Por qué creo que sí se debería legalizar la eutanasia

Javier Sádaba

"Por eutanasia se entiende en nuestros días la decisión libre de que le quiten la vida a uno si se dan las siguientes condiciones: intenso dolor o sufrimiento, irreversible enfermedad cercana a la muerte y carencia de alternativa alguna; y se discute hoy si entre tales condiciones habría que incluir el cansancio vital", dice el filósofo español Javier Sádaba.

Hablaré en todo momento de eutanasia y no de muerte digna. Esta última expresión traduce la ortotanasia –muerte natural de un enfermo desahuciado sin prolongar su vida y su agonía con medicamentos– con un origen más religioso y una amplitud conceptual excesiva.

Por Javier Sádaba, filósofo

Si nos quedamos en esa amplitud, hay que decir que morir dignamente significará respetar la libertad del individuo al final de su vida. El uso de la expresión en su sentido más restrictivo se apoyó en textos del corpus hipocrático en donde se dice explícitamente que no se debe ayudar al enfermo a morir. Hay que añadir inmediatamente que muchos médicos no siguieron al maestro Hipócrates, fundador de la medicina, y que filósofos –como es el caso de Platón o los estoicos– contemplaron como algo natural que uno acelere su muerte si la situación lo requiere. Y esto nos lleva directamente a la eutanasia o buena muerte, que es eso lo que quiere decir en griego. Parece que fue Suetonio quien la utilizó por primera vez. Ya en la Modernidad reaparece con Bacon y Tomás Moro. En la actualidad ha cobrado carta de naturaleza en 1935 con Arthur Koestler y en 1974 con un manifiesto de personas relevantes en el campo de la ciencia. A ello hay que sumar una serie de casos conflictivos –sobre todo el de la norteamericana Karen Ann Quinlan– que conmocionaron a la opinión mundial.

La eutanasia debe estar claramente regulada

Dejando de lado la etimología, por eutanasia se entiende en nuestros días la decisión libre de que le quiten la vida a uno si se dan las siguientes condiciones: intenso dolor o sufrimiento, irreversible enfermedad cercana a la muerte y carencia de alternativa alguna; y se discute hoy si entre tales condiciones habría que incluir el cansancio vital. La eutanasia, para ser tal y además de lo dicho, debe estar claramente regulada. En los Países Bajos, el primer y único Estado en el mundo en donde está regulada con nitidez, se puede castigar con 12 años de cárcel a quien la ejecute sin atenerse a las normas establecidas. Esto es la eutanasia y no las distorsionadas imágenes provenientes de aberrantes hechos entre los que destaca, para su desgracia, el nazismo. O una hipereugenesia que desechara todo lo humano deforme.

Esto es un simple recordatorio de lo que es la eutanasia y que debería pertenecer a la cultura general. Pero si no queremos hacer un análisis aislado hemos de contextualizarla. Y de esta manera entenderemos mejor de qué estamos hablando, al menos en nuestro mundo cultural.

