Cristina Lafont, española, valenciana de nacimiento, se doctoró en Filosofía por la Universidad de Frankfurt (Alemania).
Cristina Lafont, española, valenciana de nacimiento, se doctoró en Filosofía por la Universidad de Frankfurt (Alemania).

Cristina Lafont nació en España durante la dictadura de Franco, ingresó en la Universidad en Valencia para estudiar la carrera de Filosofía durante un golpe de estado y desde entonces ha estado interesada en defender la democracia. Nos cuenta la filósofa que tuvo la suerte de trabajar con Jürgen Habermas, a quien no solo admira como filósofo, sino también como un bastión de la democracia.

Por Luciana Wisky

Libro de Cristina Lafont Democracia sin atajos.
Democracia sin atajos, de Cristina Lafont (Trotta).

Dice la filósofa Cristina Lafont que lleva la defensa de la democracia en los huesos y que, aunque esta no sea perfecta, solo aquellas personas que no han pasado por experiencias de profunda inestabilidad pueden estar dispuestos a apostársela por menos de nada. Hablamos con ella sobre su último libro, Democracia sin atajos. Una concepción participativa de la democracia deliberativa, publicado por Trotta.

¿Cómo surge el libro Democracia sin atajos?
Surge por el miedo a la desconsolidación democrática, algo que no veía posible unos años atrás. De hecho, no pensaba escribir un libro sobre teoría de la democracia, ya que lo veía como algo centrado en el contexto de los estados naciones y mi interés tenía que ver con cómo se podría democratizar la acción política en Europa y luego a nivel global.

Hasta hace unos años la preocupación de los demócratas era la generalización de la democracia a nivel trasnacional, pero con el auge del populismo y autoritarismo el panorama político cambió completamente y de pronto nos encontramos con la sensación, que ahora la guerra de Ucrania lo hace una realidad innegable, de que la democracia está en peligro.

Esto también explica un poco el título del libro Democracia sin atajos, que se refiere a lo que yo creo que es la tentación antidemocrática de la que se nutre todo tipo de autoritarismo, ya sea populista o tecnócrata. Es la tentación antidemocrática por excelencia de buscar un atajo para conseguir los resultados políticos que uno quiere. Con esto me refiero a las iniciativas que permiten obviar o dejar de lado a toda una parte de la ciudadanía que a uno no le gusta o que le parece que tiene ideas incorrectas. Entonces, mi objetivo es mostrar, por un lado, que esos atajos son antidemocráticos y, por otro, que no se pueden conseguir mejores resultados pasando por alto a una parte de la ciudadanía.

La democracia es un ideal de inclusión, un ideal que establece que todos tenemos el mismo derecho a ser autores de las leyes a las que estamos sujetos y nadie tiene derecho a elegir quién es parte del pueblo y quién no. Es en este sentido que sostengo que no se puede ir en contra del pueblo o pasarlo por encima y que, para conseguir los resultados que queremos, primero tenemos que cambiar los corazones y las mentes del resto de la ciudadanía para que al menos les parezcan razonables las decisiones políticas que nosotros creemos que son las mejores. Si esa idea se menoscaba por la tentación de pensar que podríamos llegar a un lugar mejor, o que la sociedad sería mejor si tan solo tomamos estos atajos y excluimos a parte de la ciudadanía, lo que estamos socavando es a la democracia.

Los tecnócratas piensan esto justamente. Si tan solo fueran los expertos los que gobernaran, tendríamos una sociedad mejor. El punto es que no podemos llegar a un lugar mejor si no nos llevamos a la ciudadanía con nosotros. Una sociedad no puede ser mejor que sus miembros. O los convences o los coaccionas, esas son las únicas opciones que tenemos, y la opción democrática implica tener que respetar su libertad y convencerlos. Votar partidos populistas, aceptar determinado autoritarismo con la expectativa de que vamos a tener mejores resultados tiene como consecuencias el desmantelamiento de la democracia y del compromiso con la igualdad política y la inclusión.

La mayoría de los libros que se publican hoy día sobre la crisis democrática se limitan a anunciar su muerte. Esto es algo que yo no estoy dispuesta a aceptar y por lo que además quiero dar pelea. Este libro está dirigido a los ciudadanos, pero en particular los ciudadanos demócratas, porque cuando nos demos cuenta de que los atajos tecnócratas o populistas han desempoderado a la ciudadanía será demasiado tarde.

