Historicismo: el ser humano en el proceso de la historia

El ser humano a través del tiempo.
El ser humano a través del tiempo.

El historicismo designa la formación del sentido histórico. Sostiene que la naturaleza de los seres humanos y de sus actos solo se puede entender considerándolos como parte integrante del devenir la historia, de un proceso histórico continuo. 

¿Qué es?

Bajo el término “historicismo” se agrupan diferentes corrientes de pensamiento que tienen en común la consideración del papel histórico desempeñado por el ser humano, llegando algunas de ellas incluso a señalar la historicidad de la propia naturaleza. Para el historicismo todo lo relacionado con la vida humana, desde la ideología hasta las instituciones políticas o la ciencia, debe entenderse a partir de la historia. Wilhelm Dilthey (1833-1911), el pensador más importante del historicismo alemán, lo expresaba afirmando: “Lo que el hombre es lo experimenta solo a través de su historia”.

¿Cuáles son su origen y sus principales exponentes?

Aunque tanto autores como Johann Gottfried von Herder (1744-1803) o Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) pueden considerarse en cierto modo dentro de la corriente historicista, no es hasta mediados del siglo XIX cuando ciertos pensadores reaccionan contra el ideal positivista de la ciencia con el objeto de sustituir los modelos científicos de conocimiento por otros de tipo histórico. Además de Dilthey, podemos destacar al mismo Marx, cuya formulación del materialismo histórico se asienta sobre los conceptos de conciencia histórica y transformación histórica.

“Lo que el hombre es lo experimenta solo a través de su historia”. Wilhelm Dilthey

Cabe mencionar, asimismo, a pensadores como el italiano Benedetto Croce (1866-1952), quien, partiendo del idealismo hegeliano y del marxismo, considera la historia como la historia de la libertad, o al filósofo e historiador británico R. G. Collingwood (1889-1943) que reduce la ciencia y la filosofía a la historia. Aunque no pueden ser calificados como exclusivamente historicistas, las consideraciones acerca de la historicidad y la temporalidad de Heidegger o la categórica afirmación de Ortega y Gasset de que el hombre no tiene naturaleza, sino historia, presentan claros rasgos de historicismo.

¿Cuál es su papel en la historia del pensamiento?

La distinción entre naturaleza y cultura, las diferencias entre las ciencias naturales y las ciencias histórico-sociales y sus relaciones, el papel de los valores en las acciones humanas o el análisis crítico de los productos de la cultura (costumbres, valores, mitos, etc.) son algunas de las aportaciones fundamentales del historicismo a la historia del pensamiento.

El historicismo también ha contribuido a la revisión crítica del concepto de realidad histórica con derivadas muy importantes en la política, la sociología o la antropología. De igual forma, la pregunta de si el historicismo conlleva necesariamente un relativismo o es la única forma de evitarlo, nos sitúa en un territorio epistemológico de gran importancia.

En este sentido, en el siglo XX, pensadores como el filósofo de la ciencia Karl Popper han entendido el historicismo como una corriente que propugna la existencia de “leyes históricas” que determinan el fin de los acontecimientos políticos y sociales.

Libro imprescindible

"La miseria del historicismo", de Karl R. Popper (Alianza Editorial).
“La miseria del historicismo”, de Karl R. Popper (Alianza Editorial).

Partiendo de una interpretación, en cierto modo interesada, de que la historia humana puede ser objeto de predicción, en La miseria del historicismo (publicado por Alianza Editorial), el filósofo Karl R. Popper defiende que la creencia en un destino histórico es pura superstición y que la historia humana es impredecible por métodos científicos. En realidad, este libro enlaza con otra obra más extensa del mismo autor, La sociedad abierta y sus enemigos, en la que Popper defiende su liberalismo extremo atacando de forma demoledora a los filósofos Platón, Hegel y Marx, quienes, a su juicio, han ejercido una “persistente y perniciosa influencia sobre la filosofía social y política”.

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