Paloma Sánchez, editora de McGraw-Hill
Paloma Sánchez, editora de McGraw-Hill, ejemplifica lo que afirma en el título de la entrevista. Rodeada de coches, en un atasco, tuvo una de las ideas que se ha puesto en página, en las del libro de Filosofía de 1º de Bachillerato.

Se leen, se subrayan, se estudian, se desechan… ¿Quién está detrás de los libros de texto de Filosofía? ¿Se puede innovar en este campo? ¿Qué piden los alumnos, los docentes…? ¿Cómo contentar a todos? Nos respondió Paloma Sánchez Molina, de McGraw-Hill, y además nos contó una historia irresistible sobre qué pintan –qué cantan, más bien– Tulsa, Dorian, Iván Ferreiro, Nacho Vegas o Love of Lesbian en su libro de Filosofía de 1º de Bachillerato.

Por Pilar G. Rodríguez

Los amores y odios a los libros de texto suelen ser efímeros: duran lo que dura el curso en cuestión. Muy pocos suelen quedar en el recuerdo y guardados en los armarios, pero cuando lo hacen mantienen intacta y durante largos años su capacidad para trasladarnos a esa época de estudios. ¿Cómo conseguir ese libro irresistible, sorprendente, con vocación de permanecer? Elaborarlos no debe de ser tarea grata, ni fácil, pues hay que servir a muchos amos; a quienes diseñan los planes de estudio, a los docentes, a los alumnos… Se tiene que responder a las exigencias de la sociedad, resistir presiones… Con tantos elementos, ¿qué espacio queda para nuevas propuestas?

Siempre que hablemos de filosofía, ¡mucho! Mucho porque esta nos rodea, is in the air… Constantemente está enviando señales, estímulos para todo aquel con orejas bien abiertas. El pensamiento nos asalta en las situaciones más aburridas. ¿Incluso en un atasco? Allí fue donde Paloma Sánchez Molina, editora del área de Filosofía y Psicología de McGraw-Hill, tuvo la feliz idea de incluir canciones en un libro de texto que acabó siendo el de 1º de Bachillerato. Trabajó junto con Moisés Lozano, José L. Martínez, Modesto López, Patricia Figueroa y Ricardo Vicente, responsable de la mencionada sección Filosofía en las canciones. Entre todos alumbraron una herramienta distinta, un libro de texto que sonaba moderno y entonado, pero hablamos de filosofía y comenzamos cuestionando, como debe de ser:

Portada del libro de 1º de Bachillerato de Filosofía (McGraw-Hill).
Portada del libro de 1º de Bachillerato de Filosofía, editado por McGraw-Hill.

¿Es necesario un libro de texto para enseñar filosofía?
Sí, los libros siempre son necesarios y útiles tanto para enseñar como desde luego para aprender cualquier materia. Y precisamente en la filosofía es muy necesario, por ejemplo, tener un compendio de pequeños textos que ayuden a comprender conceptos y el pensamiento de autores y autoras, o bien un resumen de las ideas principales que acerquen este conocimiento a los estudiantes. Por supuesto que están los libros originales de filósofos y filósofas, pero precisamente nuestro trabajo como editores es resumir y plantear a los estudiantes, de un modo más cercano y con una metodología, un área que será fundamental en su futuro. Por otro lado, intentamos ayudar al profesorado en su tarea para que dispongan de una herramienta base que luego amolden a su personalidad o utilicen según la tipología de sus alumnos y alumnas, por supuesto, pero que no deban hacer ellos el trabajo inicial y que los estudiantes tengan, al menos, un guion que seguir tanto en clase como en sus casas.

La editora Paloma Sánchez Molina explica aquí cómo surgió un libro de texto particular, atípico, donde cabe la música de Nacho Vegas, Zahara o Tulsa. Pero como la asignatura es filosofía, empezamos por preguntar si es necesario un libro de texto para enseñarla

Resulta difícil definir cómo ha de ser un buen libro de texto de filosofía. Igual es más fácil si preguntamos: ¿qué no puede faltar?
Normalmente la preocupación principal es que tenga todos los contenidos que el currículo oficial pide, pero creo que actualmente es muy importante también la cuestión metodológica, es decir, ayudar al profesorado con un planteamiento práctico de la materia porque es lo que nos demandan. La filosofía es la base para aprender a reflexionar y argumentar, algo que los estudiantes pondrán en práctica en su futuro, hagan lo que hagan. Por eso, introducir además el elemento lúdico y la cercanía con la cotidianidad del alumno es otro elemento fundamental en un libro de filosofía.

¿Cómo está afectando la explosión del feminismo a la edición de libros?
La visibilización de las mujeres está alcanzando tanto a los contenidos como al lenguaje inclusivo, y desde McGraw Hill tenemos muy claro que es una prioridad, por lo que, además de ceñirnos al currículo oficial, estamos haciendo un esfuerzo en todas las áreas, y desde luego en filosofía, por incluir autoras y pensadoras, sus reflexiones y perspectivas. Asimismo, hacemos una lectura de estilo para que el lenguaje inclusivo también esté presente.

