¿Debemos ser optimistas o pesimistas sobre el futuro de nuestra salud mental?, le preguntamos al experto Antoni Talarn. Y nos responde:
¿Debemos ser optimistas o pesimistas sobre el futuro de nuestra salud mental?, le preguntamos al experto Antoni Talarn. Y nos responde: "Yo, con la información que tengo –ni mucha ni toda–, soy muy pesimista. Nuestra salud mental como especie depende de muchas variables, pero las sociales para mí son cruciales. Vivimos en una época cargada de individualismo, competencia, sálvese quien pueda, lucro por encima de todo, inseguridad del trabajo, el éxito como parámetro del valor personal, hiperconsumo como camino a la felicidad...". © Ana Yael.

¿Está la salud mental ahora más en peligro que nunca? ¿Los problemas mentales van en aumento en nuestra sociedad? Antoni Talarn es una de las personas que mejor nos pueden responder. Es psicoterapeuta y doctor en Psicología especialista en Psicología clínica; es profesor de Psicopatología de la Facultad de Psicología de la Universitat de Barcelona; trabajó en el Laboratorio de Neuropsicofarmacología del hospital de Sant Pau, de Barcelona. Así que conoce muy de cerca el mundo de la mente y qué factores la ponen en riesgo, y de los fármacos para recuperar su salud.

Antoni Talarn (Barcelona, 1959) es doctor en Psicología especialista en Psicología clínica, psicoterapeuta y profesor de Psicopatología en la Universitat de Barcelona.

“Es lícito plantearse la pregunta de si la humanidad progresa o no. De si los cambios, veloces, constantes, sorprendentes a veces, realmente mejoran, en conjunto, la calidad de vida de la humanidad”. Buena parte de lo que Antoni Talarn sabe sobre este tema lo ha recogido en el libro Globalización y salud mental, publicado por la editorial Herder, que reúne textos suyos y de otros autores. A él pertenecen estas palabras y en él reflexiona largo y tendido sobre esta idea. ¿Hemos mejorado como especie? ¿La evolución ha sido realmente hacia adelante en un sentido siempre positivo y solo positivo? Vamos a preguntárselo a él directamente y vamos a ver durante esta entrevista si tenemos motivos para ser optimistas o más bien es al contrario, si nos sobran las razones para no serlo… Bueno, ya no habrá sorpresa sobre su opinión: el titular es un spoiler en toda regla. Vale, despejado todo el misterio sobre lo que Talarn piensa en este sentido, veamos por qué lo piensa, qué circunstancias le llevan a este pesimismo sobre la salud mental global de los seres humanos.

La globalización suele entenderse como un problema económico, pero Talarn reflexiona sobre ella como un fenómeno social y cultural con claras consecuencias para la salud, la mente y el estado de ánimo del individuo. En Globalización y salud mental, analiza el impacto que la globalización tiene sobre los ciudadanos del mundo desarrollado y rico desde diferentes perspectivas, pero siempre bajo una visión psicológica. Aquí va un adelanto de su diagnóstico: los problemas mentales están sobreestimulados por la sociedad en la que vivimos. Tenemos más, pero ¿somos mejores? ¿Y más felices? Hablamos de todo ello con él.

¿Qué es la globalización?
De entrada, es necesario diferenciarla de la mundialización, que designa procesos próximos pero no idénticos. De modo muy resumido, podríamos acordar lo siguiente:

  • La mundialización es el proceso por el cual los ciudadanos del mundo comparten una determinada experiencia, un valor, un bien, un problema o cierta información. Gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, estos flujos de interacción siguen un curso acelerado e imparable. En el mismo se dan acciones y reacciones en muchos ámbitos diferentes: la economía, la política, la tecnología, la cultura, los propios medios de comunicación, el derecho y el medio ambiente… Los acuerdos sobre el cambio climático, la difusión de las películas de Hollywood o la fama universal de Leo Messi serían ejemplos de esto. La globalización, en este sentido, es una de las facetas que presenta la mundialización.
  • La globalización, por su parte, es una forma de expansionismo, y como tal está presente desde los albores de la humanidad. Pero lo que caracteriza a esta variedad de neocolonialismo es el extraordinario vínculo surgido entre la economía y la política. En realidad, la globalización es una forma de acción política, de alcance mundial, guiada por la economía capitalista de corte neoliberal. Su objetivo es la conquista y control, no de territorios como antaño, sino de los parámetros que definen la economía financiera y de las personas: los ámbitos laborales, legales, fiscales, del comercio, del consumo…

Evidentemente, la globalización no es total. Las diferencias entre países ricos y pobres aún son enormes. Muchas personas pueden viajar libremente, no todos disponen de la misma tecnología, hay tratados y leyes que dificultan las exportaciones a los países pobres. La globalización, por tanto, es un proceso en marcha, más que una realidad acabada.

“La mundialización es el proceso por el cual los ciudadanos del mundo comparten una experiencia, un valor, un bien, un problema o cierta información. La globalización es una forma de expansionismo”

¿Cómo afecta a las sociedades? ¿Qué riesgos tiene?
Tiene muchos, pero, desde mi perspectiva, el mayor riesgo deriva de su marcado carácter neoliberal. La globalización acaba por imponer un fundamentalismo ideológico que trata de impregnar a todos los miembros de la sociedad con una serie de ideas consideradas verdades indiscutibles. Por ejemplo, la idea de que sin el crecimiento todos estaríamos condenados. Como dicen Laval y Dardot, el neoliberalismo es como una “razón–mundo” cuya característica es extender e imponer la lógica del capital a todas las relaciones sociales, hasta hacer de ella misma la forma de nuestras vidas.

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