Psicología, medicina, filosofía y otras ciencias han tratado de responder a la gran pregunta: ¿cómo logramos ser felices? © Ana Yael
Psicología, medicina, filosofía y otras ciencias han tratado de responder a la gran pregunta: ¿cómo logramos ser felices? © Ana Yael

La felicidad es un concepto difícil de delimitar. Tan buscada por todos y a menudo solo hallada por los que no la persiguen. Curioso, ¿verdad? ¿Cómo logramos alcanzar la felicidad? ¿Por qué la ansiamos por encima de todas las cosas? ¿En qué errores caemos a la hora de afrontar su búsqueda?

Vaya fenómeno raro este, especialmente si tenemos en cuenta que se trata de un estado o situación personal que todos anhelamos. ¿Cómo es esto posible? Aclaremos aquí, antes de defraudar al lector, que no estamos hablando de la felicidad de poseer bienes materiales o dinero. No hace falta mucho para comprobar que hasta los más ricos se sienten infelices –de hecho, en ciertos casos, podemos encontrar entre ellos a algunas de las personas más infelices que ha habido, seguro–. No, no es la riqueza material a la que nos referimos al hablar de buscar la felicidad, aunque, como decía alguien, esta produzca una sensación muy parecida. Hablamos de buscar algo más profundo y perdurable.

Una cuestión y muchos frentes para abordarla

El sabio camino a la felicidad, de Carlos Garcia Gual (Ariel).
El sabio camino a la felicidad, de Carlos García Gual (Ariel).

¿Cómo podemos acercarnos a la felicidad? ¿Quién ha tratado de conocerla y enseñarnos a alcanzarla? ¿Es materia de estudio de la filosofía, de la psicología, de la medicina, de la espiritualidad…?

Los que estudiamos y amamos la filosofía tenemos un vicio difícil de corregir. Cuando intentamos entender algo, recurrimos primero al significado de la palabra ya sea a través del diccionario, de la etimología (ciencia que estudia el significado de las palabras)… Todo esto para comenzar a deshacer el concepto en cuestión y empezar, a la manera de camino de estudio, a encontrar algunos significados que aclaren más nuestro análisis. No parece un mal inicio, así que empecemos por ahí.

Según la Real Academia Española de la Lengua, la felicidad es «el estado de grata satisfacción espiritual y física y/o ausencia de inconvenientes o tropiezos». Recuerda bastante a ese ideal de la Grecia clásica que entendía la felicidad como la «ausencia de dolor». Etimológicamente, «feliz» viene del latín felix, felicis (fértil, fecundo), lo cual nos otorga otra visión ciertamente filosófica si recordamos, como vimos en la primera parte de este dosier, la postura ética de Aristóteles o los estoicos y el papel fundamental que otorgaban a la virtud en nuestra felicidad.

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