Òscar Pujol, autor del «Diccionario sánscrito-español. Mitología, filosofía y yoga», publicado por Herder.
Òscar Pujol, autor del «Diccionario sánscrito-español. Mitología, filosofía y yoga», publicado por Herder.

El filósofo y filólogo Òscar Pujol Riembau lo sabe todo sobre el sánscrito y el yoga. Tanto que es autor de diferentes diccionarios sobre estos temas. El último, Diccionario sánscrito-español. Mitología, filosofía y yoga, obra a la que ha dedicado nada menos que siete años de su vida y que, por fin, ya no es solo suya, sino de todos los que quieran conocer a fondo esta lengua y la gran cantidad de materias e intereses que hay alrededor de ella. A saber, el yoga, la meditación, el ayurveda, la filosofía y la cultura indias en general. Porque no solo de filología vive este diccionario…

Por Amalia Mosquera

Diccionario sánscrito-español, de Òscar Pujol (Herder).
Diccionario sánscrito-español, de Òscar Pujol (Herder).

Si juzgamos la dificultad de una obra por el tiempo que se tarda en hacerla, el Diccionario sánscrito-español. Mitología, filosofía y yoga, de Òscar Pujol Riembau, el primero que existe y que acaba de publicar Herder, no ha sido una tarea fácil: siete años ha tardado en tenerlo listo, y eso que trabajaba con la base de un diccionario anterior sánscrito-catalán, revisándolo y actualizándolo, que ya le había llevado anteriormente otros doce años de elaboración.

Ha llegado recientemente a las librerías y ya ha sido elegida por un jurado de expertos para la publicación Babelia, de El País, como una de las obras más relevantes del siglo XXI. Y, ¡sorpresa!, sus posibles lectores son muchos más de los que los profanos en la materia podemos pensar tratándose de un Diccionario sánscrito-español. Primero, porque resulta que ya solo esa lengua interesa a una buena cantidad de personas, y segundo, porque, en realidad, este libro es mucho más. Además de la relación de términos propia de un diccionario, Pujol ha incluido artículos sobre mitología, filosofía y yoga, así que el campo de interés sigue creciendo. Estudiantes, profesores, investigadores del sánscrito lo recibirán con los brazos abiertos, pero también todos los seguidores y practicantes, o con pensamiento o deseos de serlo, del yoga y la meditación o de la cultura de la India. O de su filosofía, porque el libro incluye artículos sobre el significado de términos filosóficos que no podemos encontrar en otros diccionarios.

Hablamos con su autor, Òscar Pujol Riembau, doctor en Filosofía y Filología sánscrita, que es quien mejor nos puede explicar y ayudarnos a entender la importancia del sánscrito y de esta obra. Y nos cuenta todo lo que le debemos a esta lengua: desde el cero o el sistema decimal, a la lingüística y la fonética, pasando por conceptos tan ansiados hoy como los de no violencia, la compasión o la libertad mediante el conocimiento, y el yoga, la meditación, el autoconocimiento… Y lo que aún falta por descubrir de él.

Estudiantes, profesores, investigadores del sánscrito recibirán este Diccionario sánscrito-español con los brazos abiertos, pero también todos los seguidores y practicantes del yoga, la meditación y la cultura india

Sánscrito para principiantes

Empecemos por el principio: ¿cómo explicaría qué es el sánscrito y su importancia a alguien que no sabe nada de él?
El sánscrito es la lengua clásica de la India, como el latín y el griego lo son de Europa. De hecho, hay una afinidad entre estas tres lenguas, ya que todas ellas pertenecen a la misma macrofamilia indoeuropea. El encuentro de los europeos con el sánscrito en el siglo XVIII desembocó en un hallazgo sorprendente: la mayoría de las lenguas europeas, incluyendo las eslavas, estaban relacionadas con el sánscrito y también con el persa antiguo y otras lenguas iraníes. Es decir, desde Islandia hasta Bengala se hablan lenguas que tienen un origen común en el llamado indoeuropeo, una lengua hipotética que es considerada la madre de grupos lingüísticos tan importantes como el celta, el germánico, el eslavo, el griego, el itálico, etc.