La muerte es la sombra de la vida

Frente a la vieja idea de que existe la vida y después la muerte, lo real es que van juntas, que la muerte es la sombra de la vida, que nacemos muriendo y que, por tanto, somos vida-muerte. Y esto es decisivo… sólo que se necesita forzar un tanto la imaginación e ir a la otra cara de las cosas: supongamos que uno, antes de venir a la existencia y fuera, en consecuencia, pura posibilidad, pudiera decidir o pedir a quien fuera venir o no a este mundo. Hay casos extremos en los que, sin velo alguno de cómo viviríamos, dijéramos que sí o que no. Quienes estuvieran afectados por una grave enfermedad es alto probable que se negaran, mientras que los que habrían de gozar de una excelente existencia se sentirían inclinados a dicho gozo. Pues bien, si, con velo que tape mi real existencia, me lo preguntaran, dudo mucho, y me hago portador de la media, que me interesara aterrizar en la Tierra, pasar de la potencia a la existencia. ¿Por qué? Porque si somos un suspiro entre dos nada, como dejó escrito el sabio Simónides, y sin entrar en los que profesan una determinada fe, la vida está llena de frustraciones porque importantes deseos no se cumplen, porque las enfermedades nos atenazan y porque la muerte de los seres queridos y la nuestra es un trauma total. Que existan bienes no se niega, sólo que lo que impera es el poco tiempo pisando la Tierra, los muchos males que nos aquejan y la cesación total. Una broma macabra. Pero de lo imaginable y deseable hemos de bajar. Y una vez que existimos, sean las causas que sean, nuestra tarea consiste en vivir lo mejor posible. No hay más remedio que partir del hecho de estar vivos aunque se nos haya otorgado la vida sin nuestro permiso. La cuestión suele plantearse sobre si tiene o no sentido la vida. Tal vez habría que plantearlo, para evitar quisquillosas distinciones lingüística sobre si merece la pena o no vivir. Y ahí se instala, como mínimo, la duda.

La existencia es un semicírculo… hacia la inmortalidad

Partamos, por tanto, del hecho de que existimos. Y es que la existencia no es un don o un regalo, sino un hecho o dato fruto de la evolución. Hemos llegado al Homo sapiens, por el momento, desde las bacterias, las arqueas y los eucariotas. Lo olvidamos con frecuencia y pensamos, explícita o implícitamente, que provenimos de lo alto, o bien que crecemos desde abajo diseñados de modo inteligente. La existencia, constitutivamente y en principio, no es como un segmento con inicio y fin, ni un segmento que no tiene fin como en las religiones que incluyen la inmortalidad, ni un círculo como en la rueda de las reencarnaciones de la sabiduría hindú. La existencia, por el contrario, es un semicírculo que alcanza el punto máximo hasta bajar y desaparecer. En términos generales, llamamos juventud, madurez y vejez a las tres partes del semicírculo.

Por el momento una máquina no es capaz de entender un chiste, síntoma de que reírse de verdad es tan necesario como difícil, especialmente en un mundo tan aburrido y mustio como el que hemos creado

Max Scheler, un filosofo ya olvidado y sumamente inteligente, describió cómo va cambiando la noción del tiempo a medida que desciende el círculo; se va acortando hasta que nada queda. Es ese el proceso vital que, con excesiva frecuencia, es precedido por la tortura de la agonía. Añadamos que los últimos avances y las previsiones en inteligencia artificial y la biología sintética, entre otros desarrollos de la ingeniería y la biología, pueden hacer que la curva se alargue tanto que los sueños de inmortalidad se aproximan a la realidad. En este caso pasaríamos del Homo sapiens a otro ser distinto y superior. Tal salto podría alegrar a unos y asustar a otros. Lo sensato es estar abierto a lo nuevo y aprovecharlo, y a lo malo para desecharlo. Por el momento una máquina no es capaz de entender un chiste. Síntoma de que reírse de verdad es tan necesario como difícil. Especialmente en un mundo tan aburrido y mustio como el que hemos creado.

Derecho a desaparecer de entre los mortales

Antes de continuar, y también a modo de recuerdo, diré algo que, al menos, sirva para sostener por qué habría que legalizar la eutanasia. (Por cierto, la carga de la prueba tendría que estar en los que restringen la libertad y no en los que la reivindicamos). Que si está en mis manos dedicarme al sexo, a la música o a la filosofía, en mis manos estará no dedicarme a ninguna. O si nadie me ha pedido permiso para venir a este mundo, no se ve que se lo tenga que pedir a nadie para marcharme. Aun así, lo primero a afirmar, puestos ya a ofrecer alguna prueba a su favor, es que si se puede retirar la ventilación artificial a un enfermo, no se ve la razón de prohibir una inyección letal. Si puedo no hacer X para que Pablo muera, podré hacer X para que Pablo muera. En segundo lugar, si me puedo suicidar, igualmente podré decirle a otro que me ayude a suicidarme. Si Pablo quiere desprenderse de su dinero, podrá pedir a Pedro que le ayude a esa obra como a cualquier otra. Y si, como lo recogen las leyes españolas de 1986 y 2002, el enfermo tiene derecho a rechazar cualquier tratamiento, derecho tendrá también a no recibir tratamiento alguno y, en consecuencia, desaparecer de entre los mortales.

