hacer entender aspectos importantes de nuestro mundo. Y que, por otra parte, ninguna filosofía basta por sí sola para ese objetivo. En todo caso, la filosofía moderna (en el sentido restringido del término), obviamente, ha de ser completada con la contemporánea. Aunque, con permiso de Hegel, pienso que las filosofías se suceden, pero que difícilmente se puede decir que son superadas.

«Hay en Pascal una dimensión de frescura y de conciencia de los factores no intelectuales que intervienen en el pensamiento, capaz de ablandar y de poner en un aprieto cualquier sistema cerrado»

Para terminar: ahondando un poco más en esto, ¿qué nos cabe esperar (por decirlo al modo kantiano) de la filosofía?
La aludida pregunta kantiana es una pregunta por el futuro. Preguntar qué nos cabe esperar de la filosofía equivale a preguntar cómo será la filosofía del futuro. Y la respuesta es que no lo sabemos. Cuando miramos hacia atrás, podemos tener la impresión de que es natural que la historia de la filosofía haya sido como ha sido porque la podemos contemplar al completo hasta ahora.

Si nos situamos mentalmente en cualquier momento del pasado, nos daremos cuenta de que nunca se ha previsto qué vendría después. Los presocráticos no sabían que eran presocráticos, el último de los renacentistas no podía prever un Descartes y el último de los poscartesianos no podía prever un Kant.

La filosofía actual vive una época floja, de epígonos, y no sabemos qué nos deparará el futuro; pero lo que creo seguro es que los enterradores de la filosofía continuarán en el paro. Ahora bien, la pregunta puede tener otro sentido: qué función hará la filosofía en el futuro, qué podemos esperar de ella. Y, en este sentido, mi respuesta es que lo mismo que en el pasado.

Husserl decía que la filosofía es la forma espiritual de la cultura europea. La filosofía seguirá intentando entender el lugar del hombre en la realidad global y siendo la dimensión crítica de la cultura y el gran referente para la formación de ciudadanos libres.

Dosieres exclusivos, podcasts, libros de regalo, descuento en otros y en más productos… Haz clic aquí.

DEJA TU COMENTARIO

Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre