10 ideas que nos dejó José Luis Sampedro

José Luis Sampedro nació en Barcelona en 1917 y murió en Madrid en 2013.
El economista, pensador y escritor español José Luis Sampedro nació en Barcelona en 1917 y murió en Madrid en 2013. Imagen por cortesía de la Asociación Amigos de José Luis Sampedro.

“Sin libertad lo que vivo no es mi vida, sino la vida que me imponen”. Esta frase, que salió de la mente y el compromiso de José Luis Sampedro, resume las ideas de este economista, escritor y humanista español. La defendió sin descanso. Y dentro de ese cofre incluía todas las libertades: la personal (“Hazte quien eres. Sin doblegarte, sin hundirte, sin ceder”), de pensamiento (“Para vivir hay que ser libre, para ser libre hay que tener el pensamiento libre y para tener el pensamiento libre hay que educarse”), con respecto al dinero (“Poner el dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe”)… El 8 de abril se cumplen cinco años de su muerte. 

Por Amalia Mosquera

Cuando uno nace en Barcelona (España), su madre en Argelia, su padre en La Habana (Cuba), su abuela en Lugano (Suiza) y su abuelo en Manila (Filipinas), con un año se va a vivir a Tánger (Marruecos), en la adolescencia se instala en Aranjuez (Madrid, España), y después recorre muchos lugares más a lo largo de todo el mapamundi; cuando todo esto pasa, uno destila muchas cosas y todas interesantes. El punto de partida, lo que uno ha mamado en casa y en la vida, no puede ser más prometedor. Dentro bullen, seguro, la tolerancia, la mezcla de ideas, de costumbres, de experiencias, de inquietudes. Así que, una vez sentadas las bases, ya sólo es cuestión de que tu espíritu y tu cabeza sigan con ganas ese camino pretrazado.

Catedrático de Economía, académico y pensador de cabecera

Ese uno era, es, José Luis Sampedro (1917-2013). Y ese uno dedicó toda su vida, bien larga, a dar forma y expresión a esas ideas que bullían en su interior. Fue funcionario de aduanas en Santander primero y después estudió Ciencias Económicas en Madrid, donde tuvo lugar la mayor parte de su carrera profesional. A la economía se entregó, haciendo todo lo posible por que fuera “más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos”. Fue profesor en la Universidad y llegó a ser catedrático de Estructura Económica en la Universidad Complutense de Madrid. Fue directivo del Banco Exterior de España, aunque luego criticó, mucho, muchísimo, a los bancos y su poder. Y, junto a la economía, también vino todo lo demás: la literatura, el pensamiento, las conferencias… Todo entremezclado. Todo en uno. Todo envuelto en un halo de cercanía, sensatez y “filosofía a pie de calle” que lo convirtió en un escritor y orador seguido por masas, el pensador de cabecera para muchos.

Portada del discurso "Desde la frontera" que José Luis Sampedro leyó en junio de 1991 en su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española.
Portada del discurso “Desde la frontera” que José Luis Sampedro leyó en junio de 1991 en su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española.

Fue miembro de la Real Academia de la Lengua, donde ocupó la silla F. En el discurso de ingreso que pronunció el 2 de junio de 1991, titulado Desde la frontera, dijo: “Muy colmado de ciencia está Occidente, pero muy pobre de sabiduría. Es decir, del arte de vivir, más abarcante que la ciencia porque, contando con ella, incluye además el misterio. Ahora no se procura alcanzar la iluminación, sino sentir el latigazo del deslumbramiento. Se busca el estrépito, lo aparatoso, los focos publicitarios; no el silencio, lo auténtico, ni el resplandor tranquilo de la lámpara. Un símbolo de nuestro tiempo es preferir la ducha, rápida, ruidosa y acribillante, en vez de envolverse voluptuosamente en la líquida seda del baño, lento y sosegado. Los países de la periferia conservan, aun en su atraso técnico, más sabiduría y eso es una esperanza para todos, porque cada día es más urgente compensar el desajuste esencial de esta civilización: el de tener muchos medios sin saber ponerlos al servicio de la vida”. Y denunciaba las desigualdades y los extremismos, defendiendo la tolerancia como base esencial para la convivencia. “No hay convivencia sin tolerancia mutua”.

