Quo vadis, Europa?

Europa necesita una profunda revisión de su manera de afrontar los problemas que sufre. Miquel Seguró y Daniel Innerarity recogen en el libro "¿Dónde vas, Europa?" su situación y las propuestas para mejorar su destino.

¿Qué le pasa a Europa? ¿Por qué, aun siendo un proyecto deseable, su realidad no cumple las expectativas? ¿A dónde va, o mejor, a dónde la llevamos? El libro ¿Dónde vas, Europa? plantea qué queremos para nuestro presente y, sobre todo, para nuestro futuro.

Por Miquel Seguró

Miquel Seguó Mendlewicz
Miquel Seguró Mendlewicz, coautor del libro “¿Dónde vas, Europa?”, editado por Herder.

El 25 de marzo de 1957 se firmaban en Roma los tratados que constituyeron la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Ambos, junto con la fundación en 1951 de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), son el preámbulo histórico de la actual Unión Europea. El 2017 debería haber sido un año de celebración para Europa, y en cambio es precisamente el espíritu eminentemente económico y calculado de aquellos tratados lo que más se le achaca a la Unión Europa, especialmente ante tragedias humanas absolutas.

Decía G. Steiner que una de las tónicas de la conciencia europea a lo largo del tiempo es su tremendismo, la exageración apocalíptica de su destino. Siempre está al borde del precipicio. Y parece que ahora también. Pero conviene ser justos y decirnos que, si bien las democracias europeas son perfectibles (es una dura evidencia), no debemos perder de vista al menos dos grandes premisas que hacen de la idea de Europa un proyecto que hay que incentivar: que nuestras democracias son abiertas y garantistas, y precisamente por eso se pueden criticar hasta el detalle desde su interior y propiciar debates públicos sobre ellas; y que están abiertas a someterse a un contraste franco y asertivo con otras concepciones culturales y sociales.

Lo que está en crisis es un proyecto de Europa, una concreción, el de la actual UE, pero no la idea misma de lo que representa Europa

Dicho de otra manera: lo que está en crisis es un proyecto de Europa, una concreción, el de la actual UE, pero no la idea misma de lo que representa Europa. Y es un gran qué. No es un dato menor. Claro que la siguiente pregunta, lógica, debe ser: ¿y qué es esa idea de Europa?

Un poco de historia

Europa es la idea de la convivencia, un proceso donde la integración social y ética anteceda a la política, donde la voluntad de una vida en fraternidad es asumida por sus conciudadanos como quehacer común y cuya irradiación es abierta y propositiva. Resuena algo de la Revolución Francesa (1789), donde parecía que se alcanzaban los ideales ilustrados de los Montesquieu, Voltaire y Rousseau, y el consabido ‘liberté, égalité, fraternité’.

En este sentido, por mucho que hoy tengamos interiorizada la paz como algo obvio, no hay que olvidar que la actual Unión Europea se forjó tras dos guerras mundiales y en plena Guerra Fría. Y es que la historia nos dice que los europeos tampoco sabemos estarnos quietos. La Paz de Westfalia, de 1648, por ejemplo, dio forma al concepto moderno de estado-nación tras poner fin a tres décadas de cruentas guerras de “religión”.

Lo mismo cabe señalar hacia el exterior. A caballo entre los siglos I y II d.C., por ejemplo, el imperio romano vivía uno de los momentos de mayor esplendor. Por entonces la idea de generar una gran cosmópolis que tuviera como punto centrífugo la ciudad eterna (Roma) respondía a la necesidad práctica de dotar de unidad la vastedad de sus dominios. El estoicismo, que se había afianzado en el IV a.C. con la muerte de Alejandro Magno y la disgregación de su imperio, propugnaba  entre otras cosas el hermanamiento universal de las diferentes naciones alrededor del proyecto civilizatorio helénico. Los helenos creían que el conjunto de diferentes países y regiones que se habían conquistado debían coordinarse en torno a su sentido de civilización.

Europa siente la responsabilidad de llevar al mundo a la civilización. Esa es la idea de Europa

Max Weber se preguntaba en 1920 si existía una singularidad europea en su proceso de constitución civilizatorio. Y lo hacía porque entonces, como hoy, pervivía la sospecha de ser “diferentes”, eufemismo de “mejores”. Por eso conviene que hagamos autocrítica: todavía hoy los europeos creemos, en mayor o menos medida, que la nuestra es, de entre las que existen, la mejor de las civilizaciones posibles, lo que abre las puertas a enormes y trágicas injusticias. La historia nos lo recuerda constantemente. Aceptemos nuestra falibilidad y abrámonos constructivamente a otras culturas y maneras de vivir para aprender unos de otros y auspiciar entre todos la fraternidad, interna y externa. Es la abertura al ideal de una cohabitación feliz entre culturas y perspectivas que reclama la responsabilidad de llevar al mundo a su realización como algo compartido. Eso también es la idea de Europa. Y esa idea debe vivir y pervivir.

Mirar al futuro

En ¿Dónde vas, Europa? partimos con pública auto crítica de la evidencia de que ninguna racionalidad comporta de por sí la armonía, que por desgracia la democracia no es sinónimo de equidad y que los derechos humanos tienen de universal lo mismo que la voluntad de que lo sean. Pero precisamente por eso Europa debe ser cosmopolita, porque no puede renunciar a plantearse el mundo y su destino desde su perspectiva transversal, aun a costa de la tremenda contradicción y contrición que su torpeza, como concreción política, le ocasiona. Este es el papel que a sí misma se ha otorgado. Esa es su grandeza y su dolor, su trágica conciencia.

Así que, sin tirar todo por la borda, pero tampoco sin caer en la fútil complacencia, es tiempo para hacer un alto en el camino y decirnos las cosas como son y, asumiendo la complejidad que implica ser juez y parte a la vez (la autoconciencia, otro tema típicamente europeo…), preguntarnos, como ciudadanos, y sobre todo como humanos, qué queremos para nuestro presente y nuestro futuro, de esta nuestra Europa en el mundo y para el mundo.

Las reflexiones de 18 grandes voces unidas en un libro

"¿Dónde vas, Europa?" editorial Herder.
“¿Dónde vas, Europa?”, de Miquel Seguró y Daniel Innerarity, publicado por la editorial Herder.

Este libro reúne a 18 referentes contemporáneos (Javier Solana, Marina Garcés, Victoria Camps, Manuel Cruz, Eva Illouz, Slavoj Žižek, Gianni Vattimo, Santiago Zabala, Francesc Torralba, Noam Chomsky…) que aportan su perspectiva sobre la situación de Europa. Reflexiones independientes que nacen de diferentes sensibilidades, ideologías y disciplinas que se cuestionan cómo volver a sacar a flote el proyecto de Europa, y que, a su vez, trazan un itinerario homogéneo. La principal premisa es que es tarea de todos ponernos manos a la obra para hacer de Europa un proyecto del que sentirse orgullosos y una plataforma útil para construir un mundo mejor.

2 COMENTARIOS

    • Intentaremos pasar una notificación a la editorial y distribuidores. Una tragedia que no esté en librerías 😉 Y gracias!

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