«No se puede ir en contra del pueblo o pasarlo por encima. Es verdad que la democracia es lenta, no es fácil, pero las alternativas son tremendas»

En el libro usted defiende que la visión de la democracia como participativa y deliberativa es la que mejor cumple con el ideal democrático.
Sí, yo creo que es la única alternativa a la coacción y a la falta de libertades en la que un grupo impone su visión del mundo sobre los demás, que es como viví yo durante la dictadura de Franco. Lo que sostengo en el libro es que, si tú piensas que existe una forma de vida mejor, tienes que hacer el trabajo largo y difícil de convencer a tus conciudadanos. Convencerlos, tal vez, no de que aquello que propones es lo mejor o lo más perfecto, sino, por lo menos, de que es razonable como para que lo puedan aceptar voluntariamente y permitir que la sociedad se consolide de esa manera. La democracia es el sitio al que llegas cuando has visto el precio de todas las otras alternativas. Porque es verdad que la democracia es lenta, que la democracia no es fácil, claro, pero las alternativas son tremendas.

Muchas veces se nos acusa a los deliberativistas de tener un ideal absurdamente utópico o caricaturizan la democracia deliberativa como un seminario de filosofía. Ante objeciones de este estilo suelo responder que los deliberativistas también podemos hacer huelgas y piquetes. Además, el ideal de deliberación no es el de un seminario de filosofía, es el ideal de que el debate público político, que es un proceso colectivo, transgeneracional, anónimo y diacrónico, determine las decisiones políticas.

Actualmente, es muy común encontrar literatura en donde el ciudadano medio es presentado como ignorante y apático y es difícil evitar la impresión de que se trata de una agenda política que tiene como objetivo instalar la idea de que es mejor dejar a los expertos gobernar. El problema con esto es que, si la sociedad es racista, xenófoba, homofóbica, etc., no va a cambiar nada porque se pase legislación en contra; la población va a seguir con sus actitudes intactas y va a seguir estando segregada, como sucede por ejemplo en Estados Unidos. De hecho, uno de los ejemplos que menciono en el libro es la segregación en los colegios. A pesar del movimiento por los derechos civiles y las decisiones de la Corte Suprema a favor de la desegregación, hoy hay más segregación en los colegios que la que había en los años 50. La única alternativa que tenemos es convencer a la ciudadanía mediante el debate público, porque está demostrado que simplemente pasando legislación no se obtienen mejores resultados ni se cambia la realidad.

Otro ejemplo que discuto en el libro es el del debate sobre el matrimonio igualitario en Estados Unidos. Lo que me interesa resaltar es que este debate comenzó en los años 90 y duró hasta el 2015, cuando la Corte Suprema lo declaró un derecho constitucional. Esta deliberación pública duró 25 años; obviamente no fue un debate entre individuos cara a cara, ni tuvo el formato de un seminario de filosofía. En un debate cara a cara, para empezar, hay muchas cuestiones comunicativas que están supuestas, por ejemplo, se sabe de qué tema se va a hablar, están todos de acuerdo con que se discuta ese tema, los participantes se van a escuchar unos a otros, etc.

Obviamente, no sucede lo mismo cuando lo que se quiere debatir es un problema social. El camino para llegar a la deliberación es diferente. Para comenzar, hay que hacer visible ese problema, hay que llevarlo a las calles mediante manifestaciones, eslóganes o incluso huelgas para conseguir que se hable del tema, luego vienen los argumentos, pero no siempre se está de acuerdo en cómo se va a hablar del tema. Además de los argumentos, también tienen gran influencia las contribuciones culturales: las películas o las series de televisión que anticipan y contribuyen a normalizar los cambios sociales en cuestión, por ejemplo, normalizando la existencia de parejas homosexuales, su vida en familia, para cambiar la mentalidad de la ciudadanía.

«Tener poder negociador es un arma política muy efectiva. Mostrar en público las razones que existen para abordar un problema social de una determinada manera o para mostrar por qué una visión es mejor o peor que otra te puede dar un poder que no tenías»

En este punto usted está discutiendo con los que defienden una democracia agonista, ¿no es cierto?
Sí, exacto. Los agonistas sostienen que los deliberativistas no entendemos que en la política se trata de luchas de poder y que argumentar no es útil, sino más bien contraproducente. Esto es algo que abordo en el capítulo 2 del libro, donde lo primero que analizo es qué herramienta de acción política les da el agonista a los grupos marginalizados como las mujeres, las minorías sexuales, las personas transexuales. En mi opinión, no les ofrece nada, porque su modelo es el compromiso mediante la lucha de poder, la idea es usar el poder colectivo contra el enemigo. El problema radica en que el modelo de lucha social que tiene en mente es la lucha del proletariado en el siglo XX, es decir, el caso de los hombres blancos, trabajadores que pueden ir a la huelga y ejercer su poder contra el poder económico de los empresarios, pero este modelo no aplica a otras luchas sociales, no sucede lo mismo con los grupos marginalizados que no tienen esa herramienta en absoluto porque no disponen de poder negociador alguno con el que forzar compromisos.

