El poder de los rituales

Fragmento de la portada del libro «La desaparición de los rituales», del filósofo Byung-Chul Han, publicado por Herder.
Fragmento de la portada del libro «La desaparición de los rituales», del filósofo Byung-Chul Han, publicado por Herder.
La desaparición de los rituales, el último libro del profesor de Filosofía Byung-Chul Han, es una de las novedades editoriales más esperadas en el campo del ensayo en este accidentado 2020. Sus reflexiones, hondas pero accesibles, se centran en esta ocasión en analizar por qué la pérdida de la ritualización es fatal en las relaciones humanas.

El surcoreano afincado en Alemania Byung-Chul Han se ha convertido en una de las voces más escuchadas y buscadas en el terreno de la filosofía y el pensamiento de los últimos años. Sus libros son pequeñas joyas en las que se concentran la savia de la ineludible y necesaria tradición filosófica y, por otro lado, la reflexión sobre los asuntos de la más acuciante actualidad. Un cóctel que le ha proporcionado grandes éxitos editoriales. La filosofía, lo sabe bien Han, necesita pensar —y repensarse en— los problemas que nos arrinconan en lo cotidiano, sin recluirse en los estrechos muros de la academia. La universidad, por supuesto, es necesaria y vivifica el tejido social, pero si la filosofía no está y no se desarrolla en la polis, en la ciudad, empujándonos imperativamente a pensar y actuar, se convierte en una filosofía vacía, huérfana: inoperante.

Comunidad sin comunicación vs comunicación sin comunidad 

La desaparición de los rituales, de Byung-Chul Han (Herder).
La desaparición de los rituales, de Han (Herder).

Byung-Chul Han lleva a cabo en su nuevo libro una amena y elocuente disección de lo que él mismo llama una de las patologías del presente: la desaparición de los rituales. Los ritos son acciones simbólicas que unen a los individuos sin necesidad siquiera de mediar palabra: comunidad sin comunicación. Mientras que los ritos cumplen una función fundacional y cohesionadora, pues «transmiten y representan los valores y órdenes» que mantienen unida y entrelazada a una sociedad, el autor surcoreano asegura que, por el contrario, lo que hoy predomina es una comunicación sin comunidad. Por tanto, se ha inaugurado la peligrosa imposibilidad de relacionarse a través del mutuo reconocimiento previo. Y ello porque, entre otras razones, los seres humanos se han convertido en cosas: un producto más con el que mercadear.

La filosofía, lo sabe bien Han, necesita pensar —y repensarse en— los problemas que nos arrinconan en lo cotidiano, sin recluirse en los estrechos muros de la academia

Desde antiguo, el símbolo sirvió, precisamente, para re-conocerse. La palabra viene del griego symbolon, que originariamente significaba «contraseña» y unía a las gentes entre sí: «Uno de los huéspedes rompe una tablilla de arcilla, se queda con una mitad y entrega la otra mitad al otro en señal de hospitalidad», recuerda Han. En ese mutuo reconocimiento de los que se consideran iguales ante las leyes se juega gran parte de nuestra capacidad para crear nexos cercanos y sinceros entre individuos que, en un principio, podrían resultar extraños o, incluso, hostiles.

«La depresión no se produce en una sociedad definida por rituales. En ella el alma está totalmente absorta, incluso vaciada, en formas rituales. Los rituales contienen mundo. Generan una fuerte referencia al mundo. La depresión, por el contrario, se basa en una referencia hiperbólica a sí mismo. Al verse totalmente incapaz de salir de sí mismo y pasarse al mundo, uno se encapsula en sí mismo. El mundo desaparece (…) Los rituales, por el contrario, exoneran al yo de la carga de sí mismo».
La desaparición de los rituales, Byung-Chul Han

Han nos alerta: si la percepción simbólica hace que podamos distinguir y apreciar el elemento duradero en las relaciones humanas, y si corremos el riesgo de perder tales ritos, mucho de nuestro mundo se perderá con ello. Los ritos hacen posible que el tiempo sea habitable, que no todo se escape de entre las manos como arena de playa, y transforman el aséptico «estar en el mundo» en un cómodo y enriquecedor «estar en casa»: es así como la existencia se convierte en vida. Vida siempre compartida. «Los rituales dan estabilidad a la vida», apunta Han, y hacen que nuestra biografía pueda engarzarse con las de otros.

Los ritos hacen posible que el tiempo sea habitable y transforman el aséptico «estar en el mundo» en un cómodo y enriquecedor «estar en casa»

Más producción, más rendimiento

Pero hoy no solo consumimos las cosas, sino también las emociones, a través de un narcisismo que amenaza con destruir lo más propio del universo humano: el orden inmaterial, simbólico (ritual) que aporta sentido a nuestra vida singular y a la vida en comunidad. Y es que «la presión para producir y para aportar rendimiento alcanza hoy todos los ámbitos vitales, incluso la sexualidad», denuncia Han (como ya hiciera en otro de sus más célebres libros, La agonía del Eros). Y sin tapujos, escribe: «El capitalismo intensifica el progreso de lo pornográfico en la sociedad, en cuanto lo expone todo como mercancía y lo exhibe. No conoce ningún otro uso de la sexualidad. Profaniza el Eros para convertirlo en porno». En este nuevo libro va más allá y apuntala: «El juego de la seducción, que requiere mucho tiempo, se elimina hoy cada vez más a favor de la satisfacción inmediata del deseo sexual».

