10 ideas para conocer el pensamiento de Saramago

El escritor portugués José Saramago (1922-2010). Diseño hecho a partir de una foto de junio 1999 de Saramago en Siena, Santa Maria della Scala, para la conferencia
El escritor portugués José Saramago (1922-2010). Diseño hecho a partir de una foto de junio 1999 de Saramago en Siena, Santa Maria della Scala, para la conferencia "Il diritto e le campane". Atribución: Sampinz de Wikipedia en italiano. Bajo licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-SA 4.0).

«Escribo para desasosegar», dijo. Y lo logró. Los textos e ideas de Saramago, directos a la conciencia, la remueven, hacen pensar, levantan ampollas o crean polémica. Esos textos que le valieron el Premio Nobel de Literatura en 1998. Hoy hace nueve años que murió el escritor portugués y su pensamiento sigue muy vivo.

Por Amalia Mosquera

Hijo de campesinos, José Saramago nació en Portugal, en el pueblo de Azinhaga, el 16 de noviembre de 1922. Su origen tendrá una gran influencia en su pensamiento y sus ideas a lo largo de toda su vida. «Nuestro pensamiento está marcado por nuestro entorno, porque hemos heredado un idioma, una tradición cultural, costumbres», diría el escritor con los años. Desde 1993 dividía su tiempo entre Lisboa, la capital portuguesa en la que creció, y la isla de Lanzarote, en España.

Murió el 18 de junio de 2010, hace ahora nueve años. Nos dejó una gran cantidad de libros (cerca de 20 novelas, varios diarios, unas memorias, muchos ensayos, obras de teatro, crónicas, relatos, poesía…) y de palabras que reflejan su pensamiento.

Recogemos aquí un minidiccionario de conceptos sobre los que Saramago opinó a través de sus obras, discursos y entrevistas. En ellos están la esencia concentrada de sus ideas.

1 Capitalismo

«El capitalismo clásico explotaba a los asalariados; el neocapitalismo explota a los consumidores. Es necesario que las mayorías acumulen cosas para que las minorías acumulen capital. Ingenioso (…)», escribió en Cuadernos de Lanzarote II, publicado por Alfaguara. En su mente y en sus palabras arremetía contra el capitalismo. «El capitalismo no promete nada. Nos dice que nos las arreglemos solos. No hay nadie en el capitalismo que nos diga: ‘Trabajamos por la felicidad de todos’, y ha introducido la idea de que si tú fracasas, la culpa es tuya», dijo.

2 Comunismo

«Moriré siendo el mismo comunista de siempre. De la misma manera que tengo una hormona que me hace crecer la barba, tengo otra que me obliga, aunque a veces no quiera y por una especie de fatalidad biológica, a ser comunista», le dijo Saramago en una ocasión a una periodista brasileña.

«El capitalismo clásico explotaba a los asalariados; el neocapitalismo explota a los consumidores. Es necesario que las mayorías acumulen cosas para que las minorías acumulen capital. Ingenioso»

3 Consumismo

Caín, de José Saramago (Alfaguara).
Caín, de José Saramago (Alfaguara).

«Vivimos en una sociedad que solo quiere de nosotros que consumamos, no nos pide nada más, ni convicciones, ni capacidad de protesta, ni indignación, no quiere más que tengamos dinero suficiente en el bolsillo para comprar y no tener que pensar». Estas palabras las decía Saramago en una conferencia ante estudiantes en el año 1997. El consumismo y la tecnología en contra del ser humano.

«Hoy lo que domina es la tecnología, y no siempre al servicio de la humanidad, a veces en contra de ella. Se priman valores como el interés personal, el lucro, que siempre han existido: es normal que las cosas tengan una función utilitaria, porque la gente tiene que vivir; todos compran y todos venden, eso es normal. Pero ahora comprar y vender se han convertido en una especie de razón, de motivo para vivir. Y eso tiene una influencia muy fuerte en la mentalidad (…) Nos convertimos en consumidores compulsivos, estamos siendo bombardeados todo el tiempo por la información y olvidamos que somos seres racionales, tenemos lo que nos distingue de las demás especies del planeta: el pensar. Vivimos rodeados de mentiras, y esta es un arma política de muy alta precisión».

