Rescatando a Neill y su idea de la educación en libertad

Rogelio Rodríguez Muñoz

Neill llegó a la conclusión de que que no existen niños difíciles, sino padres difíciles; así como que los niños-problema son el resultado de hogares-problema y maestros-problema. Diseño hecho a partir de una imagen de pizarra de Peggy Dyar en Pixabay.
Neill llegó a la conclusión de que no existen niños difíciles, sino padres difíciles, y que los niños-problema son el resultado de hogares-problema y maestros-problema. Diseño hecho a partir de una imagen de pizarra de Peggy Dyar en Pixabay.

El educador escocés Alexander S. Neill falleció el 23 de septiembre de 1973. Su nombre se asocia a los conceptos de «educación progresista», «pedagogía libertaria», «autogobierno infantil». Y se une también a Summerhill, nombre del internado mixto ubicado en las cercanías de Londres que él dirigió durante cincuenta años, hasta el momento mismo de su muerte, y del que llegó a decir que, más que una escuela, era «una forma de vida» que aseguraba la formación de niños sanos y felices.

Por Rogelio Rodríguez Muñoz, licenciado en Filosofía

Summerhill, de Neill (Fondo Cultura Económica).
Summerhill, de Neill (Fondo Cultura Económica).

Esa fue la tarea insobornable a la que Neill se entregó con pasión durante su existencia: proporcionar felicidad a los niños en un mundo que no caminaba en esos años —y no camina mucho tampoco hoy— por ese rumbo. Como otros espíritus abiertos y fecundos en el campo de la filosofía educativa —Montessori, Russell, Illich, por ejemplo—, concibió la felicidad a través de una pedagogía basada en el afecto, la tolerancia y la sinceridad, y se dio de lleno a combatir aquella actitud educativa que tiene como resultado directo la conformación de pequeños neuróticos y agresivos: la educación basada en el temor, la imposición, el autoritarismo y la mentira, factores que Neill agrupa y resume en su expresión «antivida».

Escribió varias obras notables en las que expone sus ideas pedagógicas y su crítica la educación represiva, entre otras: Maestro problema, Corazones y no cabezas en la escuela y —la más importante y que sintetiza todo su pensamiento— Summerhill. Un punto de vista radical sobre la educación de los niños.

A raíz de la publicación de su último libro mencionado (en 1960), Neill recibió centenares de cartas escritas por padres e hijos de todo el mundo interrogándole acerca de la aplicabilidad de sus principios educativos en otro ámbito además de la escuela: en la formación del hogar, en la relación padres-hijos. Seleccionando extractos de esas cartas y añadiendo sus respuestas a las preguntas, el maestro escocés publicó otro libro valioso con ese material: Hijos en libertad.

Neill concibió la felicidad a través de una pedagogía basada en el afecto, la tolerancia y la sinceridad, y combatió la educación basada en el temor, la imposición, el autoritarismo y la mentira, lo que él resume en su expresión «antivida»

Hijos en libertad, de Neill (Gedisa).
Hijos en libertad, de Neill (Gedisa).

La profunda vocación de Neill por la libertad se hace patente en cada página de sus obras. Avalado por sus largos años de experiencia y práctica docentes, concluyó sin vacilaciones que no existen niños difíciles, sino padres difíciles; así como que los niños-problema son el resultado de hogares-problema y maestros-problema. Mantuvo hasta el final su convicción de que el ser humano no nace con una tendencia natural al mal, por lo que desde temprano no hay que imponerle cosa alguna, sino dejarlo desarrollarse libremente dándole afecto y confianza.

Las ideas de Neill y la escuela de Summerhill ejercieron una enorme influencia en la filosofía educativa y en la disciplina de la pedagogía de la segunda mitad del siglo XX. Por cierto, en su momento las reacciones ante este pensamiento libertario en el área de la educación abarcaron todo el espectro, desde la furiosa condena y el rechazo de plano hasta la apología sin reservas y la aclamación entusiasta. Hoy, desde la distancia de los años, pueden examinarse estas ideas sin tanto fervor y aquilatarse con serena imparcialidad su riqueza innovadora y su carácter humanista. A. S. Neill ha ganado, sin duda, un lugar en el panteón de aquellos pensadores que, cada cierto tiempo, vale la pena recordar.

Sobre el autor

El profesor Rogelio Rodríguez Muñoz es licenciado en Filosofía por la Universidad de Chile, magister en Educación y académico de la Universidad de Santiago, la Universidad Diego Portales y la Universidad Mayor.

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