Nos hemos hartado, afirma el autor, del carácter enigmático y problemático de la otredad y la extrañeza, lo que deja esbozado en La sociedad de la transparencia. El objetivo prioritario del individuo contemporáneo es el de pasar su tiempo realizando actividades que no alteren el estado normal e inercial de su conciencia, de manera que no molesten, que no requieran reflexión, meditación: un alto en el camino. Y ¿qué otra cosa es la filosofía sino la creación de esos imprescindibles paréntesis? Nos hemos transfigurado en «sujetos de rendimiento» que creen vivir en libertad, aunque la realidad es muy distinta: nos hallamos tan encadenados como Prometeo, figura programática de la sociedad del cansancio.

«El capitalismo intensifica el progreso de lo pornográfico en la sociedad, en cuanto lo expone todo como mercancía y lo exhibe. No conoce ningún otro uso de la sexualidad. Profaniza el Eros para convertirlo en porno», escribe Han

A juicio de Byung-Chul Han, debemos deshacernos de esta actitud que nos deja desarmados, sin herramientas intelectuales y emocionales adecuadas para afrontar críticamente nuestro día a día. Y peor aún, nos aísla en nuestro interior, desritualizándolo. El diálogo interpersonal deja paso a la más huera y estúpida palabrería que, al fin y al cabo, se parece mucho al silencio de los cementerios; solo importa hablar por hablar, hacer que el tiempo pase, desasirnos de nuestra condición finita y olvidar nuestros problemas —como si, obviándolos, dejaran de estar ahí, de habitarnos—.

Como explica Han en La desaparición de los rituales, también los valores sirven hoy como objeto del consumo individual. Se convierten en mercancías. Valores como la justicia, la humanidad o la sostenibilidad son desguazados económicamente para aprovecharlos: «Salvar el mundo bebiendo té», dice el eslogan de una empresa de comercio justo. Cambiar el mundo consumiendo: eso sería el final de la revolución. También los zapatos o la ropa deberían ser veganos. A este paso pronto habrá smartphones veganos. El neoliberalismo explota la moral de muchas maneras. Los valores morales se consumen como signos de distinción. Son apuntados a la cuenta del ego, lo cual hace que aumente la autovaloración. Incrementan la autoestima narcisista. A través de los valores uno no entra en relación con la comunidad, sino que solo se refiere a su propio ego.

Es este uno de los libros más lúcidos y certeros del filósofo surcoreano, en el que denuncia sin morderse la lengua uno de los grandes males de nuestra época, el extremo y enfermizo narcisismo, acompañado de la mercantilización de las relaciones humanas, mecanismo que, a la vez, nos asemeja cada vez más a los objetos, como si fuéramos piezas intercambiables que se metamorfosean en despiadados y deshumanizados «recursos humanos».

Nos hemos transfigurado en «sujetos de rendimiento» que creen vivir en libertad, aunque la realidad es muy distinta: nos hallamos encadenados

La desaparición de los rituales acaba con lo duradero, con los lazos que nos unen de manera indeleble a través de la frágil línea del tiempo, y que nos recuerda que somos capaces de forjar relaciones que sobrepasen el ámbito material. Por contrapartida, «el régimen neoliberal fuerza a percibir de forma serial e intensifica el hábito serial. Elimina intencionadamente la duración para obligar a consumir más. El constante update o actualización, que entre tanto abarca todos los ámbitos vitales, no permite ninguna duración ni ninguna finalización. La permanente presión para producir conduce a una pérdida del hogar. A causa de ello la vida se vuelve más contingente, más fugaz y más inconstante. Pero morar necesita duración».

Un libro imprescindible de un autor imprescindible para tiempos en los que, más que nunca, los libros son imprescindibles.

Uno de los filósofos más leídos

El filósofo Byung-Chul Han (Seúl, Corea del Sur, 1959).
El filósofo Byung-Chul Han (Seúl, Corea del Sur, 1959).

Byung Chul-Han (Seúl, Corea del Sur, 1959) es uno de los más prestigiosos críticos de la actualidad y uno de los autores de filosofía más leídos tanto a través de sus libros como de sus opiniones o en las contadas entrevistas que concede. Estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Filología alemana y Teología en la de Múnich. Se doctoró con una tesis sobre Heidegger, ha sido profesor de Filosofía en la Universidad de Basilea, de Filosofía y Teoría de los Medios en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe y de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín. Es autor de más de una decena de obras publicadas en español, en su mayoría, por Herder Editorial.

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7 COMENTARIOS

  1. Justamente voy a mi casa a pensar que rituales, qué símbolos son los que mantienen una comunidad con mi madre,y sus allegados. Sin duda el ritual es una expresión hermosa, la cortesía es solo un simbolo en el que se presenta.

  2. Imprescindible autor para entender el mundo actual. Escribe como «por entregas» con rapidez y puntualidad…para apresar los instantes, supongo.

  3. Para comprender el estado de cosificación en la que se encuentra el ser humano, es muy recomendable la obra de Erich Fromm «ser o tener» entre otras obras suyas. Gracias por vuestro trabajo.

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