En una entrevista al diario italiano Il messaggero, José Saramago decía: «No solo ha terminado un siglo, ha terminado una civilización. En la comunicación directa interviene la mirada, el olor, la presencia física. En una carta puede todavía caer una lágrima, pero el correo electrónico nunca puede ir acompañado de emociones. Los hombres terminarán un día encerrados en una habitación con una pantalla, comunicando con todo el mundo pero solos. Es la venganza de la tecnología, que el hombre contemporáneo necesita pero que le hacen perder las emociones y su identidad. Es un escenario terrible».

«De la misma manera que tengo una hormona que me hace crecer la barba, tengo otra que me obliga a ser comunista»

4 Democracia

El evangelio según Jesucristo, de Saramago (Alfaguara).
El evangelio según Jesucristo, de Saramago (Alfaguara).

«Cuando digo que la democracia es una tomadura de pelo, lo digo en el sentido de que parece que el esquema democrático lo promete todo y creo que lo que te da con la mano derecha te lo quita con la mano izquierda –explicaba en una entrevista al diario El País–. Yo no quiero repetir cosas que son obvias, cosas que son terribles, el hecho de que cada cuatro segundos se muere una persona de hambre en el mundo y cosas así, yo las digo e inmediatamente me llaman demagogo. ¿Qué pasa con los derechos humanos? Que no nos prometan nada, que no nos hagan propuestas electorales, ni propuestas de gobierno, saquen del cajón la creación del Estado de Derechos Humanos que ahí está todo lo que un ser humano necesita para tener una vida digna, y que lo apliquen».

5 Dios

«No estoy ni en paz ni en guerra con Dios. Si Dios no existe, que es lo que yo creo, no puedo estar en guerra con la nada», opinaba en el programa En noches como esta, de TVE. En octubre de 2009, durante la presentación de su libro Caín, dijo: «El Dios de la Biblia no es de fiar, es mala persona y vengativo».

«Dios, el demonio, el bien, el mal, todo está en nuestra cabeza, no en el Cielo o en el infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que, habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él».

«Parece que el esquema democrático lo promete todo y lo que te da con la mano derecha te lo quita con izquierda. Cada cuatro segundos se muere una persona de hambre en el mundo… ¿Qué pasa con los derechos humanos?»

6 Filosofía

«El regreso a la filosofía es urgente desde el momento en que usamos nuestro cerebro de manera en exceso disciplinada, pensando solo lo que hay que pensar, lo que se nos permite pensar. Regresar a la filosofía no significa hacer una humanidad de filósofos, sino recuperar el pensamiento, el criterio crítico». Estas palabras las pronunciaba Saramago en la inauguración del curso Literatura y poder. Luces y sombras en la Universidad Carlos III, de Madrid.

Y en su blog escribía un artículo titulado Pensar, pensar, en el que decía: «Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte».

7 Ideas

«Asumo las dudas y las integro en alguna certeza. Por decirlo de otra forma, soy como un sistema de dudas que funciona con cierta armonía. Tengo, eso sí, unas cuantas ideas claras sobre lo que debe ser la postura de uno en el mundo –decía en una entrevista para el suplemento Magazine, del diario El Mundo–. Lo que no me he propuesto es andar diciéndole a la gente cómo ha de comportarse. Yo hablo de mí y por mí. Y yo soy, debo ser, alguien que se determina por la razón y quiere regirse por un principio fundamental: intentar no hacer daño a nadie».

«En la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar. Sin ideas no vamos a ninguna parte»

8 Moral

«Los males que sufrimos hoy son independientes de las ideologías. Hay un olvido de la conciencia moral que ha contaminado todo. No importa dónde mires, las mafias y la corrupción están allí, como una enfermedad que, espero, no sea incurable (…) ¿Cómo es posible que un niño bueno se transforme en un hombre malo, en un adulto malo? En un mundo como este, donde lo que cuenta es el triunfo personal, algo que se convirtió en valor, no se puede esperar otra cosa. El triunfo personal es lo que cuenta, valga lo que valga, ocurra lo que ocurra. Está haciendo falta una resolución ética».

