La filosofía y la ciencia nacieron unidas, como una misma actividad. La medicina estaba dentro de la ciencia y, dentro de ella, a su vez, surgió a finales del siglo XVIII la psiquiatría, la parte de la medicina que se ocupa del estudio, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades mentales. En el siglo XX, especialmente tras los trabajos de Sigmund Freud, se estableció casi como una disciplina propia.
La filosofía y la ciencia nacieron unidas, como una misma actividad. La medicina estaba dentro de la ciencia y, dentro de ella, a su vez, surgió a finales del siglo XVIII la psiquiatría, la parte de la medicina que se ocupa del estudio, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades mentales. En el siglo XX, especialmente tras los trabajos de Sigmund Freud, se estableció casi como una disciplina propia. © Ana Yael.

¿Pueden las enseñanzas de la filosofía ayudarnos frente a los problemas mentales? En una sociedad como la actual, con un auge del consumo de fármacos para combatir el estrés, la ansiedad, la depresión, es importante conocer de qué herramientas disponemos. Durante siglos, fue la filosofía la que se preguntó acerca de la mente, y sus enseñanzas pueden, si no sustituir a la terapia y los psicofármacos, sí ayudarnos a la hora de alcanzar una vida más plena.

Originalmente, la filosofía y la ciencia fueron una misma actividad, quedando la medicina en manos de la última. Dentro de la medicina, a su vez, surgió a finales del siglo XVIII la psiquiatría –la parte de la medicina que se ocupa del estudio, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades mentales–, que lograría establecerse como un ente cuasi propio en el siglo XX, especialmente tras los trabajos de Sigmund Freud.

Parecido fue el caso de la psicología, encargada a su vez de estudiar los procesos mentales y el comportamiento del ser humano en relación con el ambiente físico y social que lo rodea. Durante muchos siglos, la labor psicológica fue llevada a cabo por filósofos, hasta que se fue generando poco a poco una brecha entre ambas. Por un tiempo, incluso las dos disciplinas parecieron convivir en armonía, si bien cada vez más son entendidas como dos cosas diferentes.

Durante mucho tiempo, filosofía y psicología fueron disciplinas que iban de la mano

Esto, más que una ventaja, ha supuesto una pérdida tanto para la filosofía como para la psicología, ya que cualquier filosofía que no tenga un punto de vista psicológico quedará coja, mientras que, a la inversa, se perderá efectividad al dejar de lado el trasfondo filosófico. La atención psiquiátrica, qué duda cabe, es una ayuda inestimable para la solución de los problemas mentales, pero no siempre puede ofrecer una solución duradera. La filosofía, por su parte, es incapaz de sustituirla, pero aporta una serie de enfoques que, a nivel práctico, pueden suponer una ayuda frente a los problemas de la mente que nos asaltan día tras día.

Soluciones filosóficas a los trastornos de la mente

¿Qué papel puede tener la filosofía a la hora de ayudarnos a resolver los problemas que nos afligen? ¿Son importantes las ideas a la hora de determinar nuestra vida? ¿Qué dicen las distintas escuelas filosóficas respecto a este o aquel trastorno? Vamos a profundizar en estas dudas, tratando de buscar una respuesta y, de paso, destacando el papel que tiene la filosofía como herramienta para solucionar algunos problemas que se han dado en denominar “mentales”.

2 COMENTARIOS

  1. Sorprendente la ausencia en este dossier del Psicoanálisis actual, sobre todo el lacaniano, que es precisamente Filosofía al servicio de la salud mental y que muchos psicoanalistas (psicólogos o psiquiatras de formación) practican a diario y no en pequeño número.
    Ha sido como leer un artículo sobre la falta de río en Madrid sentada a la orilla del Manzanares.

    • Aceptamos tu crítica… De todas formas, el dosier consta de cuatro partes. Esta es la primera. Cada lunes, una parte nueva.

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