«Los daños sufridos te deforman, te transforman, te pueden llegar a partir en dos, pero quién dice que no se pueda intentar convertir eso en algo beneficioso para todos y también para uno mismo?». En esta ocasión no solo la ilustración, sino también esas palabras de Ana Yael iluminan esta exploración por los meandros del resentimiento. @ Ana Yael
«Los daños sufridos te deforman, te transforman, te pueden llegar a partir en dos, pero quién dice que no se pueda intentar convertir eso en algo beneficioso para todos y también para uno mismo?». En esta ocasión no solo la ilustración, sino también esas palabras de Ana Yael iluminan esta exploración por los meandros del resentimiento. @ Ana Yael

Tuvieron que pasar muchos siglos hasta que la filosofía sacó partido filosófico al resentimiento. Max Scheler sentó sus bases, Nietzsche añadió contenido moral, Jean Améry lo clavó a la historia de la filosofía con un ensayo canónico y Wendy Brown trae sus últimas noticias. Alrededor del resentimiento alternan conceptos actuales como escucha, visibilidad o resarcimiento y eternos como justicia, memoria o perdón. Lo revisamos en compañía del profesor Antonio Gómez Ramos, coautor (junto con Carlos Thiebaut) de Las razones de la amargura.

Genealogía de la moral, de Nietzsche, en Alianza
Genealogía de la moral, de Nietzsche, en Alianza

Dos son los culpables principales de la mala fama que tiene el resentimiento: la RAE, es decir, el habla general, y Nietzsche. El filósofo intempestivo, el promotor de la acción, del tomar las riendas y de la creación de valores propios no podía llevar bien la actitud reactiva del que llama «el hombre del resentimiento» y al que describe en estos términos en su obra La genealogía de la moral: «El hombre del resentimiento no es ni franco, ni ingenuo, ni honesto y derecho consigo mismo. Su alma mira de reojo (…); entiende de callar, de no olvidar, de aguardar, de empequeñecerse y humillarse transitoriamente». Alguien de estas características no encarna ningún valor, no puede presentar ninguna conexión con la justicia ni con la libertad, sino al revés; es su contrario, el ser activo, «el hombre agresivo, asaltador, el que está siempre cien pasos más cerca de la justicia que el hombre reactivo».

La RAE recoge el significado —y el sentir— general de la palabra en su derivado: resentido, a quien define así:

  1. adj. Dicho de una persona: Que muestra o tiene algún resentimiento.
  2. adj. Dicho de una persona: Que se siente maltratada por la sociedad o por la vida en general.  
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