«La visibilización de las mujeres está alcanzando tanto a los contenidos como al lenguaje»

También está muy presente la filosofía aplicada, un enfoque práctico con preguntas, propuestas para debatir, armar disertaciones… ¿Por qué, hasta hace algunos años, este enfoque más práctico estaba ausente en los libros de texto? ¿Por qué había que recuperarlo?
Efectivamente. Como comentaba antes, la mayoría del profesorado de filosofía demanda un enfoque práctico porque, si lo piensas, esa es la manera en la que se ha desarrollado la filosofía: reflexionando, relacionando y argumentando, no es nada nuevo en esta materia. Quizá la cuestión es que el perfil del profesorado hace años era más teórico, es decir, más discursivo, como si dieran una conferencia, pero actualmente la implicación de los estudiantes en el devenir de la clase es fundamental.

Filosofía en las canciones: «lo que te salga del Nietzsche»

Bajo el epígrafe Filosofía en las canciones, el libro incluye 9 canciones seleccionadas por el escritor, músico y profesor de filosofía Ricardo Vicente. A la música se accede mediante un enlace de Spotify o un código QR. La letra de la canción aparece transcrita y acompañada por preguntas que estimulan la reflexión, el debate y la relación con filósofos, digamos, titulares. Paloma Sánchez Molina explica cómo surgió tan curiosa iniciativa.

Ricardo Vicente ha coordinado la sección Filosofía en las canciones. Él es escritor, profesor de filosofía y músico. Su último disco se titula A lo mejor yo te gusto.
Ricardo Vicente ha coordinado la sección Filosofía en las canciones. Él es escritor, profesor de filosofía y músico. Su último disco se titula A lo mejor yo te gusto.

«La idea surge escuchando Radio3 en el coche. Yo estaba en el atasco de todas las mañanas con el programa Hoy empieza todo de Ángel Carmona, y escuchaba la sección de Ricardo Vicente Filosofía barata y zapatos de goma, en la que Ángel le proponía una canción y Ricardo, que, además de músico y cantante, ha sido profesor de filosofía, la analizaba desde el punto de vista filosófico. Disfrutaba mucho ese momento y, cuando me puse a pensar en la nueva edición del libro de Filosofía de 1º de bachillerato de McGraw-Hill, decidí que tenía que contar con esta idea para acercar la filosofía a los estudiantes. Me puse en contacto con Ricardo por correo electrónico y me contestó enseguida encantado con la idea de adaptar esta sección a nuestro libro de texto.

Él ha sido el alma y el mejor impulso que podía tener la sección porque rápidamente se puso en contacto con sus conocidos, Zahara, Tulsa, Dorian, Iván Ferreiro, Nacho Vegas o Love of Lesbian, entre otros, que aceptaron entusiasmados formar parte de esta aventura. Santi Balmes le contestó que ‘hiciera con su canción lo que le saliera del Nietzsche’. Con algunas productoras fue complicada la cesión de derechos para reproducir las letras de las canciones, pero al final lo conseguimos gracias al empeño de los propios cantantes, a los que les parecía una idea estupenda. Y, por supuesto, los análisis y el camino a través de las preguntas que Ricardo Vicente abre en cada una de las canciones creo que enganchan a la filosofía a cualquiera. Sin él nada hubiera sido posible».

Además de canciones, en el libro se hacen recomendaciones de películas, lecturas, vídeos, webs… Todo ello distancia mucho este libro de los formatos tradicionales. ¿Tenéis datos sobre su aceptación? ¿Qué sabéis sobre la recepción de estas propuestas?
La idea de McGraw-Hill es ofrecer al profesorado una gran cantidad de recursos en el libro, además de los contenidos, para que puedan trabajar la filosofía con sus alumnos y alumnas. Cada vez más nos demandan actividades que ayuden al estudiante a relacionar la filosofía con su vida cotidiana, y en realidad es muy sencillo, porque la filosofía está detrás de todo: series, cómics, vídeos, webs, incluso más allá de las webs y documentales específicos de filosofía… En cuanto escarbas un poquito, como hemos hecho en las canciones, por ejemplo, lo descubres. Por eso estamos llevando a cabo una estrategia en todos los libros del área de Filosofía y Psicología, también en el de Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato, que estoy preparando ahora, en la que el estudiante y su mundo cotidiano (música, cómics, series…) están en el centro, y relacionándolo con la filosofía.

«Cada vez más nos demandan actividades que ayuden al estudiante a relacionar la filosofía con su vida cotidiana y, en realidad, es muy sencillo, porque la filosofía está detrás de todo: en cuanto escarbas un poquito lo descubres»

Los profesores de filosofía son especialistas en saltarse el guion –el libro en este caso– y no seguirlo mucho o ni siquiera usarlo. ¿Qué le diría a un docente para convencerle de que esta es una buena herramienta para enseñar filosofía? ¿Y a un alumno?
Ahora que la tecnología está tan presente en nuestras vidas, nos hemos dado cuenta de que el libro es la herramienta mejor diseñada. Un libro siempre será útil y creo que enseñar a los estudiantes el aprecio por los mismos es una tarea fundamental del docente. Por supuesto, cada uno adaptará el uso a su conveniencia y necesidades, pero tener un libro de consulta, tanto en clase como los estudiantes en casa, creo que debería ser una buena costumbre.

¿Qué es lo que más le gusta del resultado? ¿Qué cambiaría?
La verdad es que en McGraw-Hill estamos muy contentos con el resultado. Por supuesto que todo se puede mejorar, pero la idea principal, además de aportar unos contenidos rigurosos, era mostrar a los estudiantes que la filosofía nos rodea, que está en nuestra vida cotidiana, y creo que para los alumnos y las alumnas la música y las canciones de grupos que suenan todos los días en la radio es algo muy cercano, ese era el reto y creo que lo hemos conseguido.

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