Sin duda, tener poder negociador es un arma política muy efectiva. En comparación, tener buenos argumentos no es el arma ideal, yo ya lo digo. Pero mostrar en público las razones que existen para abordar un problema social de una determinada manera o para mostrar por qué una visión es mejor o peor que otra te puede dar un poder que no tenías. Si convences a las nuevas generaciones o a los que todavía no son tus enemigos, porque no han decidido lo que opinan sobre la cuestión, a que se sumen a tu causa, esto puede aumentar tu poder de forma extraordinaria. Por eso el argumento es el arma de los desempoderados, de los débiles. Un ejemplo claro son las luchas por los derechos humanos, incluso dentro de dictaduras, donde los ciudadanos no tienen ningún poder. Si consiguen influenciar la opinión pública de los que están fuera, si logran convencerlos de la razón de su causa, puede que ellos sí tengan el poder de hacer algo, de demandar a sus países para que sancionen a un país o a un dictador por violar los derechos humanos.

Lo que estos ejemplos muestran es que el debate público puede crear poder donde no lo había, puede literalmente empoderar a los marginalizados y vulnerables por la vía no-coercitiva de convencer al resto de la ciudadanía. Por eso a mí me preocupa muchísimo cómo se está deteriorando la capacidad de actuación colectiva de la ciudadanía y todos los ataques que se hacen a la esfera pública, desde la polarización a la diseminación de noticias falsas en las redes sociales, etc., que impiden esa capacidad de generar poder no coercitivo por la vía del debate publico.

Espero poder escribir más sobre cómo funciona el activismo deliberativista, porque yo pienso que los que de verdad han estado en las luchas por derechos fundamentales han tenido claro siempre que la deliberación es un arma fundamental que permite empoderar a la ciudadanía por la vía de engrandecer las esferas públicas: si la de tu país no es suficiente, tienes que apelar a otra esfera pública mayor que pueda tener el poder efectivo de ayudar a tu causa. No se trata de una discusión académica de sillón, introducirse en la esfera pública y convencer a terceras partes es una parte fundamental de la lucha política. Es la única forma que tienen los desempoderados de que de verdad cambie algo.

El contexto de la pandemia también sirvió para mostrar el problema de pensar que hay atajos para tomar decisiones al margen de la ciudadanía y que esas van a ser las mejores decisiones. En mi país, Argentina, al comienzo de la pandemia, se hablaba del gobierno de los científicos y se sostenía su legitimidad apelando a la evidencia científica. Después vimos que esto acarreó un montón de problemas políticos.
El problema no está en defender que las decisiones políticas deben tener en cuenta la evidencia científica. Yo estoy absolutamente a favor de que las decisiones políticas tengan en cuenta la evidencia y, de hecho, un problema enorme que tenemos actualmente es el auge de las teorías conspirativas. Pero otra cosa muy distinta es la epistocracia o la tecnocracia, es decir, la idea de que los sabios, los expertos o los científicos deberían gobernar. Esta idea es muy diferente y, de hecho, es tan vieja como la democracia.

El problema es que, a pesar de ser tan vieja, no hay quien la mate y, de hecho, en este momento parece que cada vez son más los que la defienden. Lo que va cambiando es el tipo de experto al que se apela: a veces son los economistas neoliberales, a veces son los científicos, pero la idea sigue viva. El problema con esa idea es bastante obvio: a los expertos —científicos o de cualquier otro tipo— se les selecciona por su conocimiento especializado, pero no por sus preferencias políticas o por sus valores particulares. Por tanto, nos pueden dar consejos técnicos basados en la evidencia científica —y es fundamental que lo hagan—, pero no tienen ningún derecho especial a imponer sus preferencias políticas, sus valores o su mayor o menor amor al riesgo al resto de los ciudadanos.

La respuesta técnica te dice qué opciones hay, pero son los ciudadanos los que deben decidir qué riesgos asumir, qué vidas vale la pena salvar, cómo afrontar la crisis económica producto de la pandemia, qué valores se deben priorizar, qué compromisos son aceptables, etc. Son los ciudadanos los que tienen que cargar con las consecuencias de estas decisiones y, por ello, son ellos los que han de tomarlas. Los especialistas, en tanto ciudadanos, no tienen ningún derecho especial de imponer sus preferencias políticas a los demás.

«Me preocupa muchísimo cómo se está deteriorando la capacidad de actuación colectiva de la ciudadanía y todos los ataques que se hacen a la esfera pública, desde la polarización a la diseminación de noticias falsas en las redes sociales, etc., que impiden esa capacidad de generar poder no coercitivo por la vía del debate publico»

En su libro usted critica la implementación de los minipúblicos como alternativa para aumentar la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas.
Sí, yo los llamo los usurpadores definitivos. Bueno, en mi opinión, los minipúblicos como las asambleas ciudadanas son instituciones realmente innovadoras, muy interesantes, que tienen un importante potencial democrático. Pero todo depende de cómo se utilicen. Hay quienes proponen empoderar a los miembros de las asambleas ciudadanas para que sean ellos los que piensen y tomen las decisiones por los demás. Esta sería la opción epistocrática, tecnocrática o populista. Pero también está la opción democrática, que es usar las asambleas ciudadanas para empoderar a la ciudadanía.