9 Mundo

«Escribo para intentar entender el mundo, la vida, la historia y la sociedad, porque solo entendiéndolo se podrá cambiar. No es que sea pesimista, es que el mundo es pésimo». Saramago lo dijo en el encuentro Grandes literatos en la cumbre, en la Universidad de Salamanca, en octubre de 2005, coincidiendo con la XV Cumbre Iberoamericana. «Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay», opinaba.

Unos años antes, en noviembre de 1991, escribía en As palavras do viajante, del diario portugués Expresso: «Soy tan pesimista que creo que la humanidad no tiene remedio. Vamos de desastre en desastre y no aprendemos con los errores. Para solucionar algunos de los problemas de la humanidad los medios existen y, sin embargo, no son utilizados».

«Hay un olvido de la conciencia moral que ha contaminado todo. No importa dónde mires, las mafias y la corrupción están allí, como una enfermedad que, espero, no sea incurable»

10 Pensamiento

«Los hombres pensamos con palabras y mejor pensamos cuanto mayor es la cantidad de palabras que manejamos», dijo en el III Congreso de la Lengua en Rosario, Argentina, en noviembre de 2004.

«Nuestro pensamiento está marcado por nuestro entorno, porque hemos heredado un idioma, una tradición cultural, costumbres, etc. Pensamos lo que antes han pensado otros. Es difícil pensar fuera de lo que hay prepensado», escribió.

La mano que mece la cuna según Saramago

El cuaderno del año del Nobel, de Saramago (Alfaguara).
El cuaderno del año del Nobel, de Saramago (Alfaguara).

El cuaderno del año del Nobel, publicado en octubre de 2018, reúne textos que José Saramago dejó escritos antes de morir y que han llegado hasta nosotros, lectores, 20 años después de que él los escribiera. El libro está editado por Alfaguara y prologado por la periodista española Pilar del Río, su mujer, explicando el porqué de que haya pasado tanto tiempo. En su interior, Saramago escribe:

18 de enero de 1998

He titulado La mano que mece la cuna… el artículo que he escrito hoy para la revista Visâo:

«La mano que mece la cuna gobierna el mundo… (…) La historia del género humano ha sido como una inundación de cunas esparciéndose por todo el globo terráqueo, fabricadas en distintos materiales según los medios y los gustos, y mecidas por manos de distintos colores, según las condiciones y las razas (…) La Mano por antonomasia ha sido (…) la de la madre (…) Desde la primera Eva, nuestras madres gobiernan el mundo (…).

En todas las épocas (…) siempre ha habido algo o alguien para mecernos y gobernar: con sus promesas de eternidad nos meció y gobernó la religión; con dudosas directrices del presente y algunas ideas imprecisas sobre el futuro nos mecieron las ideas políticas y creyeron gobernar; pero unas y otras, al menos, procedían como si creyesen no solo en una íntima y predestinada necesidad de los objetivos que se proponían, sino también en una intrínseca y peculiar adecuación de los medios a la realidad, incluso cuando estos medios significaron sacrificio, violencia y opresión. Las grandes mentiras son las primeras que creen profundamente los engaños que proclaman como verdades.

Es otra la mano que ahora nos mece y duerme (…) Las necesidades superfluas encuentran hoy más fácil y más rápida satisfacción que ciertas necesidades fundamentales básicas. Aparentemente convertidos en señores del espacio y del tiempo por la capacidad de manejar el teclado de un ordenador, circulamos por las autopistas de la información y la comunicación, podemos, sin salir de casa, quedarnos con la boca abierta en los grandes museos, presenciar los grandes espectáculos sin necesidad de aplaudir, acceder a las mejores bibliotecas para leer lo que probablemente ya teníamos en nuestras estanterías; pero la enseñanza, por ejemplo, la necesidad prioritaria, no enseña. Porque no quiere, o porque no sabe, o porque no la dejan. O quizá porque, sencillamente, ha dejado de ser posible (si es que algún día lo fue) enseñar a todo el mundo».

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1 COMENTARIO

  1. Como todo proveniente de Saramago, es digno de leer entre lineas, y rescatar los mensajes claros y profundos, que nos ponen en una disyuntiva constante, de lograr ser mejores cada día, en base a sus enseñanzas, para mi es una persona fuera de lo común, con la capacidad y la sensibilidad única.

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