Santiago Zabala es profesor de investigación ICREA en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Imagen hecha a partir de una foto de A. Letizia cedida por Zabala.
Santiago Zabala es profesor de investigación ICREA en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Imagen hecha a partir de una foto de A. Letizia cedida por Zabala.

«En la era de los hechos alternativos, los hechos también han sido enmarcados, es decir, despojados de todo el apoyo interpretativo, institucional y social con el que antes podían contar», dice Santiago Zabala en su libro Being at large. La libertad en la era de los hechos alternativos (McGill-Queen’s University Press). En esta entrevista, el filósofo profundiza en este tema y explica las implicaciones de su nuevo libro en medio de la actual pandemia mundial.

En medio del torbellino de cambios que estamos experimentando actualmente, desde una pandemia mundial hasta el aislamiento social forzado, ¿cómo interpretamos e internalizamos estos drásticos acontecimientos y la correspondiente ola de información en la que ahora nos encontramos inmersos? Desde las conferencias de prensa politizadas hasta los «hechos» compartidos por diversas formas de medios de comunicación y políticos, vivir en el siglo XXI significa estar rodeado de una constante afluencia de información.

Being at Large. Freedom in the Age of Alternative Facts, de Santiago Zabala.
Being at Large.
Freedom in the Age of Alternative Facts, de Santiago Zabala.

El libro Being at large. La libertad en la era de los hechos alternativos, del filósofo Santiago Zabala, puede ayudar a guiar nuestra interpretación de estos nuevos y abruptos cambios, a la vez que nos ayuda a desentrañar el proceso en el que, como sociedad, nos involucramos al interpretar la información que se nos presenta.

Santiago Zabala es profesor de investigación ICREA en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Vivió su infancia y su juventud en diferentes ciudades europeas. «Nací en Buenos Aires, pero no llegué a estar allí 10 meses porque mis padres se volvieron a Italia —explicaba Zabala en una entrevista a La Trivial—. Mi primer cumpleaños fue en Roma, donde viví hasta que tuve 8 años. Después nos fuimos a Viena 8 años y finalmente a Ginebra otros 8 años (porque mis padres trabajaban en la ONU). Después Turín, Berlín, y Baltimore. Entonces, si uno se desplaza tanto, es difícil que el lugar donde naciste y nunca has vivido signifique mucho para ti. Cuando me preguntan de dónde soy prefiero decir ‘Roma, Viena y Ginebra’ antes que lo que dice mi pasaporte (italiano). Cuando digo que soy la encarnación del ciudadano de la UE no me refiero en absoluto a la Unión Europea actual, sino a cómo fue planeada en el inicio: una unión de ciudades, regiones pero en ningún caso naciones».

«Lo dramático de Covid-19 es que hasta hace muy poco era una ’emergencia ausente’; hace apenas un año el director general de la OMS advirtió que ‘la amenaza de una gripe pandémica está siempre presente’. No escuchamos y ahora nos encontramos frente a una amenaza existencial»

Estudió filosofía en la Universidad de Turín y se doctoró por la Universidad Pontificia Lateranense de Roma. Fue becario posdoctoral Humboldt en Alemania y profesor en la Johns Hopkins University y la Renmin University en Beijin. Su nuevo libro Being at large demuestra el poder anárquico de la hermenéutica, exigiendo interrupciones interpretativas de la narrativa autoritaria como una forma de reclamar la libertad en la era de los hechos alternativos. Trazando una alianza intelectual entre académicos como Jordan Peterson y Christina Hoff Sommers y políticos populistas de derecha como Donald Trump y Marine Le Pen, Santiago Zabala denuncia las incriminaciones que reclaman la objetividad.

En esta entrevista, Santiago Zabala profundiza en estos temas y explica las implicaciones de su libro en medio de la actual pandemia mundial.

Uno de los argumentos centrales de su libro es que «la mayor emergencia es la ausencia de emergencia». ¿Podría aclarar esto en relación con la actual pandemia causada por el coronavirus?
Esta tesis no significa que una crisis como la del coronavirus no sea una emergencia fundamental que debemos enfrentar a todos los niveles. Simplemente sugiere que las mayores emergencias son las que no enfrentamos. Estas incluyen, entre otras, la desigualdad económica, las crisis de refugiados y el cambio climático.