En el libro intento mostrar cómo se podrían usar estas instituciones con fines democráticos. Los minipúblicos pueden ser una herramienta fundamental para saber qué opinan nuestros conciudadanos sobre cuestiones políticas controvertidas, una vez que han tenido la oportunidad de informarse y deliberar con otros. Esto es algo tremendamente valioso si tenemos en cuenta el deterioro del debate público debido a los problemas de las redes sociales. Hoy día es prácticamente imposible saber si las opiniones que vemos reflejadas en las redes sociales son algo que nuestros conciudadanos creen y se debería debatir o si son en realidad troles rusos o chinos y, por tanto, algo que no cree nadie y es pura manipulación.

El problema surge precisamente cuando vemos que las condiciones de deliberación en los minipúblicos son infinitamente superiores a las que se dan en la esfera pública, vemos cómo los participantes cambian de opinión debido a la información de buena calidad, sus opiniones se vuelven más razonables y abogan por mejores decisiones y llegamos a la conclusión de que deberíamos por tanto dejar que ellos piensen y decidan por el resto de la ciudadanía.

Yo llamo a esta propuesta tecnopopulista. Argumento que es populista porque se basa en una concepción populista de la representación política, ya que asume que los participantes de los minipúblicos, por ser ciudadanos ordinarios y no miembros de las élites políticas y por incluir diferentes opiniones y grupos sociales, son como el pueblo y, por lo tanto, lo que piensa la asamblea refleja lo que piensa el pueblo. Si es así, no habría pérdida democrática en que ellos decidan por el resto de la ciudadanía. El problema es que no es así. Lo que opina la mayoría, esa mayoría de 15, 20 o 300 participantes, no es lo que piensa la mayoría de, digamos, los 300 millones que viven en Estados Unidos. Especialmente si tenemos en cuenta que precisamente al informarse y deliberar suelen cambiar de opinión mientras que el resto de la ciudadanía que no ha tenido esa experiencia no lo ha hecho.

Por otro lado, el componente tecnocrático consiste en suponer que, al mejorar las condiciones de información y deliberación, la decisión a la que arriba la mayoría de los participantes será la decisión correcta y, por eso, son ellos los que deberían decidir por el resto de la ciudadanía. Esto presupone que las cuestiones políticas son simplemente cuestiones técnicas que tienen una única respuesta correcta y, por ello, no importa quién tome la decisión mientras sea la correcta. Pero como indiqué antes, las decisiones políticas no son decisiones técnicas: son decisiones que pueden ser justas o injustas, que pueden imponer más cargas o más riesgos a unos ciudadanos que a otros, que pueden priorizar unos valores frente a otros, que pueden tener consecuencias inciertas que la ciudadanía puede aceptar, pero también puede rechazar por ser demasiado arriesgadas, etc. La idea de que los miembros de las asambleas ciudadanas deben tener el poder de tomar decisiones por el resto de la ciudadanía atenta directamente contra el ideal democrático. Los defensores de este tipo de propuestas se basan, sobre todo, en los montones de estudios empíricos sobre experimentos con minipúblicos en muchos países. Pero estos estudios siempre están basados en la experiencia de los participantes en los minipúblicos. En realidad, cuando se hacen estudios sobre lo que piensa el resto de la ciudadanía sobre que sean ellos quienes gobiernen, queda bastante claro que los ciudadanos están en contra de esa idea.

Con esto no quiero parecer una enemiga de los minipúblicos, porque no lo soy, pero creo que su implementación no debería reemplazar la participación del resto de la ciudadanía; al contrario, debería ser una herramienta para que la ciudadanía se empodere. Por ejemplo, serían superútiles para averiguar qué piensan nuestros conciudadanos en otra parte del espectro político, qué los mueve, qué razones tienen en contra de lo que nosotros creemos, y así saber qué evidencias o contraargumentos tendríamos que introducir en el debate político para intentar convencerlos.

El minipúblico muestra hasta dónde pueden llegar nuestros conciudadanos en un determinado momento histórico, y conocer eso tiene mucho valor. Como se vio en las asambleas ciudadanas de Irlanda, la ciudadanía había avanzado en sus opiniones sobre el matrimonio igualitario y sobre el aborto mucho más de lo que el debate público en los periódicos, la televisión o las redes sociales reflejaba hasta ese momento. Si los minipúblicos se insertan en la esfera pública, pueden contribuir a acelerar y mejorar los debates políticos de la ciudadanía, pero es esta la que tiene que tomar las decisiones, como ocurrió en el caso de Irlanda.