Esto en sí mismo ya sería suficiente para denotar la importancia del sánscrito, pero es que además se trata de una lengua que tiene una literatura ininterrumpida de más de 3.200 años; una literatura que en extensión es mayor que toda la literatura grecolatina y que en calidad tampoco la desmerece. El sánscrito ha dado al mundo el cero y el sistema decimal, la lingüística y la fonética y ha destacado en multitud de disciplinas como la medicina, la metalurgia, la lógica, la psicología, la estética, la filosofía, etc. Ha introducido los conceptos de no violencia, de compasión y de la libertad mediante el conocimiento. Nos ha dado también el yoga, la meditación, el mantra y el tantra como métodos de bienestar y autoconocimiento. Por otro lado, creo que hay todavía muchas cosas por descubrir en ese patrimonio de la humanidad que es el sánscrito.

«El sánscrito ha dado al mundo el cero y el sistema decimal, la lingüística y la fonética, el yoga, la meditación, el mantra y el tantra como métodos de bienestar y autoconocimiento; ha introducido los conceptos de no violencia, compasión y libertad mediante el conocimiento»

En la introducción al libro, usted dice: «La elaboración de un diccionario sánscrito-español no precisa de justificación alguna». Incluso dice que: «La actualización de la lexicografía sánscrita es una tarea urgente». Nosotros sí le vamos a pedir, si no una justificación, sí una explicación un poco más amplia. ¿Por qué publicar ahora, en el siglo XXI, un diccionario sánscrito-español? ¿Por qué esa urgencia de hacerlo?
Lo que es realmente inaudito es que, más allá de algunos glosarios, no haya realmente un diccionario sánscrito-español, cuando existen diccionarios de sánscrito en todas las grandes lenguas europeas: francés, inglés, alemán, italiano, ruso, etc. Es hora de subsanar esta carencia y más cuando el español ha pasado de ser una lengua hablada por mucha gente a ser una lengua global, la segunda lengua de comunicación internacional. Hoy en día un diccionario sánscrito-español será consultado también por personas que no tienen el español como lengua materna.

La actualización de la lexicografía sánscrita es una tarea urgente, ya que los diccionarios que se utilizan en la actualidad fueron elaborados a finales del siglo XIX. La lexicografía ha experimentado un gran avance en estos últimos 120 años, avances que no se reflejan en los diccionarios existentes. Introducir criterios modernos no solo facilita el manejo del diccionario, sino que también actualiza las traducciones y ofrece una información más fiable sobre las voces sánscritas.

Para quién es este diccionario

¿A quién va dirigida esta publicación? ¿En qué tipo de lector se ha pensado a priori?
El diccionario sánscrito-español se dirige, en primer lugar, a los estudiantes, profesores e investigadores del sánscrito, y en segundo lugar a todos aquellos que sientan un interés por la cultura clásica de la India y también para los practicantes del yoga y la meditación. Por este motivo se han incluido artículos enciclopédicos sobre la mitología, la filosofía y el yoga. El lector encontrará, pues, artículos dedicados a los grandes personajes y divinidades de las epopeyas sánscritas como el Mahābhārata y el Rāmāyaṇa. Encontrará asimismo los términos técnicos de las principales escuelas filosóficas y el vocabulario especializado del yoga, especialmente de los aforismos del yoga de Patañjali. Para facilitar la búsqueda de palabras al lector que no conoce el sánscrito se ha incluido al final del volumen un listado de las palabras ordenadas según el alfabeto latino, ya que el orden alfabético del sánscrito es diferente.

«Es inaudito que, más allá de algunos glosarios, no haya realmente un diccionario sánscrito-español, cuando existen diccionarios de sánscrito en todas las grandes lenguas europeas: francés, inglés, alemán, italiano, ruso, etc. Es hora de subsanar esta carencia»

Entonces esta obra ofrece contenido más allá de ser un diccionario que permita traducir una lengua. ¿Qué novedades exactamente incluye con respecto a diccionarios anteriores y otros trabajos similares?
La mayor novedad de este diccionario es la inclusión de dos etimologías. Una corresponde a la de la filología histórico-comparativa occidental, que traza el origen indoeuropeo de las voces sánscritas, y la otra a la de la gramática de Pánini y de los comentaristas posteriores. Esto permite tener una visión de conjunto de las palabras desde el punto de vista occidental y desde el punto de vista de indio. Tradicionalmente, en Occidente no se ha prestado mucha atención a las etimologías de la gramática india. Sin embargo, estas son esenciales para comprender los comentarios sánscritos.