El dolor-sufrimiento es el mayor de los males

Voy a añadir tres argumentos más que son, tal vez, los más conocidos, pero intentaré ampliarlos o matizarlos. Son los siguientes: la libertad, el dolor y la propia imagen. Suponemos que somos libres y, como tales, salvo patologías que la anulen, pensamos que los otros son libres y, por tanto, responsables. Las neurociencias, sin embargo, están reduciendo la libertad al mínimo. En este sentido, si se duda de la libertad del paciente, otro tanto habrá que hacer del profesional de la salud. Y si se añade que el estado del paciente reduce casi a cero su capacidad de decisión, digamos que, como en el amor, a veces una situación extrema incluso da más lucidez. En cualquier caso, uno es titular de su cuerpo, de su vida y de su muerte y, si expresa con claridad cuál es su voluntad, se debe respetar. Respecto al dolor que cuando va más allá del cuerpo llamamos sufrimiento, hemos de decir, con Milton, que es el peor de los males. La eliminación del dolor es uno de los principales fines, si no el principal, de la medicina y de la moral. Si uno malvive con dolor es lógico que prefiera no vivir para así no padecer. Esto es básico. Y no entenderlo suena a pésima intención o imbecilidad. Y en relación a la imagen que uno tiene de uno mismo, al espejo en el que se ve, pueden darse situaciones en las que su figura esté tan deteriorada y los dolores tan agudos que la eutanasia sea, según su voluntad, la solución deseada. Estos tres pilares de la argumentación proeutanasia parece que son casi imposibles de refutar.

La eliminación del dolor es uno de los principales fines, si no el principal, de la medicina y la moral

Retirar la medicación si ya no hay nada que hacer

Alguna observación más antes de pasar a contemplar cómo está la situación en España. Hay dos modos de actuar que no son eutanasia pero que están de alguna manera emparentados con ella porque son más comprensivos y, salvo dogmáticas excepciones, más tolerantes. Uno es el llamado LET o limitación del esfuerzo terapéutico. Si ya nada hay que hacer sino simplemente mantener con los fármacos y la tecnología a quien es pura biología y sin ninguna biografía y, además, sin posibilidad de retorno, lo sensato es retirar la medicación en cuestión. Lo entiende hasta un niño. O lo entiende mejor, porque el niño carece de los prejuicios y embotamiento de los mayores. Lo contrario sería obstinación terapéutica, algo a lo que incluso, que ya es decir, el Vaticano no se opone. Es de puro sentido común. Y es que en los casos en los que se ha dejado vivir artificialmente años a personas sin ninguna posibilidad de cura, se han solido juzgar, ya pasado el tiempo, no como una buena intención, sino como pura arbitrariedad. Es obvio que hay que hacer distinciones en función del enfermo y de los medios excepcionales o no a utilizar, pero el concepto es claro.

Para qué vale el testamento vital

Por otro lado, ha ido penetrando en el cuerpo social la idea de hacer un testamento vital, algo que se sigue de las leyes antes mentadas y del consentimiento informado. Nace en EE. UU. en los sesenta como living will, de la mano de Luis Kutner y llega a Europa a través de Bélgica. Se conoce también como voluntades y hasta planificaciones anticipadas. Se trata de un documento en el que, bajo amparo jurídico, como puede ser un notario o varios testigos, se especifican una serie de enfermedades que quien las pudiera padecer se opone a que sean tratadas. Dicho documento se añade a la historia clínica del enfermo real o posible. Y debe existir un registro nacional que las reconozca. En los últimos años se ha introducido el llamado PAD, que los americanos desde 1991 llaman PSDA y lo que intenta es planificar a lo largo de la vida los deseos de no tratamiento. Esta idea de enfocar todo como proceso facilita externamente todo el desarrollo. No me queda tan claro, sin embargo, que alivie al potencial o real paciente. Al mismo tiempo se convierte en una sopa de letras que puede ofuscar al enfermo. Y al sano.