«Cada país tiene desacuerdos y debates que tienen que ver con los problemas a los que se ha enfrentado, las amenazas que ha sufrido, los derechos que ha protegido y los que no, y eso explica a qué acuerdos se ha llegado y qué cosas todavía están en cuestión»

Sin embargo, está la sensación de que esos debates volverán y que existen desacuerdos profundos que no pueden ser superados debatiendo.
Sí, la idea de que los desacuerdos políticos son insuperables está bastante extendida, pero yo creo que es falsa. Para demostrarlo, en mi libro apelo al viejo argumento hermenéutico que sostiene que todo desacuerdo presupone un acuerdo. El ejemplo que discuto se refiere a debates sobre derechos fundamentales y muestro que los desacuerdos sobre algunos derechos solo tienen sentido en el contexto de un acuerdo masivo sobre otros derechos. A diferencia de lo que sostiene Waldron cuando afirma que todos los derechos están igualmente en peligro de volver a ser cuestionados en las democracias pluralistas, yo afirmo que, si observamos debates sobre derechos específicos, podemos ver que en realidad dichos debates presuponen el acuerdo. El ejemplo que discuto es el debate sobre la violación dentro del matrimonio. Este debate no tendría mucho sentido si no estuviéramos ya de acuerdo en el derecho a no ser violado en general, por ejemplo, por extraños, así como si no estuviéramos de acuerdo en todos los otros derechos relacionados con este: como el derecho a la vida, a la integridad física, etc. Los desacuerdos sobre algunos derechos solo tienen sentido en un contexto en el que ya se han alcanzado acuerdos sobre otros derechos.

Para entender mejor esto es necesario conocer la historia de un país. Cada país tiene desacuerdos y debates que tienen que ver con los problemas a los que se ha enfrentado, las amenazas que ha sufrido, los derechos que ha protegido y los que no, y eso explica a qué acuerdos se ha llegado y qué cosas todavía están en cuestión. Yo he vivido en tres países diferentes y esa experiencia te hace ver esto de modo indudable. Cada vez que vas a otro país te das cuenta de qué cuestiones son controvertidas y cuáles no se debaten porque ya están resueltas. En Alemania, por ejemplo, hay acuerdos bastante restrictivos sobre los límites de la libertad de expresión y la regulación de los discursos de odio, algo que no sucede en Estados Unidos. Otro ejemplo es la regulación de la tenencia de armas. Mientras que en Estados Unidos es un debate constante, en otros países no es un problema, el acuerdo entre los ciudadanos es claro.

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1 COMENTARIO

  1. ESPEJO CREATIVO

    •Este texto es un espejo que se lee lúdicamente para poner a prueba lo que se cree saber, y ejercitar el pensamiento espacial para verificar los conceptos de amarre multilaterales. La palabra programada recrea sensaciones, recrea ilusiones evocando la memoria personal. El objetivo es generar atención para mover los conceptos y jugar con ellos como si fueran objetos. La finalidad es movilizar las preguntas de manera creativa, para encontrar aquella que todavía nadie preguntó y que espera ser respondida. No ce preocupe ni ce ofenda si be errores en alguna hora-sión, nosotros avanzamos equivocándonos. Así somos los humanos, indómitos. otros se estancan en la perfección dando círculos a la velocidad de la luz.

    Calentamiento:

    Unos inquisidores condenan a un esclavo de la siguiente manera. Si dice una frase verdadera lo castigan con la CULPA y si dice una falsa lo hacen con el PERDÓN.
    ¿Qué respondió el esclavo?

    -Tiene 5 segundos

    -No se procupe si no pudo o no quiso, se salvó de ser captado por un granjero de «superdotados» y terminar como bill gates. ¿Suena seductor?

    Se comienza por la solución, el perdón, y se busca la anulación de las condiciones(cadenas) de la condena con su otra opción.

    1.perdón

    2.anulación: verdad/culpa/mentira

    3.frase(objeto)+perdón

    Como notará, el tema ético era insignificante en el juego y se resuelve muy rápidamente. Muchas personas programadas sin escrúpulos desperdician ésta forma en perjuicio de los demás, quedándoles hendido en su lenguaje, la verdad/culpa, falso/perdón, y su llave maestra para ser perdonados por todos sus crímenes.
    Por otro lado, en una interferencia racional en el otro hemisferio de jugadores, surge la evocación de enlaces en/de discordia desde la memoria y se comienza a relacionar desde las tripas, el corazón, el sexo, o la billetera o la parte de su cuerpo que más le apetezca.

    Entonces se soluciona así.

    Enunciado: Pensamiento ambigüo.
    verdad+culpa/falso+perdón

    Razonamiento lógico espacial:

    Se busca el perdón y se ordenan los positivos y negativos descartando la culpa. Se definen simbólicamente. Luego se unifican las polaridades. Se conforma espacialmente la frase de los positivos en relación con el negativo.