Otra novedad es una combinación del método histórico y de la frecuencia de uso en las acepciones de las palabras. Es decir, las acepciones están ordenadas cronológicamente, pero se añade un asterisco a las acepciones más frecuentes, cuando estas no coinciden con su orden cronológico. Por otro lado, se distinguen cuidadosamente las traducciones de las explicaciones, cosa que no sucede en los diccionarios existentes. Además, hay artículos sobre el significado de términos filosóficos que no se encuentran en otros diccionarios.

¿Cuánto tiempo le ha llevado la elaboración de esta obra?
Siete años, aunque el diccionario está basado en el diccionario sánscrito-catalán que me llevó doce años de trabajo.

«La mayor novedad de este diccionario es la inclusión de dos etimologías. Esto permite tener una visión de conjunto de las palabras desde el punto de vista occidental y desde el punto de vista de indio»

El sánscrito por el mundo

Señala en el libro que México es el país de habla hispana en el que los estudios de sánscrito están más asentados, pero que también son importantes en Argentina, Chile, Perú o Costa Rica, que ha celebrado recientemente el 50 aniversario de la implantación de estos estudios en su universidad. Y que siempre han estado presentes en la española. ¿Por qué este interés? ¿Qué puede aportar el sánscrito al mundo occidental?
Los estudios de sánscrito nunca conocieron en nuestro país el desarrollo que tuvieron en otros países europeos, por este motivo no existe hasta la fecha un diccionario sánscrito-español. Hubo un momento de relativo esplendor a finales del siglo XIX, pero luego se entró en un periodo de estancamiento que dura hasta nuestros días.

El sánscrito siempre ha estado presente en la universidad española, pero de un modo marginal sin una planificación a largo plazo. Hoy en día, hay cinco universidades españolas donde se puede estudiar sánscrito como asignaturas optativas o de extensión universitaria. Por el contrario, los estudios de sánscrito en America Látina se iniciaron más tarde, pero es en México, especialmente en El Colegio de México y la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se ha creado una infraestructura que permite el estudio continuado del sánscrito.

Tradicionalmente el sánscrito se ha cultivado desde la filología clásica, por su afinidad con el griego y el latín y por su raíz indoeuropea. Hoy el interés no surge solo desde la filología, sino del yoga, la meditación, el ayurveda, la filosofía y la cultura india en general. Como hemos señalado anteriormente, el sánscrito ha aportado ya muchas cosas al mundo occidental y puede aportar muchas más. Por ejemplo, la gramática de Pánini, el gran gramático sánscrito del siglo IV a. C., es considerada no solo una gramática generativa, antecesora de la de Noam Chomsky, sino que es estudiada hoy como un ejemplo de lingüística computacional.

Breve historia de una vida

Más de veinte años en la India dan para mucho; para empaparse de su cultura y su lengua, de su literatura, de su religión. Òscar Pujol (Tarragona, 1959) los vivió. Llegó a la India a finales de los años setenta. Sus primeros libros allí los leía en inglés, pero luego decidió estudiar sánscrito para poder leer los textos antiguos. Con el tiempo llegó a traducir diversos textos clásicos sánscritos. Fue el primer director del Instituto Cervantes de Nueva Delhi, cargo que ocuparía después en otros centros de la misma institución: en dos de Brasil, en Porto Alegre primero y más tarde en Río de Janeiro, y en Fez (Marruecos) hasta agosto de 2019, cuando volvió a su querida India, donde dirige de nuevo el Instituto Cervantes de Nueva Delhi.