El testamento vital pasó a España y lo incorporó la asociación Derecho a Morir Dignamente. La asociación se fundó en 1984 y tuvo como su cabeza visible a Salvador Pániker. Como dato curioso, en 1966 había escrito Pániker Conversaciones en Catalunya. La asociación, como todas las que operan en el mundo, busca la legalización de la eutanasia pero insistiendo en la libertad del paciente para, por ejemplo, conformarse con los cuidados paliativos, puestos en marcha por la enfermera Cicely Saunders en 1969. El actual presidente es Luis Montes, injustamente castigado en el ya tristemente famoso “caso Leganés”. Ciertas fuerzas oscuras religiosas le denunciaron. Tan oscuras fueron que la denuncia fue anónima, es decir, cobarde. La asociación quiere que se quite del Código Penal del año 1995 la pena de 6 a 8 años de cárcel para la eutanasia y de 2 a 5 para el suicidio asistido, primo hermano de la eutanasia. La mejor forma, por cierto, de saber en qué consiste el suicidio asistido es recordar a Ramón Sampedro en 1995, tetrapléjico, pidiendo que le aplicaran la eutanasia. Se consideraba una cabeza atada a un tronco de árbol. Su caso dio la vuelta al mundo y ha sido inmortalizado en un filme, Mar adentro. Se le ayudó a morir y su posible causa penal fue archivada.

La asociación Derecho a Morir Dignamente tiene aproximadamente 4.000 socios. No son muchos, pero el problema que existe con el testamento vital es que se conoce poco y sus defensores deberían ser muy pedagógicos para extender su conocimiento. Por otro lado, continúa siendo engorrosa toda la parte burocrática. Y, además, los modelos varían y no es fácil que uno escoja aquellas enfermedades que considere más oportuno tener en cuenta. La iglesia católica y sus seguidores defienden una especie de testamento vital contra el encarnizamiento terapéutico. No haría falta puesto que, salvo algún fundamentalista de la primera hora, todo el mundo está de acuerdo. Y su oposición a la eutanasia está en la esencia de su doctrina. Como suelen afirmar, en la vida y en la muerte somos del Señor. Solo cabe contestar: amén.

Que cada uno haga con su vida lo que le dé la gana con tal de que no nos imponga su visión de este mundo y, encima, del otro

Y ya dentro de la curiosidad, recordemos que algo parecido han hecho los testigos de Jehová rechazando las transfusiones de sangre y los hemoderivados. No creo que me hagan caso si les digo que su interpretación de la Biblia no es la correcta y que el nombre del Dios de la Biblia no es Jehová, sino Yabe. Pero que cada uno haga con su vida lo que le dé la gana con tal de que no nos imponga su visión de este mundo y, encima, del otro.