“Muy colmado de ciencia está Occidente, pero muy pobre de sabiduría. Es decir, del arte de vivir”

Publicó una enorme cantidad de libros en vida (de economía, novelas, ensayos, cuentos, teatro…) y, tras su muerte, se siguen editando textos firmados por él. En 2011 recibió el Premio Nacional de las Letras. Diecinueve años tardó en escribir Octubre, octubre (editado por Debolsillo), un libro complejo, el que él consideraba su testamento vital, el más importante de todos los que escribió según él mismo le dijo al periodista Iñaki Gabilondo en una entrevista en Canal+. De él se desprende la idea de que únicamente nos salva el amor, pero un amor entendido no sólo como amor sexual, ni como amor de amistad, sino un amor que significa ansia de vivir, quererse a uno mismo en el sentido de que uno mismo es vida, esta vida, la terrenal, que es de la que Sampedro tenía referencias, en sus propias palabras, y en la que creía.

¡Indígnate, rebélate!

"¡Indignaos!", de Stéphane Hessel con prólogo de José Luis Sampedro, publicado por Destino.
“¡Indignaos!”, de Stéphane Hessel con prólogo de José Luis Sampedro, publicado por Destino.

Se mantuvo joven hasta el final de su vida, con 96 años. Adoptó una posición activa, todo lo activa que su edad le permitía, en las reivindicaciones del 15M, cuando ya tenía 94 años. No acudía a las concentraciones, pero escribió una carta en la que mostraba su adhesión a su lucha y su protesta. Y escribió el prólogo del libro ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel, en el que animaba a los jóvenes a rebelarse. Su secreto de juventud de espíritu y actitud, de fuerza anímica y energía vital, decía, era reírse de todo, especialmente de uno mismo.

José Luis Sampedro, que entendía la muerte como una parte de la vida, aspiraba a morir como un río que llega tranquilamente a su final, el mar. Y así fue. Murió el 8 de abril de 2013 en la cama de su casa en Madrid. ¿Qué ideas nos dejó, cuál era su pensamiento, ese pensamiento “comprometido con los problemas de su tiempo”, según destacaron de él al entregarle, en 2010, la Orden de las Artes y las Letras de España? ¿En qué creía José Luis Sampedro, un referente moral e intelectual “cuya autenticidad y compromiso con la vida se deben reivindicar en tiempos como los que vivimos en los que a la mentira se la llama posverdad”, como dijo Olga Lucas, su viuda, su segunda mujer, en conversación con la Agencia Efe? Hacemos un repaso a sus 10 ideas clave a través de sus propias palabras, tal como él mismo las contó.

Es un referente moral e intelectual con un pensamiento profundamente comprometido con la vida, la libertad y los problemas de su tiempo

1 El deber de vivir la vida. “Se habla mucho del derecho a la vida, pero hay más: hay el deber de vivirla”, le decía a Jordi Évole en el programa Salvados, de La Sexta, en enero de 2012. “Hemos recibido una vida, pues vamos a vivirla”. Y hay que vivirla con dignidad, añadía. ¿Y qué ocurre en caso de llevar una mala vida, pasando necesidades? En ese caso, Sampedro no cree que el consuelo esté en la religión. Él recomienda el estoicismo: “Hay que aguantar, no queda otra”.

2 La libertad por encima de todo. Fue un defensor infatigable de la libertad. Toda libertad. “Hazte quien eres. Sin doblegarte, sin hundirte, sin ceder. Vive en armonía con la naturaleza a la que perteneces”. Él explicaba que una de las fuerzas más importantes que motivan y controlan al ser humano es el miedo. Gobernar a base de miedo, decía Sampedro, es muy eficaz. Hace que no se reaccione, que no se avance. Y el miedo es una fuerza más poderosa que el amor, que la bondad, que el positivismo… El gran problema está en que el miedo anula la libertad.