    + + – –
    perdón verdad falso culpa(X)
    p v f c(X)

    p(+) v(+) f(-)


    Frase pv(confirmado)

    La reflexión es, que todos los aspectos de la condición humana se pueden simbolizar conformándose binomios o trinomios en una cadena de enlaces lógicos asociados a la memoria de las experiencias, que produce la evocación simbólica con aquello aprehendido.

    Ej:

    Alma en el corazón, se siente el humor.
    Mente en una espada, se siente la razón.
    Ego en una vara, se siente la persona.
    Emoción en una moneda de oro, se siente el cariño.
    Palabra en una copa, se siente la vitalidad.

    Sin embargo, hay que considerar el aspecto ambigüo desde donde se genera el símbolo de entendimiento. ¿Qué fue primero?¿La idea de la espada o la mente?

    ¿Qué es la mente entonces?

    Pues, una invención que evoca una cadena de sentires en relaciones informativas focalizados hacia cabeza. ¿Pero que sucede cuando se piensa con las tripas? ¿Será que algún símbolo erróneo esté evocando una separación con el conjunto y se tenga que expresar polarizadamente?
    ¿Y cuándo lo que se expresa fuera de sitio es la cabeza?
    ¿Cuánto más razón se siente más daño?
    ¿Será por eso que no se dice la verdad? ¿Se reflarán los lenguajes y lo que se ha escrito sobre qué es persona y como deben de ser?
    ¿Por qué se siente el avance de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo abajo en la escritura? ¿Qué señal es esa?

    Se admite entonces un enunciado como verdadero que juega en un segundo plano hasta que se genera una señal de anomalía para ser sentida. Si se siente la verdad, lógicamente debe sentirse la mentira ¿pero que sucede si el concepto VERDAD también se encuentra interferido y reacciona aislado del grupo?
    ¿Será una verdad relativa? ¿Una media verdad? ¿Una mentira? ¿O una percepción disminuida y sesgada de ella?

    ¿Y el amor?

    ¿Y el espíritu?

    ¿qué sucede si rescribimos la frase de la espada?

    Espada: el sentir que defiende los lazos de amistad y corta todos los enlaces con la palabra que separa.

    Esto evidencia una dirección inversa anulando las interferencias en el sentir.

    ¿Existirá un sentir maestro?

    ¿Qué fue primero, el papel blanco o negro, o el escritor?
    ¿que fue primero, la escritura o la voz?
    ¿Es también el escritor guionista, productor, actor y director de su sentir?
    ¿Convergerán estos sentires de cada uno en algún punto en concreto?
    ¿Será sentir, el verdadero director del escritor de la verdad?
    ¿Se reflejarán los sentires?

    Entonces, los estados de claridad respecto al lenguaje son los que amplifican el sentir la verdad cualquiera sea su naturaleza.

    La interferencia es una señal que debe ser resuelta. Cuanto más se acostumbra a desatender la señal más cuesta encender la imaginación que sirve para salir del atrape y modificar el lenguaje.
    Por eso, todo se lee jugando y se pueden retener los objetos con la imaginación para manipularlos, conservar una referencia ampliándola, coloreándola, o recrear un escenario para situarlo en contexto y perspectiva, o en el contexto real. Es sólo práctica y atreverse a utilizar el pensamiento espacial.

    •Ahora, a profanar el templo sagrado del lenguaje para conocer al enemigo.

    VITRUBIO 3.0(VER IMAGEN)

    1) La iconografía del hombre de vitrubio representa la esclavitud del hombre en el plano bidimensional en donde puede ser moldeado por el constructor del lenguaje que lo conquista. El resultado de la programación bidimensional es la imposición de un pensamiento en dos dimensiones que simula realidad desde sensaciones evocadas. Este pensamiento crea una barrera infranqueable con el pensamiento «holístico», siendo todos obligados a simular la expulsión de su propia verdad fuera de sí mismo en forma de palabra. Cualquier concepto construido por el CONQUISTADOR/CONSTRUCTOR y usado por el CONSUMIDOR es pensado dentro de un tablero de juego que gobierna internamente el lenguaje regido por una «unidad» de programación llamada DIOS:

    LUZ

    MIEDO/DIOS/AMOR

    SOMBRA

    que seduce y envuelve con los binomios teo/ateo, aceptación/rechazo, creencia/saber obligándo a los libres a simular/recrear desde un símbolo dualizado, ambigüo, y relativo del hombre(ALMA), un trauma de enajenación entre su cuerpo(VOZ) encarcelado un cuadrado y el espíritu(SENTIR) dentro de una cárcel circular eclipsando casi la totalidad del cuadrado, que representan las bases conceptuales de control de la conquista.

