La Ilustración: la conciencia del conocimiento

La Ilustración protagonizala segunda entrega del ciclo Historia de las Ideas, que organiza la Fundación BBVA y coordina la directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias. El miércoles 14 de marzo Antonio Valdecantos hablará sobre la ironía y el Siglo de las Luces.
La Ilustración protagoniza la segunda entrega del ciclo "Historia de las Ideas", que organiza la Fundación BBVA y coordina la directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias. El miércoles 14 de marzo, Antonio Valdecantos hablará sobre el lugar de la ironía en el Siglo de las Luces.

Un ciclo de conferencias organizado por la Fundación BBVA en colaboración con la Real Academia de la Historia revitaliza el interés por el significado de la Ilustración como concepto y por sus matices, en lo que se refiere a la época y los distintos países donde se desarrolló.

Superado el Siglo de la Razón, el XVIII avanzaba a pasos agigantados hacia la extensión del conocimiento. Como ejemplo de los progresos en materia de un saber global ahí quedaba el hermoso proyecto de la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert editada los años 1751 y 1772 en Francia. Pero faltaba una definición, una respuesta al “qué es esto que está en el aire”. Para ello era necesaria una suerte de distancia en el tiempo y en el espacio. La respuesta vino de Alemania a finales del XVIII. Y vino casi por casualidad, en respuesta a la pregunta que un clérigo, Johann Friedrich Zöllner, planteó a finales de 1784 en el periódico alemán Berlinische Monatschrift: ¿Qué es la Ilustración?

"¿Qué es la ilustración?", un libro imprescindible de Kant para entender el Siglo de las Luces. Editado por Alianza.
“¿Qué es la ilustración?”, un libro imprescindible de Kant para entender el Siglo de las Luces. Editado por Alianza.

Kant levantó el dedo y respondió con un ensayo claro donde sienta las bases del pensamiento ilustrado. “Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro”. Le faltaba la arenga al personal: “¡Venga, perezosos!”. Algo así podrá haber gritado, aunque lo que escribió a continuación se le parece bastante: “Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía de algún otro. Sapere aude! ¡Atrévete a saber! Tal es el lema de la Ilustración”. A partir de ese momento no había excusas, no había paraguas morales o patrones de conducta bajo los que esconderse: había que ser uno mismo y desarrollarse buscando el conocimiento que, por primera vez estaba ahí, a disposición de quien quisiera.

Después del “atrévete a saber” de Kant, ya no había excusas: había que desarrollarse en el conocimiento por uno mismo

Esta socialización del saber y esta eclosión de la conciencia sobre el mismo hizo posible la Ilustración. Allanaron el camino los grandes ilustrados —de Montesquieu a Diderot o Voltaire y de Locke a Hume y la gran escuela escocesa—, pero la protagonizaron los burgueses y no tan burgueses con hambre de conocimiento, con valentía para abandonar las tinieblas de la ignorancia y de la superstición, en un mundo secular en el que las esferas de lo divino y lo humano no desaparecieron, pero quedaron claramente separadas.

La Ilustración a examen

Ese periodo tan rico como fascinante es el protagonista de la segunda entrega del ciclo Historia de las Ideas, que organiza la Fundación BBVA y coordina la directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias. Ella fue la encargada de abrir la sesión inaugural del programa destinado a la Ilustración que lleva por título: Siglo XVIII. La Ilustración. Mitos y Realidades. Fue el pasado 28 de febrero, justo antes de que lanzáramos este portal. No queremos perdernos la segunda entrega (ni las que vendrán). Este miércoles, 14 de marzo, el catedrático de Filosofía de la Universidad Carlos III de Madrid Antonio Valdecantos se pregunta si hubo espacio en el Siglo de Las Luces para la ironía. Seguro que en la sesión se desmontan algunos tópicos. Como se anuncia en la información del evento, “quien prefiera Diderot a los tópicos sabe, por ejemplo, que la ceguera, la comedia y la digresión son procedimientos mediante los que se ponen de manifiesto, de manera bien irónica, algunos de los fenómenos más importantes de la vida”. Un punto de vista muy sugerente e innovador sobre el fenómeno.

En la siguiente sesión, el próximo 11 de abril, la Escuela Escocesa será la protagonista de una conferencia impartida por la profesora de Ciencia Política de la Universidad Carlos III Isabel Wences.

El filósofo y académico Féliz de Azúa, a finales de ese mes, el día 25, hablará sobre la transición de la Ilustración al Romanticismo. “Aunque son dos momentos diferenciados, Ilustración y Romanticismo forman un par indisociable. En Diderot o en Burke están ya los gérmenes de Novalis o de los hermanos Schlegel, porque lo que se estaban jugando era el abandono de la trascendencia. Hay un momento de indecisión, antes de la Revolución francesa, que luego se desliza velozmente a partir de las guerras napoleónicas hacia el mundo técnico y democrático. Ese breve periodo es en el que se centra esta conferencia”. Lleva por título Las luces se apagan. El final del Neoclasicismo.

Cerrará el ciclo, el 9 de mayo, una conversación entre Carmen Iglesias y el filósofo (Premio Nacional de Ensayo) José Luis Pardo sobre el tema Utopías, distopías y la idea de progreso.

Las sesiones son a las 19,30 h en la sede de la Fundación BBVA. Palacio Marqués de Salamanca. Paseo de Recoletos, 10. Madrid (España). La entrada es libre, pero el aforo es limitado, de modo que es imprescindible confirmar la asistencia en confirmaciones@fbbva.es
Toda la información en:
https://www.fbbva.es/ciclos/ii-ciclo-conferencias-historia-de-las-ideas-coordinado-carmen-iglesias/

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