Literatura, cine, videojuegos... la utopía -y su prima hermana, la distopía- está por todas partes. ©Ana Yael.
Literatura, cine, videojuegos... La utopía —y su prima hermana, la distopía— está por todas partes. ©Ana Yael.

La humanidad ha tratado de crear en innumerables ocasiones sus propios mundos utópicos y distópicos. Desde nuestro mismo comienzo como civilización nos hemos replanteado la realidad buscando tanto su versión más perfecta como la más imperfecta. Y los ejemplos están hoy por todas partes y en todas las ramas de la cultura.

El espectro es tan amplio que un dosier que tratara de reflejar la totalidad del tema quedaría cojo por preciso y largo que fuera. La cantidad de obras utópicas y distópicas que la humanidad ha creado es tal, que hacer una lista completa sería un ejercicio inabarcable. Aquí hemos optado por hacer un repaso lo más sintético posible a esas obras que tanto en la literatura como en otras artes han tratado de mostrarnos qué «podríamos llegar a ser», y también, a indagar en algunas de las ideas filosóficas que las han motivado.

Como ya explicamos en las dos primeras partes del dosier, una de las virtudes de las utopías es que pueden generar ciertas esperanzas que nos hagan desligarnos de los problemas que afectan a nuestra existencia. Las utopías nos permiten así tomar distancia de la realidad cotidiana y refugiarnos, por unos instantes al menos, en otros mundos que se acomoden en mayor medida a nuestros deseos. En ese sentido, el pensamiento utópico puede tener cierta semejanza con las creencias espirituales, pues supone un refugio frente a todo lo que ocurre en nuestro exterior.

Las utopías nos permiten así tomar distancia de la realidad cotidiana y refugiarnos, por unos instantes al menos, en otros mundos que se acomoden en mayor medida a nuestros deseos

Es probable que también ahí esté la razón de su éxito. Utopías y distopías se enmarcan en esas historias tipo What if… (Y si…) de Marvel Comics que algunos leíamos en nuestra juventud, que nos permitían viajar y vivir en futuros diametralmente opuestos a los que nos eran conocidos y por los que sentíamos una enorme atracción. Y es que todos disfrutamos en mayor o menor medida de esas narraciones que nos muestran realidades alternativas en la que poder experimentar, en cierta manera, lo que podríamos llegar a ser.

Las primeras utopías filosóficas

La república, de Platón (Akal).
La república, de Platón (Akal).

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