Foto de Sampedro, por cortesía de la editorial Debolsillo, y cuatro de sus numerosos libros: "El mercado y la globalización", editado por Booket, "Octubre, octubre" –el primero de la trilogía "Los círculos del tiempo"–, "Real sitio" –el tercero– y "Economía humanista. Algo más que cifras", los tres de Debolsillo.
Foto de Sampedro, por cortesía de la editorial Debolsillo, y cuatro de sus numerosos libros: “El mercado y la globalización”, editado por Booket, “Octubre, octubre” –el primero de la trilogía “Los círculos del tiempo”–, “Real sitio” –el tercero– y “Economía humanista. Algo más que cifras”, los tres de Debolsillo.

3 El mercado no es la libertad. “El mercado está en manos de los poderosos. Dicen que el mercado es la libertad, pero a mí me gustaría saber qué libertad tiene en el mercado quien va sin un céntimo. Cuando se habla de la libertad hay que preguntarse inmediatamente: ¿la libertad de quién?”, publicaba el diario 20 minutos en febrero de 2010. Para Sampedro, el sistema capitalista lo convierte todo en mercancía. El dinero es un referente absoluto, el valor supremo. “Somos naturaleza. Poner el dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe”. Los valores son intereses económicos. Capitalismo es el abuso del poder por parte del capital, explicaba en el programa Salvados.

4  La globalización, el mercado sin control. ¿Para qué sirve la economía? “Algunos pensamos que para que los pobres sean menos pobres. Otros piensas que para que los ricos sean más ricos”, dijo Sampedro. “Los economistas que piensan como yo generalmente no tienen el apoyo del poder que domina. La barbaridad del mercado sin control la estamos denunciando muchísimos. Yo publiqué un libro en 2002 sobre la globalización –El mercado y la globalización– en el que decía que la globalización consistía en trasladar el poder desde la política a los financieros. Y eso fue lo que pasó y lo decíamos muchos entonces, pero no teníamos altavoz ni púlpito para decirlo. Se podía y se debía haber evitado”, decía José Luis Sampedro en Carne Cruda en mayo de 2012, cuando este programa radiofónico se emitía en RNE. Sí tuvieron altavoz para realizar estas y otras denuncias los jóvenes del 15M, a los que Sampedro apoyó cuando pedían “democracia real ya” y acabar con la tiranía financiera. “Ellos ya saben que lo que se llama democracia no lo es en casi ningún sitio porque no manda el pueblo. Si mandara el pueblo habrían metido en cintura a los financieros hace tiempo”.

“Gobernar a base de miedo es muy eficaz. Hace que no se reaccione, que no se avance. Y el miedo es una fuerza más poderosa que el amor, que la bondad…”

5 Déficit democrático. Así lo explicaba Sampedro a la revista Jot Down en el año 2013: “El déficit democrático es grande. Democracia quiere decir gobierno del pueblo y por el pueblo. En democracia la ciudadanía tiene voz y voto. Aquí sólo hay voto una vez cada cuatro años, un voto más condicionado por la manipulación mediática que por la educación”. Criticó con dureza la opresión de los sistemas políticos y sociales actuales, denunció la “democracia únicamente formal” que tenemos en España y en otros países. ¿Conclusión? La democracia hay que reinventarla dándole el poder al pueblo.

6 La rebeldía no es exclusiva de la juventud. Se lo decía Sampedro a Jesús Quintero en 2002, en su programa El vagamundo, de Canal Sur: “Los años me dan alguna serenidad pero también más radicalidad, quizá porque percibo mejor la demencia”. Y explicaba que la rebeldía no es patrimonio exclusivo de la juventud señalando los dos tipos de rebeldía que hay: la de la juventud, que es espontánea y endógena, y la de las personas mayores; “a mi edad, la rebeldía es contra lo demencial de la organización humana y los que la dirigen”.