Asegura en la presentación del Diccionario que el sánscrito es una lengua muy rica. Haciendo un ejercicio complicado compárela, por favor, con el español. ¿En qué saldrían ganando una y otra y en qué perderían o empatarían?
No sé hasta qué punto se pueda comparar una lengua clásica como el sánscrito, con una lengua moderna y en plena expansión como el español. El sánscrito es una lengua universal, cultivada por pequeños grupos en muchos países del mundo y por lo tanto no deja de ser una lengua minoritaria y extraordinariamente culta. El español es una lengua global, que abarca registros coloquiales y dialectales que el sánscrito no posee. Ambas tienen un vocabulario muy rico, pero de sentido diferente. El sánscrito es una lengua vertical, con una profundidad histórica y temática inigualable. El español es más horizontal y se despliega como un abanico mostrando una increíble diversidad de culturas y literaturas. Tiene una profundidad de unos mil años y un Siglo de Oro muy fecundo, lo que no es desdeñable para una lengua moderna, pero en este sentido no se puede comparar con los más de tres mil años de historia de la lengua sánscrita. Por lo otro lado, el español vive un momento de gran vitalidad, mientras que el sánscrito lucha por sobrevivir.

«El yoga y la filosofía india nos introducen al cuidado de sí, y el cuidado de sí como práctica de la libertad nos devuelve la dimensión subjetiva del ser en un mundo fuertemente objetivado»

Decía al principio de esta entrevista que hay diccionarios de sánscrito en otras muchas lenguas: inglés, francés, alemán… ¿Existe entonces mucho interés por el sánscrito y la filosofía y la religión indias en la cultura anglosajona, por ejemplo, en la francófona o en la germana?
Sin duda alguna, hay un interés más consolidado por el sánscrito en las culturas anglosajonas, francófonas y germanas que en las hispanas. De hecho, estas tres culturas, la inglesa, la francesa y la alemana, constituyen tres tradiciones independientes de investigación que son los grandes puntales del estudio del sánscrito en Europa.

El yoga y la filosofía india

Diccionario del yoga, de Laia Villegas y Òscar Pujol (Herder).
Diccionario del yoga, de Laia Villegas y Òscar Pujol (Herder).

La filosofía india llegó a Occidente a través, sobre todo, del yoga, un ejercicio físico y de meditación utilizado en el hinduismo, el budismo y el jainismo. El yoga traspasó fronteras y parece que no era una simple moda, sino que llegó para quedarse, pero quizá todo el pensamiento que hay detrás de esta práctica no sea tan conocido. ¿Qué aportan el yoga y la filosofía india?
El yoga y la filosofía india nos introducen al cuidado de sí, un aspecto de la actividad humana un tanto desdeñado por el mundo moderno, obsesionado con la conquista del mundo exterior y la producción de bienes de consumo. El cuidado de sí como práctica de la libertad nos devuelve la dimensión subjetiva del ser en un mundo fuertemente objetivado. Se trata de ganar una subjetividad que no caiga en el sentimentalismo ni en el pensamiento autocéntrico, sino que recupere el conocimiento de uno mismo como fuente de liberación.

«Hay una percepción muy limitada de lo que es la filosofía india. Se la identifica con una filosofía holística y mística, cuando su vertiente analítica es tan importante como la otra»

¿La filosofía india está, en general, suficientemente investigada y divulgada, o merecería estarlo más? ¿Se ha contado con herramientas (libros, facilidades…) precisas para poder hacerlo?
Hay una percepción muy limitada de lo que es la filosofía india. Se la identifica casi exclusivamente con una filosofía holística y mística, cuando en realidad su vertiente analítica es tan importante como la otra. Los indios tenían un conocimiento de la filosofía del lenguaje que en Occidente solo ha desarrollado a partir del siglo XX. Fueron también grandes lógicos, pues tienen una lógica formal por lo menos desde el siglo XVI. También destacaron en el análisis del ser y la realidad, en la epistemología, en la hermenéutica, etc. Queda mucho por investigar en el campo de la filosofía india, pero hay una gran escasez de herramientas.

Y para terminar, ¿cómo diría en sánscrito: «Muchas gracias. Adiós»?
No es tradicional dar las gracias en sánscrito, pero hoy en día se utiliza la palabra dhānyavada. Adiós, por otro lado, es punar darśanāya, que literalmente significa «hasta la vista».

Pues dhānyavada punar darśanāya, señor Pujol.

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