A pesar de las advertencias de los científicos y activistas desde la década de 1970, el cambio climático es responsable de la muerte de siete millones de seres humanos cada año debido a la contaminación del aire. Solo podemos esperar que el cambio climático también se convierta en una «emergencia», combatida con el mismo propósito unificado por muchas personas como lo es ahora. Lo que resulta dramático de Covid-19 es que hasta hace muy poco era una «emergencia ausente»; hace apenas un año el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, nos advirtió de que «la amenaza de una gripe pandémica está siempre presente». Desafortunadamente no escuchamos y ahora nos encontramos frente a una amenaza existencial.

«Las mayores emergencias son las que no enfrentamos. Estas incluyen, entre otras, la desigualdad económica, las crisis de refugiados y el cambio climático»

En el capítulo 8 del libro usted describe la pérdida de biodiversidad como una de nuestras mayores emergencias. Ahora que la destrucción de la naturaleza se considera cada vez más como el principal impulsor de las enfermedades zoonóticas, usted parece haber anticipado el origen de esta pandemia.
Yo no iría tan lejos. Pero la pérdida de biodiversidad, junto con el populismo de extrema derecha y el tratamiento de denunciantes como Assange o Snowden, es una de las tres mayores emergencias que examino en el libro. El hecho de que estemos ahora en esta pandemia debería invitarnos a pensar cómo evitar que las emergencias que ignoramos se conviertan en emergencias a las que tengamos que enfrentarnos inmediatamente.

¿Cómo podemos evitar que esto suceda en una época de hechos alternativos, noticias falsas y posverdad?
Primero debemos recordar a todos que las advertencias, como los hechos o los datos, no se sostienen por sí solas. Estas necesitan que las agencias gubernamentales, los principales periódicos y los académicos acreditados convenzan de su significado. Este es el problema central de esta era de hechos alternativos. Internet, y los medios sociales en particular, nos han engañado para que creamos que los vectores tradicionales de autoridad y legitimación ya no son necesarios para conocer los hechos. Las noticias falsas son el resultado de una información no ligada a la interpretación, es decir, filtros, monitores y directrices. Los hechos y la verdad necesitan toda la ayuda posible para captar nuestra atención y, con suerte, nuestra reacción. De esto se trata la hermenéutica filosófica. Cuando ignoramos las advertencias de los científicos u organizaciones como la OMS sobre las pandemias, como hacen Trump y Bolsonaro, solo las interpretaciones que pueden revelar una emergencia y sacarla de su ausencia.

«El hecho de que estemos ahora en esta pandemia debería invitarnos a pensar cómo evitar que las emergencias que ignoramos se conviertan en emergencias a las que tengamos que enfrentarnos inmediatamente»

En el libro usted también afirma que las teorías políticas del «estado de excepción» ya no son suficientes para entender nuestras emergencias. ¿Por qué?
Sí, es cierto, tenemos que superar la idea de que es el «soberano que decide sobre el caso excepcional». La diferencia entre las presidencias de George W. Bush y Donald Trump ilustra el porqué. Trump no será recordado por ejercer poderes extralegales para transformar el «estado de emergencia» en medidas políticas rutinarias, como hizo Bush, sino más bien por negar totalmente las emergencias urgentes. Ya no necesita aprovechar los pretextos para establecer estados de excepción, porque la excepción —en forma de marcos globales tecnológicos, sociales y políticos sin precedentes— ya se ha convertido en la regla.

Trump también fue uno de los primeros políticos en atacar esos vectores tradicionales de autoridad y legitimación que usted menciona arriba.
Sí, cualquier desprecio por los hechos que contradicen las agendas es un síntoma de una llamada global al orden y al retorno al «realismo», que Trump y otros políticos populistas y académicos movilizan como la postura política definitoria de los tiempos actuales.

¿Quiénes son estos intelectuales que piden un retorno global al orden a los que usted se refiere?
Aquellos que se oponen a las contribuciones de los pensadores posmodernos a la política y la cultura. Estos incluyen al psicólogo Jordan Peterson, la filósofa Christina Hoff Sommers, y otros adherentes de la «red oscura intelectual» y el movimiento del «nuevo realismo». El problema con las posturas posmodernas, afirman, es que han negado al pensamiento cualquier acceso racional a las cosas en sí mismas, legitimando una epidemia de «corrección política» que debe ser revertida a favor, entre otras cosas, de la certeza de «diferencias biológicas entre hombres y mujeres». Por eso Sommers, por ejemplo, se opone a las feministas que todavía «creen que nuestra sociedad se describe mejor como un patriarcado, una ‘hegemonía masculina’, un ‘sistema de sexo/género’», y en su lugar promueve el «feminismo factual», que fundamenta los principios básicos del feminismo en un enfoque basado en datos.