7 Hay que aprender a vivir con lo esencial. Propugnaba el regreso a la simplicidad. Así lo recordaba José Ángel Moreno en un artículo que escribió en eldiario.es en agosto de 2017. Para Sampedro era necesaria una reorientación ya no sólo del modelo de desarrollo, sino del modelo mismo de sociedad y de vida, que se ha agotado y ha conducido a la humanidad a una existencia dominada por el caos. ¿La solución? El remedio tiene que llegar desde la base cultural y educativa, porque el problema sólo podría solucionarse si cambiasen las ideas, los valores y los objetivos vitales de la sociedad.

“Nuestra democracia es únicamente formal. Hay que reinventarla dándole el poder al pueblo”

José Luis Sampedro. Imagen por cortesía de la Asociación Amigos de José Luis Sampedro.

8 La educación es la base. “Hay que vivir, para vivir hay que ser libre, para ser libre hay que tener el pensamiento libre y para tener el pensamiento libre hay que educarse”. Según Sampedro, nos educan para ser productores y consumidores, para ser súbditos, no para tener pensamiento propio. Si se tiene pensamiento propio se puede subsistir una vez cubiertas las necesidades básicas. Si se tiene formación intelectual es posible sostenerla con indignidad, en la compañía de uno mismo. “Yo comparo la educación con un árbol –explicaba Sampedro en la revista Jot Down en el año 2013–. Parte de una semilla, y en ella hay unas potencialidades, lo mismo que el hombre nace con unas potencialidades en los genes. Luego esas potencialidades se verán reforzadas o dificultadas, o complementadas dependiendo de las circunstancias en que se nace y se crece. Pero dentro de esas condiciones impuestas por nuestro origen y el mundo que nos rodea, podemos tomar decisiones y elegir un camino u otro. Muchas veces se dice que no tenemos libertad porque dependemos de muchas cosas, es cierto, pero también hay un margen para nuestras propias decisiones y elecciones. Podemos elegir entre depender de unas circunstancias o de otras, ser colaborador de una cosa o de otra, es decir, puedes ir conformándote”.

9 La religión acaba con el pensamiento libre. “La enseñanza religiosa crea un pensamiento dogmático, se establece un dogma y ya no se puede discutir, se acaba con el pensamiento libre. Sin él no hay ni ciudadanía, ni democracia”, decía Sampedro en la Cadena Ser en julio de 2012, meses antes de morir. El escritor denunciaba en muchas de sus entrevistas y discursos que la Iglesia es una rémora para el ser humano que promueve el razonamiento al revés: primero se cree y luego se razona, en contraposición al hombre libre, que primero razona y luego cree.

10 Un 10 en técnica y un 0 en humanismo. “Estamos viviendo un momento de transformación y la punta de lanza es la ciencia –le decía Sampedro a Javier Gallego en Carne Cruda–. Ahora tenemos la nanotecnología, es decir, estamos trabajando a unas dimensiones a las que no hemos trabajado nunca, a millonésima de milímetro, y eso está suponiendo ver la realidad de maneras completamente diferentes”. El escritor reflexionó en numerosas ocasiones acerca de este avance de nuestra especie y llegó a la conclusión de que la humanidad ha progresado técnicamente de una manera fabulosa, “pero nos seguimos matando con una codicia y una falta de solidaridad escandalosas. No hemos aprendido a vivir juntos y en paz”.

La voz y las letras de Sampedro siguen muy vivas

Publicó una gran cantidad de libros en vida y tenía, tiene, tanto que decir, que siguen publicándose después de muerto. Arriba, de izda. a dcha., “Sala de espera”, editado por Plaza y Janés, el que fue su primer libro póstumo, “La vida perenne” y “Escribir es vivir”, los dos también de Plaza y Janés. Abajo, de izda. a dcha., “El reloj, el gato y Madagascar”, “Diccionario Sampedro”, recopilado por su mujer, Olga Lucas, ambos de Debate, y “Voces sabias”, de Paidós, que reúne las ideas de grandes nombres españoles escrito por Elena García Quevedo.

1 COMENTARIO

  1. Sin duda un gran pensador. Intentaré leer alguna de sus obras. Esta clase de ser humano, debería reproducirse automáticamente después de su partida. Lamento su ausencia. Pero, agradesco su obra. Gracias Sanpedro! !!!! Un honor conocerlo! !!!

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