Opiniones a favor y en contra

Por último, pondré a un lado y a otro lo que pienso que son los datos que nos permiten pensar en la pronta o no legalización de la eutanasia. Once de los partidos políticos españoles incluyen en su programa la legalización en cuestión. Lo que importa es que no hagan como el PSOE que la introdujo en el programa de 2004 y hasta hoy no ha dado un paso más. Entre aquello que puede retrasarla o impedirla habría que colocar lo siguiente: seguir al pie de la letra a Hipócrates cuando muchos médicos de su tiempo no le siguieron; si, por otro lado, miramos a Platón o a los estoicos, la eutanasia se considera normal; la Conferencia Episcopal, todos sus tentáculos y la influencia en el gobierno de turno; la OMS, que en nada ayuda a su legalización; los grupos de cristianos con sus redes funcionando a tope; los seudoprogresistas que no comprometen su supuesto progresismo de manera clara y pública; el Colegio de Médicos con su larga tradición conservadora; la Constitución Española, que es criptocatólica, además de los concordatos que continua manteniendo con el Vaticano; las falsas imágenes que todavía existen entre la gente y que no han sido pedagógicamente desmontadas; y finalmente un Código Penal con las penas antes citadas y que intimida a todos. Aunque un 70 por ciento de las personas consultadas estén a su favor y más del 50 por ciento de los médicos también.

Si nos volvemos ahora a los aspectos que miran a favor de la eutanasia diría lo siguiente: la labor de la asociación Derecho a Morir Dignamente, que esperemos que dé sus frutos; el aliento de otros países europeos, especialmente de Holanda y Bélgica; los tantos por ciento antes señalados; las publicaciones, conferencias y asociaciones que aumentan día a día su volumen de difusión; y un ambiente que cambia con rapidez y que se nota en la actitud de la gente en cuanto viven de cerca el proceso de la muerte.

Se puede concluir que la corriente a favor de la eutanasia aumenta, que los médicos españoles han de comprometerse como lo han hecho sus colegas europeos y que el compromiso, enemigo de la cobardía, nos atañe a todos. Ante el absurdo de tolerar el dolor evitable, y sin oponernos a quien desee los analgésicos y la sedación en los cuidados paliativos, hay que levantar la voz y colocar la eutanasia en nuestras manos.  

17 COMENTARIOS

  1. Compartimos ampliamente su opinión en relación a la eutanasia. No obstante, nos gustaría plantearle una pregunta: ¿Tienen los médicos la obligación de ayudar a morir al enfermo, o deberían tener el derecho a negarse a ello si, por motivos de conciencia, no deseasen hacerlo? Es decir, ¿la libertad que debería tener cada uno para decidir el momento de su muerte impone un deber positivo en los demás, o simplemente legitima la acción de aquellos que voluntariamente quieran ayudar al enfermo?

    Un cordial saludo desde http://www.revistalibertalia.com
    Mucha suerte con este nuevo proyecto filosófico.

  2. Es un tema complicado y al mismo tiempo delicado porque los toros desde la barrera se ven de forma diferente.
    Mi posición es que la libertad individual es lo primero que ha de defenderse, bajo esta premisa establezco tres supuestos.
    A. La persona esta sana. En caso que la persona solicitara la eutanasia entiendo que sería un suicidio asistido por lo que se debería plantearse si es ético el suicidio.
    B. La persona esta enferma.
    B.1 La persona esta enferma pero es libre de tomar sus propias decisiones.
    En este caso primero habría que plantearse si su decisión tomada libremente repercute en la limitación de la libertad de otro ser humano. Vamos a suponer que no, porque sino, se limitarían los derechos de la otra persona. Por lo tanto sería una cuestión de dos personas una que la pide y otra que la acepta libremente, el asunto es que en este punto se plantea otro problema a resolver que sería lo que se debería de entender por persona enferma.
    B.2 La persona esta enferma y no es libre de tomar sus propias decisiones, en este caso al no ser libre la persona, no puede ser decisora de sus acciones, con lo cual se plantea el problema de como establecer cuando se puede y cuando no.

    En resumen antes de resolver el asunto de la eutanasia creo que es necesario ponernos de acuerdo en lo siguiente:

    -¿Es moral el suicidio asistido?
    -¿Que es una persona enferma?
    -¿Una persona podría decidir sobre la vida de otra persona?

    Muchas gracias por leerlo.

