¿Somos libres para tomar una decisión?

Imagina que eres un burro, estás en el campo y tienes mucha sed y mucha hambre. A tu izquierda hay un caldero lleno de agua para beber y a tu derecha, un montón de comida. ¿Qué decides hacer primero: comer o beber? Así comienza la historia del «asno de Burindán» que nos cuenta Marcos Sorribas. La respuesta a la pregunta es una aplicación del principio de razón suficiente de Leibniz, quien dijo: «Si ocurre un evento, existe una explicación suficiente para que ese evento haya ocurrido».

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