George Orwell (1903, India-1950, Reino Unido) en una foto de 1941 delante del micrófono de la cadena británica BBC. Diseño hecho a partir de una imagen de Levan Ramishvili, distribuida por flickr, de dominio público.
George Orwell (1903, India-1950, Reino Unido) en una foto de 1941 delante del micrófono de la cadena británica BBC. Diseño hecho a partir de una imagen de Levan Ramishvili, distribuida por flickr, de dominio público.

Creía en la filosofía y la literatura como dos disciplinas íntimamente ligadas, pero el escritor George Orwell, británico nacido en La India, renegó de la actitud más pasiva del filósofo y abogó por el activismo. En realidad, nunca vio con buenos ojos la figura del intelectual.

Por Cristina Arufe

«Si el líder dice de tal evento: ‘Esto no ocurrió’, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. Esta perspectiva me preocupa mucho más que las bombas».
1984

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1984, de George Orwell (Booket).

El 25 de junio de 1903 nacía en Motihari (India, entonces colonia británica) Eric Arthur Blair, más conocido por su seudónimo, George Orwell. Conocido principalmente por sus obras Rebelión en la granja (1945) y 1984 (1949), Orwell desarrolló también su labor como cronista y ensayista.

Su vida estuvo profundamente marcada por sus experiencias autobiográficas, convirtiéndolo en opositor férreo del imperialismo británico tras sus años como Policía Imperial en Birmania. En su primera novela, Los días de Birmania (1934), y en ensayos como Matar a un elefante (1936) trata este hecho. Fue, además, un defensor del socialismo democrático. Llegó a participar incluso en las filas republicanas durante la guerra civil española, postulándose más tarde en contra de los totalitarismos nazis y estalinistas, tema que trata en obras como Subir a respirar (1939).

A pesar de creer en la filosofía y la literatura como dos disciplinas íntimamente ligadas, dados los acontecimientos históricos durante la primera mitad del siglo XX, George Orwell decidió renegar de la actitud más pasiva del filósofo abogando por la acción, por el activismo. De hecho, nunca vio con buenos ojos la figura del intelectual, como es el caso del francés Jean-Paul Sartre, al que Orwell en privado denominaba «una bolsa de aire».

George Orwell fue un defensor del socialismo democrático. Llegó a participar en las filas republicanas durante la guerra civil española, postulándose más tarde en contra de los totalitarismos nazis y estalinistas

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Matar a un elefante y otros escritos, de George Orwell (Turner).

La experiencia de Orwell en las colonias durante sus años en Birmania hizo crecer en el escritor un profundo rechazo a los mecanismos imperialistas. La idea de la dominación como forma de opresión a los hombres era algo que Orwell detestaba y le bastaron cinco años como policía en Birmania para quedar profundamente frustrado ante los opresivos modos de acción de la Gran Bretaña colonizadora sobre los colonos.

Tras esta etapa vive un tiempo en la indigencia, lo que le acerca a la realidad de los más pobres, como trata en su obra Sin blanca en París y Londres (1933). Siempre en defensa de los más débiles, no resulta extraño que en muchos de sus libros ahonde en la dura situación de las clases más bajas, especialmente azotadas durante la década de 1930 con la crisis económica. Orwell usó sus textos como un vehículo de protesta sobre las reglas sociales que el poder político aplicaba a la sociedad.

Su estilo tanto en el ámbito periodístico como el literario está marcado por la franqueza. George Orwell pretendía mostrar al lector un lenguaje limpio y simple, a través del cual poder transmitir con claridad sus ideas. Este estilo estaba influenciado por el gran desprecio que el inglés sentía hacia la propaganda política.

Alarmado por el creciente auge del fascismo en Europa, durante su etapa en España luchando para el bando republicano le preocupó la manera en la que los diarios de la época contaban los acontecimientos, ya que muchos corresponsales, en lugar de narrar los hechos, creaban una historia en favor de la ideología con la que simpatizasen. Así, se creaban unos relatos en los que algunos hechos podían ser minimizados o magnificados, incluso negados, inventando así una narrativa que poco tenía que ver con la realidad.

«Era como una ecuación con dos incógnitas. Bien podía ocurrir que todos los libros de historia fueran una pura fantasía».
1984

Orwell pretendía mostrar al lector un lenguaje limpio y simple, a través del cual poder transmitir con claridad sus ideas. Este estilo estaba influenciado por el gran desprecio que el inglés sentía hacia la propaganda política

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Rebelión en la granja, de George Orwell (Booket).

El poder y sus consecuencias era otro de los temas que le causaba una gran preocupación. En Rebelión en la granja satiriza la URSS en un relato en el que los animales se rebelan en una granja contra su amo, para luego establecer un sistema autoritario mucho peor que el que antes tenían, un patrón recurrente a lo largo de la historia. Narra la naturaleza, los problemas y la ambición que aflora con el acceso al poder.

«El lenguaje político… Está diseñado para hacer que las mentiras suenen veraces y el homicidio respetable».
Matar a un elefante

A pesar de que, en sus obras, Orwell no incluye referencias directas hacia la filosofía, en la gran mayoría trata diversos temas políticos que derivan de diversas cuestiones filosóficas. En la famosa 1984, la filosofía del régimen se basa en el escepticismo constante contra toda acción, en crear una sociedad que ponga a todos contra todos. Además, mediante mecanismos de manipulación, se pretende lograr una sociedad sumisa y vigilada en todo momento por el Gran Hermano, tanto en la esfera pública como en la privada. Para el escritor Aldous Huxley, 1984 posee la filosofía de la revolución definitiva, una que, más allá de temas políticos o económicos, busca la total subversión de la fisiología y psicología del individuo.

En 1984, la filosofía del régimen se basa en el escepticismo constante contra toda acción, en crear una sociedad que ponga a todos contra todo

Orwell detestaba el poder de los estados totalitarios, que ejercían un control excesivo sobre todos los ámbitos de la vida, mostrando en todo momento una versión manipulada de la realidad y, por lo tanto, engañando a la población. Y así, el que se atrevía a luchar por el cambio terminaba siendo castigado o apartado.

«Esta era la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había realizado un acto de autosugestión. Incluso comprender la palabra doblepensar implicaba el uso del doblepensar».
1984

Sus diferentes experiencias autobiográficas conformaron el pensamiento de un autor que, con un afán activista, denunció a través de sus textos las injusticias que veía del mundo. Las enseñanzas e ideas de Orwell, que se han cumplido a lo largo del tiempo en muchos países y sociedades, hacen que su obra sea reconocida como atemporal.

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2 COMENTARIOS

  1. En estos tiempos donde la mentira se viste de Verdad y la verdad tiene que pedir disculpas para que la mentira no se ofenda, la obra de Orwell se hace más actual que nunca.

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