    La totalidad del icono es un código trinario básico de programación consistente entre el Componente lógico/Componente simbólico/Componente racional espejados especularmente en positivo/negativo, uno en el territorio del lenguaje que hace de cuerpo en donde se constituye una base ambigüa receptora como la TRINIDAD ego/emoción/mente y otra en el mapa del territorio del lenguaje que hace de cielo. El Componente simbólico ASTROLÓGICO en el plano cielo superior y su sombra en la tierra interior, se concentran las lógicas mecánicas manifestadas en la naturaleza usadas para el control de las ALMAS ARQUETÍPICAS en el plano tierra. Las ALMAS son obligadas a danzar en una sinfonía tiránica construida para simular una cósmica o cómica.

    PROGRAMA DIOS

    LUZ/DIOS/AMOR

    1.PLANO CIELO ASTROLÓGICO
    12 ARQUETIPOS

    2.PLANO CIELO: TRINIDAD
    LUNA/FASES/SOL

    3.PUENTE:
    Alma/humor/VOLUNTAD
    Ego/juicio/CONSCIENCIA
    Mente/raciocinio/INTELIGENCIA
    Logos/palabra/VERDAD
    Emoción/sentimiento/CREATIVIDAD

    2.PLANO TERRESTRE: TRINIDAD
    MADRE/HIJO/PADRE

    1.PLANO TERRESTRE INFERIOR
    12 ARQUETIPOS

    SOMBRA/DIOS/MIEDO

    El plano puente entre los planos y lenguajes celestes y terrestres es el constructo ambigüo del ALMA/CORAZÓN en donde se fragmenta y tele-escribe izquierda/derecha y arriba/abajo,
    Involutiva/evolutiva.

    Cielo(+)

    Madre hijo Padre

    Tierra(-)

    Gracias a estas fragmentaciones calsifican y modulan los parámetros de diferentes aspectos simulados por la palabra para diferentes diseños humanos de cuyos efectos son simplemente una desarmonía general pero focalizada en alguno de ellos:

    Ej: Ego/juicio/Conciencia

    Ego son las instrucciones de ser programadas para gobernar al ser tiránicamente.
    Juicio son las instruciones de opciones relativas del ego para su dirección.
    Conciencia son las formas limitadas de libertad dentro del territorio del lenguaje programado.

    Este complejo es la señal Persona de interferencia general modulado por el lenguaje. Las aberraciones del concepto persona son conformadas desde el lenguaje sombra de los arquetipos Astrológicos del cielo. Para entenderlo hay que observar los arquetipos de los monstruos como una conformación de lógicas naturales para definir una intención y sentido ilógico de unión aberrante desde la confusión, la enajenación y separación de intención absoluta. Es decir, la unión es una fuerza inmanente condicionada desde la programación.
    Dentro de esas aberraciones se manifiesta el trinomio masoquista/sadomasoquista/sadista. El centro siempre es relativo porque toma la lógica de los matices en los sentires. Por lo tanto su vibración, frecuencia y energía es más baja, y la palabra clave del inframundo lingúistico modula cada aspecto con el sentir aberrante. De esta manera, pueden polarizarse entre víctimas y victimarios, y los seleccionados para gobernar en perversos tiranos que sonrien y se sienten felices mientras aplastan a sus inferiores, ya que ellos son los esclavos V.I.P. Son sombras del lenguaje representadas por el personaje. En su difierenciación y enajenación, recrean un concepto como entidad espejo movido por su propio sentir. Así se representa al soñador y al soñado en un mismo escenario.

    Lograron la hipnosis de control para el gobierno de almas sellado por MIEDO/DIOS/AMOR como última frontera. La característica de unidad del ser se asocia en la dualidad del hombre desde donde se recrean binomios de conflictos indivisibles por la lógica de su desnaturalización y enajenación consigo mismos. Éstos matrimonios o binomios fundamentales son lenguaje/persona, amo/esclavo, guerra/paz, castigo/pecado, pago/deuda, culpa/perdón y todo un compendio lógico de productos y subproductos nacidos de una misma raíz o fractal. De ésta manera pervierten el núcleo familiar que reproduce la programación de la unidad simbólica del hijo que queda dentro del código madre/hijo/padre como puente relativo en donde el padre juega como sol y verdad, y la madre como luna y reflejo de esa verdad en fases. Así la verdad juega desde el Dios padre en el plano cielo espejándose por el filtro del hijo relativizado con su prisma de la verdad  reflejado en el plano madre tierra del lenguaje. Es una interferencia magistral, cuando en realidad ya somos la verdad manifestada y por lo tanto uno. Como verdad y unidad se encuentran relativizadas al plano del gobierno lingüistico, el lector tenderá a enlazarlos desde el sistema en donde ya está «pensado» y dictaminada la sentencia y la forma relativa.