    Juan Mª Buenaventura Zabala

    • La respuesta a tu tercera pregunta : Precisamente por eso lo suyo es tener firmado el llamado testamento vital, o sea qué hacer en caso de que yo no pueda decidirlo. ser donante o no , aparatos sí o no … en fin todos eso.
      La segunda ¿ Qué es una persona enferma = cualquiera que para vivir día a día signifique dolor y sufrimiento tanto físico como psicológico.

      Y mi respuesta a la primera, Sí categórico porque dejar que una persona, habiendo medios para evitarlo, quiera desaparecer de este mundo y no pueda es inmoral y muy muy cruel además de cínico por parte de aquellos que es contra natura o anti natural porque …. ¿ qué es un respirador artificial?? muy natural no es ¡¡¡¡¡cuidado que no estoy en contra de los avances tecnológicos y de que se usen conmigo tampoco ¡¡¡ lo que quiero decir es que las máquinas naturales no son simplemente , así que quien quiera agonizar rodeado de máquinas ¡¡perfecto ! y a los demás que nos dejen ir en paz y sin sufrimiento.

      Así que ya están establecidos los criterios ahora vamos a luchar porque la “buena muerte” que es lo que significa eutanasia llegue a todos porque ahora los que tienen acceso a ella son los ricos, claro, como siempre y a los pobres que nos den ¡¡¡

  3. Estupendo artículo de Sádaba, no se comprende que todavía no se haya acometido el debate político para la legalización de la Eutanasía. Un gran ejercicio de libertad.

  4. Javier Sádaba ha dedicado gran parte de su reflexión a la Bioética, el primer libro que escribió fue “Hombres a la carta” junto con José Luis Velázquez en 1998 (seguramente la primera bioética laica española). Sobre la Eutanasia lleva escribiendo desde 1982 con el artículo publicado en El País “La muerte moderna”. En los últimos tiempos está trabajando mucho sobre eutanasia y ética. Este artículo es una síntesis perfecta de su pensamiento más actual al respecto. Creo que es admirable la labore de información, concienciación y sensibilización que está realizando en este campo.
    Mi tesis doctoral es sobre el pensamiento de Sádaba.
    María del Olmo

  5. Javier Sádaba ha dedicado gran parte de su reflexión a la Bioética, el primer libro que escribió fue “Hombres a la carta” junto con José Luis Velázquez en 1998 (seguramente la primera bioética laica española). Sobre la Eutanasia lleva escribiendo desde 1982 con el artículo publicado en El País “La muerte moderna”. En los últimos tiempos está trabajando mucho sobre “Eutanasia y Ética”. Este artículo constituye una interesante síntesis de su pensamiento más actual sobre el tema. Creo que es admirable la labor de información, concienciación y sensibilización que está realizando en este campo.
    Conozco un poco la cuestión porque mi tesis doctoral es sobre el pensamiento de Sádaba.
    Un saludo
    María del Olmo

  6. Es una inmoralidad dejar vivir a una persona que desea morir porqué su vida en un sinvivir sin posibilidades de recuperación, hay que respetar su decisión, su valentía y el valor de la persona que la ayuda a cumplir esta decisión.
    Yo estoy a favor totalmente de la vida, pero en estos casos es infame que una/s persona/s decidan lo que tiene que hacer una persona con una enfermedad irreversible.
    Todo mi apoyo a estos y estas valientes.

