Mirar la vida con asombro

«Así pues, no lo pensé: entré y descolgué de la pared mi violín, que tocaba con bastante destreza. Mi padre me dio algunas monedas para el camino y, tras atravesar el pueblo, me puse en marcha (...) Y cuando al fin llegué a campo abierto, cogí mi querido violín y (...) toqué y canté».
«Así pues, no lo pensé: entré y descolgué de la pared mi violín, que tocaba con bastante destreza. Mi padre me dio algunas monedas para el camino y, tras atravesar el pueblo, me puse en marcha (...) Y cuando al fin llegué a campo abierto, cogí mi querido violín y (...) toqué y canté».

Andanzas de un inútil, de Joseph von Eichendorff, inaugura la aventura editorial de Taugenit y comparte su espíritu: mirar al mundo con ojos de asombro. De él, además, coge la editorial su nombre. 

Por Pilar G. Rodríguez

«Bien —le dije», si soy un inútil [wenn ich ein Taugenichts bin], no pasa nada, pues así quiero estar en el mundo y de esta forma deseo labrar mi destino [mein Glück machen]».
Joseph von Eichendorff, Andanzas de un inútil (Aus dem Leben eines Taugenichts)

Andanzas de un inútil, de Joseph von Eichendorff (Taugenit).
Andanzas de un inútil, de Joseph von Eichendorff (Taugenit).

Un haragán, un bribón, un don nadie, un vagabundo… De todos ellos bebe el personaje, el inútil, creado por Joseph von Eichendorff en 1826. Él es el protagonista de esta novela de formación en la que un joven se lanza al mundo a descubrir quién es y qué es lo que quiere. En realidad no se lanza al mundo, sino que lo lanza su padre, que lo echa de casa a «ganarse la vida por su cuenta».

Experto en tomarse las cosas como vienen, al aprendiz de todo que es el protagonista de Andanzas de un inútil no le parece mala idea: el hijo del molinero agarra un violín, unas pocas monedas y se pone en camino. «Sentía una secreta alegría al ver por todas partes amigos y conocidos dirigiéndose a sus trabajos para cavar, arar, etc., como ayer, anteayer y todos los días, mientras yo levantaba la velas». ¿Quién no querría ser de los suyos?

Vivir con lo puesto: libertad e incertidumbre

«Nadie será, nunca, más rico que el joven inútil». Eso escribe Espido Freire en el prólogo que acompaña a esta edición de Andanzas de un inútil. Riqueza es la sensación de poseerse a sí mismo y a un destino. Riqueza es soberanía de uno mismo y libertad para elegir un camino propio. Ese camino llevará al errabundo hijo del molinero a diversos escenarios —palacios, fondas, casas— en varios países coincidiendo con efímeros compañeros de viaje con quienes compartir una charla, una huida, un malentendido y un amor. Porque al final, la peripecia del joven despreocupado que se buscaba a sí mismo, acaso sin saberlo, acaba teniendo un objetivo: encontrar a una bella dama de la que se ha enamorado por el camino.

El inútil, el joven protagonista de esta novela de formación, se lanza al mundo a descubrir quién es y qué es lo que quiere

Pero no todo va a ser tocar el violín y bailar, actividades que en no pocas ocasiones cierran los capítulos de esta novela. Vivir a la intemperie también entraña incomodidades y riesgos. Casi a las primeras de cambio, el vagabundo resuelve dejar la vida itinerante y ahorrar dinero «como hace todo el mundo», remarca el autor antes de conducir a su personaje a la siguiente aventura. Von Eichendorff no lo libra de las tribulaciones que acompañan esta manera de vivir: «Nadie se preocupaba por mí, a nadie le importaba dónde estaba o si había muerto», piensa el protagonista sintiéndose «tan abandonado que quería llorar mi desconsuelo».

Filosofía de lo inútil

A menudo, cuando a los filósofos se les pregunta el sentido de aquello a lo que se dedican, reclaman la inutilidad de su saber. El protagonista de esta novela y sus andanzas se parecen a esa eterna pregunta sobre la filosofía que no tiene respuesta, pero la busca: la busca por el camino, mientras se entretiene, goza, pena y reflexiona sobre ello hasta que se duerme al raso bajo un cielo estrellado.

«A nosotros, los genios —porque yo también lo soy—, no nos importa el mundo, igual que al mundo no le importamos nosotros. Nuestra meta es caminar con botas de siete leguas —nacemos con ellas— hacia la eternidad (…) ¡Tanto esfuerzo, embriagándonos de vino y pasando hambre continuamente!».
Joseph von Eichendorff

Romanticismo alemán

Joseph von Eichendorff (1788-1857) es una de las plumas más representativas del Romanticismo alemán. Poeta, cuentista y novelista, sus textos influyeron a numerosos músicos de la talla de Schumann, Brahms, Mendelssohn o Strauss y a autores decisivos como lo es Nietzsche, a la hora de entender el pensamiento a partir del siglo XX. Su lirismo, su tratamiento de la naturaleza y un particular sentido del humor marcaron un hito a la hora de contar las relaciones del ser humano y el entorno natural.

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