    2) El gobierno del lenguaje conquistador es una tiranía que constituye opciones para SIMPATIZAR/EMPATIZAR en la elección del hijo relativizado en busca de unión entre el cielo y la tierra. El gobierno externo de éste constructo se representa en la CATEDRAL como manifestación del gobierno de la TRINIDAD MADRE/HIJO/PADRE sobre el ALMA custodiada por GUARDIANES/AGENTES conceptuales autocorrectores. Catedral EVOLUCIONADA en la política(RELATIVIDAD) en donde se constituyen los «poderes separados del ESTADO» y un sistema gobernado por el lenguaje de poder de una FICCIÓN LEGAL en donde se consuma el contrato de dualidad y la transferencia del poder y la responsabilidad desde los gobernados, es básicamente una RENDICIÓN, sólo posible en una ilusión.

    De ésta manera quedan a disposición del lado del pueblo los conceptos ambigüos y relativos, mientras del lado del gobierno DIOS/AMOR quedan los «absolutos» Voluntad, Consciencia, Inteligencia, Verdad, Creatividad, Libertad, y la VOZ del pueblo. ¿Quién escucha? ¿Quién obedece?

    Cuando la población se transforma en masa sucede la hipnosis colectiva cambiando la realidad para vivir en una ficción llamada MUERTE/MIEDO.

    3) Se sale de ésta prisión ficcional de los constructores del lenguaje, únicamente con la libertad de regresar cada uno a su casa que es la unidad del sentir, ya que nadie necesita de un permiso de su propio lenguaje representado en una autoridad cedida en el exterior. Así se puede pensar fuera de la caja y recuperar lo suyo. El número de libres determinará el tiempo de la caída total de este sistema perverso.

    La mayoría cree que piensa por eso nadie se entiende ni se pone de acuerdo claramente, especialmente en lo importante porque obedecen a un propósito ajeno de servicio, y por eso necesitan un puente, un intermediario, un pontífice. Es así que al ser pensados, la palabra pierde valor y poder, al no distinguir lo verdadero de lo falso filtrado desde la lógica del gobierno interno, palabras expresadas en la continua delegación de responsabilidad hasta para bendecir/bien decir/ser auténtico. Mientras los que maldicen son agentes del sistema enojándose porque la verdad «absoluta» no la puede tener nadie, lógicamente, salvo el gobierno. ¿Quién es nadie?
    Cuando alguien se libera espontáneamente y no sabe el cómo fue, intentan buscar información, una cobertura racional, para caer en las redes de control filosóficas y «espirituales» junto con las ovejas descarriadas que han pastoreado. Otros son captados por sectas para ser ilustrados y formados como papas en un método creativo como el de los dos pilares de la masonería para caer en una hipnosis profunda ya que lo realizan desde los planos del lenguaje, es decir, terminan sirviendo a la tiranía. Otros caen en el espiritismo para confirmar su carencia de poder en un comercio simbólico con el gobierno que siempre cobra sus deudas desde sus redes lingüisticas. De éstos intentos creativos fallidos se generaron los símbolos aberrantes(monstruos) que necesitaban como arquetipos lógicos ambigüos y regresivos para ajustar un argumento racional que se enlazan desde el cielo a la tierra profunda de la lava del miedo que demarca el lugar preciso en donde se esconden estos ocultos soberbios y asustadizos INQUISIDORES del lenguaje. Debajo de cada hermita, iglesia, catedral, de cada obelisc, templo masónico, pirámide, debajo de cada faro/torre, rascacielos significativo, en Bancos importantes, Vaticano, Onu, casas de gobierno, y en cualquier edificio reconocible por sus inmundos sellos.

    El «nuevo» lenguaje informático es esclavitud absoluta. Si antes la mayoría no tenía idea del lenguaje que usaba, menos con el siguiente, sin embargo comprendiendo el primero se pueden tomar medidas cuando aparezca la seductiva VOZ del engaño del DIOS transhumano transmitiendo desde cada templo máquina directamente desde bolsillo y cartera de cada alma receptora, ya que lo sabrá todo de todos.

    El engaño:

    Persona

    Lenguaje/sentir/persona

    Lenguaje

    Los binomios y trinomios demarca un centro, oculto o enmascarado que los unifica.

    ¿Cuál es el mejor lugar para esconder al enemigo?
    ¿Recuerdan troya?
    ¿Cuál es nuestro lenguaje original?

    ¿Cómo se sintió la mentira?

    Ahora que sabemos que todo este mundo 2d es ilusorio.

    ¿Puédes sentir el mundo real?

    Nosotros somos ese niño juguetón que hace posible cualquier cosa.
    Cuando lea la biblia o cualquier livro, la verdad no estará allí. Si lo lee de ésta manera, lo comprenderá y tendrá VOZ. Por eso es mejor sentir la naturaleza que leerla.

    ¿Puede ser dañada la verdad?
    ¿Por qué se cuida la mentira?

    Verdad es sentir verdad

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