  7. La derecha española practica la hipocresía absoluta. Lo mismo que la Iglesia Católica. Niegan sistemáticamente que existan personas que defiendan la eutanasia (un 70% a favor) y prefieren los cuidados paliativos, que todo hay que decirlo se practica con cuentagotas. Mi abuela, de 87 años tenía un sarcoma muy agresivo. Es uno de los cánceres más dolorosos. Estuvo ingresada en un hospital bilbaíno, donde los viejos terminales son aparcados. Este hospital está mangoneado por ultra-católic@s que campan a sus anchas por el centro. Hay capilla, cura y monjas. Mi abuela tuvo 3 días de agonía y esos tres días los pasó gritando. Pedí que le aliviaran el dolor, y la oncóloga católica ella, me dijo que se le administraba “lo suficiente”… Una monja que iba a vigilarla, y en un momento dado le cogí de la mano y le dije “hermana, mi abuela se muere”, la monja retiró su mano con gesto muy agresivo y sin decir ni palabra salió de la habitación: esa es la caridad cristiana que caracteriza a los creyentes, sobre todo a curas y monjas, que salvo raras excepciones, son un@s SÁDIC@S, MÁS MALOS QUE LA TIÑA. Nunca he perdonado ni perdonaré al PNV, lo que indirectamente sufrió mi abuela, por no controlar a esos vampiros metomentodo.

  8. “La muerte provocada no es la solución a los conflictos de la sociedad, ni en los casos de eutanasia ni de aborto” – Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid.

    Voy a desmontar poco a poco los argumentos de Javier Sádaba a favor de la eutanasia.

    Libertad para elegir:
    “Uno es titular de su cuerpo, de su vida y de su muerte” Si tú no te has dado la vida a ti mismo, ¿quién eres tú para quitártela, sino es algo tuyo propio? Además, según este argumento, el suicidio, a cualquier edad, debería ser legal.
    “Si expresa con claridad cuál es su voluntad, se debe respetar.”  Si yo quiero suicidarme tirándome de un edificio, creo que nadie en su sano juicio me dejaría. Es más, muy posiblemente me llamarían loco, psicópata…
    “Si está en mis manos dedicarme al sexo, a la música o a la filosofía, en mis manos estará no dedicarme a ninguna. O si nadie me ha pedido permiso para venir a este mundo, no se ve que se lo tenga que pedir a nadie para marcharme.”  ¿Eres tan egoísta? No crees que pueda ser un regalo… ¿si te regalan un coche serías capaz de tirarlo solo porque nadie te ha pedido permiso?

    Dolor: El dolor cuando va más allá del cuerpo lo llamamos sufrimiento.
    “La eliminación del dolor es uno de los principales fines, si no el principal, de la medicina y de la moral.”  Sí, completamente de acuerdo, pero no a costa de cometer otra inmoralidad, como sería un homicidio.
    “Si uno malvive con dolor es lógico que prefiera no vivir para así no padecer.”  Sí. claro, pero hay personas que prefirieren vivir con dolor para estar con sus familias y para ser más felices…se llama generosidad. Por otra parte, si uno malvive con pobreza es lógico que prefiera no vivir así, pero eso no significa que quiera morir para así no padecer, existen otros medios para superar esa pobreza o ese dolor, en este último caso esos medios son los cuidados paliativos, y no la muerte, que además causará un gran dolor a sus familiares. ¿O es qué cuando muera recibirás ya por fin la herencia…? O a lo mejor resulta que sale más barato deshacerse del abuelo…

    Imagen:
    “Y en relación a la imagen que uno tiene de uno mismo, pueden darse situaciones en las que su figura esté tan deteriorada y los dolores tan agudos que la eutanasia sea, según su voluntad, la solución deseada.”  Es curioso que en momentos tan importantes de la vida de una persona lo único, de las pocas cosas de que le importen a uno sea su propia imagen. Y según este argumento alguien que se considere a si mismo feo tiene todo el derecho del mundo a suicidarse… ¿Entonces por qué nos quejamos de todos los suicidios que se dan al año? ¿Acaso sabemos si no son por causas como esta? Finalmente, en contra de este argumento, tengo que añadir que Javier Sádaba añade: “[…] y los dolores tan agudos que […]” lo cual implica que este argumento, por sí solo, no debe ser tan irrefutable.

