La moralidad matemática de Spinoza

El racionalismo tomó como referencia la exactitud de las matemáticas para aplicarla a su modelo de conocimiento.
El racionalismo tomó como referencia la exactitud de las matemáticas para aplicarla a su modelo de conocimiento.

Nos enfrentamos a una de las obras cumbre de la literatura filosófica: Ética demostrada según el orden geométrico, de Baruch Spinoza. Un libro que marcaría un antes y un después en la forma de pensar de su época y que, por ello, hubo de ser escrito, publicado y leído con sumo cuidado por los recelos que despertaría.

Por Jaime Fernández-Blanco Inclán

Si hubo un filósofo que se jugó el tipo a la hora de defender su trabajo, ese fue Baruch Spinoza. Como judío holandés de raíces hispanolusas, sufrió en sus carnes las persecuciones antisemitas que asolaron Europa, pero también las de sus propios vecinos, que veían en sus posturas filosóficas signos claros de herejía por los que sería condenado al ostracismo y la marginación. No es extraño, por tanto, que Baruch Spinoza publicara en vida nada más que dos libros (Principios de la filosofía de Descartes y Tratado filosófico-político) y se dedicara de manera profesional a ser pulidor de lentes. Un trabajo que le salvaba de la pobreza absoluta mientras le permitía dedicar su tiempo libre a la que era su verdadera vocación: la filosofía.

Ética demostrada según el orden geométrico, de Baruch Spinoza (Guillermo Escolar Editor)
Ética demostrada según el orden geométrico, de Baruch Spinoza (Guillermo Escolar Editor).

Durante catorce años Spinoza escribió esta Ética demostrada según el orden geométrico, que pasaría a la historia del pensamiento como una de sus obras más importantes, si no la más. Sí fue, sin duda, su tratado más sistemático, destinado a convertirse en uno de los grandes libros de la historia del pensamiento. Un texto que aún hoy reivindica la actualidad de sus ideas y que obliga al lector –tal y como nos avisa en el prólogo Atilano Domínguez, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha (España), traductor de la práctica totalidad de la obra de Spinoza y artífice de esta edición de Guillermo Escolar Editor– a acercarse con calma, cautela, perseverancia y respeto.

Como su título indica, la obra está redactada según el modelo de las obras matemáticas del siglo XVII, a partir de axiomas y definiciones de los que a su vez se derivan corolarios (un hecho que se deduce de algo demostrado anteriormente) y escolios (nota que se escribe para explicar un texto). Una presentación en perfecta sintonía con la tradición racionalista de la que Spinoza sería uno de los grandes nombres, junto a otros pensadores de la talla de René Descartes o Gottfried Leibniz.

La obra está redactada según el modelo de las obras matemáticas del siglo XVII, a partir de axiomas y definiciones de los que a su vez se derivan corolarios y escolios

La redacción del libro fue, al parecer, «lenta y azarosa», lo mismo que su publicación, que sería llevada a cabo de forma clandestina por parte de sus amigos a la muerte del autor, en la denominada Opera Posthuma. Y es que Spinoza, que pagó caro en vida el haber puesto en circulación sus ideas, quiso que estas no se perdieran con su muerte, cuando ya nadie podría perseguirle. De esa manera, el libro atrajo hacia sí una enorme polémica y puso patas arriba todo lo que había sido la ortodoxia filosófica hasta entonces.

Qué cuenta

En esta obra, Spinoza trata de alcanzar un conocimiento lo más riguroso y cierto posible acerca de casi todas las dimensiones de la naturaleza del ser humano, lo que quiere decir que va desde sus pensamientos en torno a la figura y existencia de Dios hasta la felicidad, pasando por nuestros afectos, pasiones y el poder que los humanos tenemos sobre ellas gracias a nuestra capacidad racional.

Todo ello lo plantea el holandés en un programa que consta de varios puntos:

  1. Demostrar la existencia de Dios y explicar por ella las cosas singulares.
  2. Definir al hombre como idea de un cuerpo existente que consta de dos formas distintas: imaginación y razón.
  3. Describir la dinámica afectiva de la vida humana desde la perspectiva de la razón, pero sometida a las pasiones y las fluctuaciones de estas.
  4. Examinar y valorar esas dinámicas desde el punto de vista moral y descubrir en ella el contraste entre razón, imaginación y pasión.
  5. Presentar de forma sintética los resultados alcanzados: esto es, su propuesta de sostener la vida humana sobre la idea de Dios, la Naturaleza total o la Sustancia única, descubriendo en esa perspectiva –que él llama amor intelectual a Dios– el medio más eficaz para progresar hacia la libertad y la felicidad.

Spinoza intenta alcanzar un conocimiento riguroso y cierto acerca de casi todas las dimensiones de la naturaleza del ser humano

Por qué hay que leerlo

Spinoza interpreta en su Ética la fortaleza como la virtud fundamental del ser humano, que se afirma en la existencia de un poder individual que el autor denomina «conatus». El problema central de Spinoza es descubrir el mecanismo metafísico de ese «conatus» y el mecanismo psicológico que le imprime un carácter ético.

Por lo tanto, la moral que Spinoza defiende en el libro es una ética que aspira a la perfección mediante la fortaleza y que podríamos situar a medio camino entre la ética basada en la prudencia que defendía Aristóteles y la ética basada en el deber que defendería Kant. Si para el griego la virtud se centra en la prudencia para así poder encontrar el justo medio con el que moderar los apetitos de las pasiones, para Spinoza la virtud es la fortaleza, que nos mantiene firmes ante los embates de la fortuna. Kant, por su parte, centra su ética en el deber y, ante todo, en el respeto a las leyes de la razón. Si en los primeros el ideal moral es el perfeccionamiento progresivo (aunque no llega nunca a su fin), en Kant no es así. Aristóteles y Spinoza entienden el deseo «como fuerza positiva y encuentran una cierta armonía entra las ideas de virtud y felicidad», mientras que para Kant «ambas son un postulado de la razón» y esta es siempre opuesta a toda tendencia sensible.

El libro nos muestra que es posible observar las virtudes bajo la óptica de la razón, pero terminar ofreciendo diferentes formas de vivir, en el caso de Spinoza, con la fortaleza como la fuerza interna de la razón que empuja al hombre hacia su propia perfección. Se explica también en el libro su actitud ante Dios, las religiones y la inmortalidad del alma, siendo Dios el principio y el fin de su sistema, y la eternidad del alma algo íntimamente relacionado con él. De ahí que el amor intelectual de Dios sea para el holandés el valor humano supremo.

Para Spinoza la virtud es la fortaleza, que nos mantiene firmes ante los embates de la fortuna y que podríamos situar a medio camino entre la ética basada en la prudencia que defendía Aristóteles y la ética basada en el deber que defendería Kant

En síntesis, Ética demostrada según el orden geométrico nos ofrece una moral de perfección a través de la razón, la fortaleza y la generosidad entre los hombres que, aunque se trata de un modelo difícil de poner en práctica, Spinoza consideró que podía estar al alcance de todos.

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