«Trump será recordado por negar las emergencias urgentes. Ya no necesita aprovechar los pretextos para establecer estados de excepción, porque la excepción ya se ha convertido en la regla»

En resumen, la necesidad de realismo es, en última instancia, un efecto del resentimiento neurótico. Se niega a reconocerse a sí mismo como parte de un juego de interpretación, filtros y marcos. Este resentimiento se manifiesta entre los populistas de derecha, la comunidad de la «red oscura intelectual» y los nuevos filósofos realistas. Slavoj Žižek les recordó recientemente que el «relativismo posmoderno» no es la causa de los hechos alternativos. Estos siempre han existido. «Los hechos o datos», continúa, «son un dominio vasto e impenetrable, y siempre nos acercamos a ellos desde (lo que la hermenéutica llama) un cierto horizonte de comprensión, privilegiando algunos datos y omitiendo otros».

¿Cuál es la tarea de la filosofía en esta condición marco global que usted describe?
Durante demasiado tiempo hemos sido «rescatados de emergencias», se nos ha dicho que nos salvamos por arreglos temporales que ignoran la mayor emergencia, cuando en realidad deberíamos ser «rescatados en emergencias». Ahora es el momento de interrumpir el actual «retorno al orden» que el capitalismo de vigilancia y el populismo de derecha nos están imponiendo. La filosofía, el arte y las humanidades en general deben asumir esta tarea, ya que la ciencia está demasiado enmarcada por los intereses económicos y tecnológicos de hoy en día.

«Las advertencias, como los hechos o los datos, no se sostienen por sí solas. Estas necesitan que las agencias gubernamentales, los principales periódicos y los académicos acreditados convenzan de su significado»

¿Por qué la serie de televisión Mr. Robot y los trabajos de la serie Silent/Shapes, del artista italiano Filippo Minelli en la portada, son buenos ejemplos a tener en cuenta al leer el libro, como sugiere en la introducción?
Creo que abrazan el significado de los conceptos centrales del libro y cómo es crucial estar en libertad, es decir, libre, en esta era de hechos alternativos. El personaje principal de la serie de televisión, Elliot Alderson, es un ingeniero de seguridad cibernética y hacker que intenta, entre otras cosas, derribar una megacorporación que enmarca nuestra libertad, y las bombas de humo fotográficas de Minelli son intentos de desvincularse de algo en lo que nos hemos convertido.

Esta particular bomba de humo usada en la portada fue desplegada en una prisión abandonada llamada el Presidio de Trafaria, cerca de Lisboa, en Portugal. Los hacks de Elliot, como estas bombas de humo, solo pueden tener lugar como eventos fugitivos que se esfuerzan por desaparecer incluso cuando sus efectos se extienden tanto en el arte como en el mundo real. Cuando estamos en libertad, la libertad se convierte en sí misma; pasa a primer plano independientemente de cualquier imposición extranjera, como los hacks de Elliot o las bombas de humo de Minelli. Pero para que la libertad avance dentro de nuestro orden enmarcado global debemos adoptar una postura existencial, es decir, dar sentido a través de la interpretación a esas emergencias que menciono anteriormente.

«Para que la libertad avance dentro de nuestro orden enmarcado global debemos adoptar una postura existencial, es decir, dar sentido a través de la interpretación a esas emergencias»

¿Cómo le sugeriría al lector que se aproxime a su libro? ¿Puede leerse cada parte —sobre la existencia, la interpretación y la emergencia— por separado?
Sí, cada parte puede ser leída por separado, pero yo recomendaría leer la introducción primero. Además, puede ser útil tener en cuenta la pregunta guía secreta de cada parte: «¿Qué queda de la existencia después de la metafísica?», «¿Cuál es la vena anárquica de la interpretación?» y «¿Por qué la mayor emergencia es la ausencia de emergencia?». Las respuestas revelarán el significado de la libertad en esta era de hechos alternativos.

*Entrevista a Santiago Zabala de McGill-Queen’s University Press, publicada en Filosofía&co. por autorización del filósofo.

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