    “Estos tres pilares de la argumentación proeutanasia parece que son casi imposibles de refutar.”  Parece que no son tan irrefutables. ¿Y esta frase la dices para convencerte a ti mismo o a los demás?
    “Que cada uno haga con su vida lo que le dé la gana con tal de que no nos imponga su visión de este mundo y, encima, del otro.”  En esto estoy de acuerdo. Pero cabría matizar que los actos de cada uno tampoco perjudiquen a la libertad y felicidad de otros ni la propia. Y a esto me responderán los que están a favor de la eutanasia: Si no se aprueba la eutanasia se esta limitando la libertad, y en algunos casos también la felicidad. Pero yo os respondo: Quizás tus conceptos de libertad y felicidad son erróneos. Muchos creen que la libertad es poder hacer los que quieras cuando quieras. Pero no es así, la libertad es poder hacer el bien, porque al hacer el mal te esclavizas, que es lo contrario a libertad. Pero bueno, dejo aparte estos temas… No hay que ser un egocéntrico que solo piensa en su propia libertad y felicidad, también hay que plantearse si tu decisión de eutanasiar va a perjudicar a otras personas, y yo te aseguro que si lo va hacer.

    Aparte de las anteriores razones por las que se decide eutanasiar existen otras de menos peso que en muchos casos son las decisivas y en otros muchos las razones por las que los familiares, e incluso a veces los médicos, deciden eutanasiar al paciente sin su consentimiento. Estas son: las ganas de recibir ya la herencia o la gran carga económica que supone para la familia mantenerle en el hospital; la soledad* que pueda sentir el enfermo, que en muchos casos no es culpa suya sino de sus familiares que más tarde le mataran con el nombre de eutanasia; y existen múltiples causas más…

    Como dato extra: no conozco ningún católico que este a favor del a eutanasia, sin embargo, sí que existen personas no católicas, de otras religiones e incluso ateos y agnósticos que estén en contra de la eutanasia. Y según ese sentido común que tanto has mencionado, si todos los de una parte están en contra, pero además hay personas de la otra parte que también están en contra será que lo lógico, moral y normal es eso.

    Testimonio de una mujer en contra de la eutanasia: https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/63515/una-madre-explica-antes-morir-por-que-oponia-.html )
    Esta mujer se opuso a la eutanasia teniendo un cáncer de mama. En su testimonio contra la eutanasia, recogido por “religiónenlibertad” aporta importantes argumentos en contra que recomiendo que lean.
    Afirmaba que haber decidido eutanasiar le habría robado a si misma y sus familiares y amigos “una increíble cantidad de alegría” y una felicidad plena equivalente a algunos de los días más importantes de su vida, como su boda o el nacimiento de sus hijos, entre otras cosas…

  9. debería legalizarse por una razón muy aceptable, ya que es muy difícil ver a un familiar o algún conocido sufriendo, y mas cuando te dicen que lo han desahuciado.
    pero esto no quiere decir que si la persona se quiere morir sin tener alguna enfermedad o algo por el estilo no debería de aprobarse ya que estarían cometiendo un delito, esta inyección debe de tomarse con responsabilidad y para que ya no sufra la persona no para que sea una forma cobarde de huir de los problemas.

    • entonces…matarías a una persona para que TÚ no sufras???? porque en cuanto respecta al paciente existen los cuidados paliativos que alivian su dolor

  10. La eutanasia produce un sufrimiento adicional a familiares y profesionales que están con el paciente, independientemente de la legislación vigente.
    Es por eso que recomendamos desde el principio, pensar en un buen soporte de tratamiento paliativo que ayude al paciente y a los familiares para evitar una actuación de este tipo.
    Los modernos equipos de paliativos evitan el sufrimiento del paciente con todo un arsenal terapéutico que incluye la sedación paliativa en las 2 o 3 últimas semanas de vida.
    https://www.glioblastoma.expert/eutanasia
    Si quiere tener información sobre el cáncer cerebral, su tratamiento y las últimas novedades consulte nuestra web:
    https://www.glioblastoma.expert/
    o nuestro blog:
    https://www.glioblastoma.expert/blog
    Dr. Marcos Escosa

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